18.8°SAN LUIS - Domingo 12 de Julio de 2020

18.8°SAN LUIS - Domingo 12 de Julio de 2020

EN VIVO

La langosta todavía no es una preocupación en el norte

Los focos de Traslasierra aún no cruzaron a San Luis. Encontraron insectos aislados, no en mangas, aunque igual iniciaron una tarea de concientización con los productores.

Por Marcelo Dettoni
| 09 de febrero de 2020
Especie. Se trata de la Schistocerca Cancellatta, muy común en las provincias del norte.

La alarma se encendió en Córdoba hace unos 10 días con la aparición de 30 focos con ninfas en cercanías de Nono y Mina Clavero. Y como fue en Traslasierra, una zona limítrofe con San Luis, rápidamente la provincia levantó la guardia para evitar que las langostas encontradas en los campos de la provincia vecina pudieran representar un problema para los productores locales.

 

Por eso, comenzaron con monitoreos exhaustivos en una amplia región del norte, entre los departamentos Ayacucho, San Martín y Junín, un enclave en el cual las langostas suelen aparecer cada verano, aunque hace años que no lo hacen de manera abundante, lo que amenazaría la producción agrícola y también pondría en peligro el pastizal natural, que en esa zona es el alimento principal del ganado, tanto bovino como caprino.

 

De acuerdo al comportamiento de los insectos y a lo conversado con los técnicos del Servicio Nacional de Sanidad (Senasa) que está a cargo de controlar los focos aparecidos en Córdoba, el Ministerio de Producción de San Luis enfocó los recorridos en el trayecto de la ruta nacional 20 que va de Quines al límite con Villa Dolores.

 

Además, el equipo enviado al norte también vigiló la ruta provincial 4, que sale a la izquierda unos kilómetros más allá del nacimiento del camino que lleva a las alturas de San Martín. Es un camino que pasa por el establecimiento Las Lomitas, propiedad de la aceitera AGD, que sabían que sería un buen termómetro para conocer la realidad de la zona en cuanto al ataque de langostas.

 

 

 

Para tranquilidad de la población rural que vive de sus explotaciones agrícolas y ganaderas, los monitoreos no arrojaron resultados preocupantes. “Encontramos algunas langostas, siempre va a ser así en verano porque incrementan su actividad con el calor, pero todas en fase solitaria, no gregaria, que es el estadio peligroso, porque es cuando pueden formar mangas”, aseguró Pablo Peralta, jefe del área Desarrollo Productivo del Programa Producción Agropecuaria y Arraigo Rural.

 

El equipo del Ministerio de Producción se enfocó en banquinas, pastizales y montes naturales en cercanías de Balde de Escudero y Los Cajones, se internaron en caminos vecinales y huellas en busca de las características perforaciones que provocan las hembras cuando hacen la ovipostura y dejan los huevos en el terreno. Cada hembra puede dejar entre 80 y 100 huevos en cada perforación, que hacen en lugares compactos y secos. Uno de los trabajos del monitoreo es extraer esos terrones para ver la productividad y terminar con la reproducción.

 

“El nivel poblacional es francamente bajo, aunque encontramos tanto ninfas como langostas adultas, pero siempre solas. Así no hay peligro de daño en los cultivos”, explicó el ingeniero agrónomo, quien contó que “el alimento que prefieren en primer lugar son las gramíneas del pastizal natural, las plantas de hojas finas, también pueden comer megatérmicas como el Buffel. El problema es que cuando se forman las mangas ese tipo de comida comienza a escasear y es ahí cuando comienzan a devastar los campos con soja, maíz y lo que encuentran a su paso”.

 

 Las técnicas que se utilizan para monitorear las distintas zonas cuentan con una bolsa atada a un mango de madera, conocida como red entomológica para redadas, que golpean contra los pastizales en forma de zig zag. La cantidad de golpes que se dan, según un protocolo establecido de antemano, son diez; y se calcula que si por cada golpe aparecen dos o más langostas (o tucuras, que son más comunes en San Luis, además de menos dañinas), es decir, unas veinte en total, se considera una cantidad que puede causar lesiones en pastizales y cultivos, y hay que actuar para combatir la plaga. En un caso así, deberán proceder a la fumigación para el control del insecto, que puede resultar por demás destructor para los cultivos.

 

En monitoreos de rutina, los técnicos toman las muestras en las banquinas de las rutas cada diez kilómetros, pero si notan una presencia fuerte de langostas esas redadas pueden reducirse a cinco kilómetros. En 2016 y 2017 ya se había producido una situación similar: focos hallados en Córdoba y controles del lado de San Luis, que no arrojaron resultados preocupantes para los productores, aunque el gobierno provincial había reaccionado tan rápido como ahora para fiscalizar el territorio.

 

 

 

Además del trabajo de campo, hay otro muy importante de concientización e información para los productores. Peralta participó de visitas a los distintos campos de la zona, donde hicieron difusión sobre el potencial peligro que implica el insecto, dejaron folletos y contestaron todas las preguntas que hicieron los productores.

 

Además, les remarcaron que en caso de detectar una presencia importante de langostas, hay que llamar al Ministerio de Producción, al número de la Autopista de la Información (2664-452000, internos 3190 y 3191).

 

También se puede recurrir al Senasa: 0800-999-2386. Por mail, reciben denuncias en la dirección acrídidos@senasa.gob.ar. En la zona de Quines también hay una oficina del organismo sanitario (02651-471058).

 

 

El trabajo del Senasa

 

Mientras el Ministerio de Producción de San Luis concentró sus esfuerzos en la zona mencionada, los técnicos del área de Protección Vegetal del Senasa realizaron un extenso recorrido por zonas aledañas a los focos registrados en Nono y Mina Clavero.

 

En San Luis, visitaron diversas localidades como Santa Rita, La Isla, Punta de Agua, Lafinur, Santa Rosa del Conlara y Concarán, donde relevaron monte, campo natural y cultivos sin que se detectaran focos de la plaga.

 

 Dado el que Senasa recomienda continuar con las tareas de vigilancia de forma permanente, también conversaron con productores de la zona para informarles sobre la situación y explicarles que, ante la sospecha de langostas en su campo, deben realizar la denuncia a la oficina del organismo más cercana o la autoridad municipal correspondiente.

 

Antes de retirarse, estuvieron en las oficinas locales del Senasa en Santa Rosa del Conlara y Concarán, donde colocaron afiches informativos acerca de cómo evitar la plaga y cómo reconocerla. Como la amenaza es permanente en todo el país, en una reciente visita de autoridades del Senasa a La Rioja, el secretario de Agricultura de esa provincia Ernesto Pérez reveló que existe un compromiso por parte del organismo sanitario de constituir un Comité de Emergencia Interprovincial contra la langosta, que abarcará la región de Cuyo y el norte del país.

 

Entre 2015 y 2016, las plagas de langostas hicieron mucho daño en todo el país, sobre todo en las provincias del norte, que siguen bajo amenaza permanente porque la frontera con Bolivia es una puerta abierta al paso de las mangas. Por entonces, otro organismo estatal, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), alertó que "la plaga tiene un potencial de daño enorme si no se realizan las medidas de contingencia necesarias. Son insectos que al nacer tienen aspecto semejante a los adultos, pero que difieren principalmente por su menor tamaño, no poseer alas y no tener los órganos reproductivos desarrollados", manifestaron sus técnicos al señalar que "a este estado del ciclo del insecto se lo denomina Ninfa (así se encontraron en Traslasierra este año)".

 

Conforme "las ninfas van creciendo, pasan al estado adulto en donde aparecen las alas y se termina el desarrollo del aparato reproductor, y luego es más difícil combatirlo", añadieron los ingenieros Ignacio Luna y Marcelo Druetta del INTA en un trabajo publicado por el organismo en diciembre de 2015.

 

 

"Vienen bajando desde Bolivia"

 

Ante la presencia de langostas en el límite con Córdoba, la revista El Campo consultó a un productor del Valle del Conlara sobre cuál es la situación en su campo y qué medidas se pueden tomar para evitar la llegada de mangas que puedan exterminar los cultivos en plena época de desarrollo.

 

“Siempre hay chances de que ingresen langostas, Córdoba convive con ellas y estamos cerca. Lo importante es hacer monitoreos como los que lleva adelante el Ministerio de Producción y estar atentos, recorrer los lotes y ver que todo siga normal”, contó Marcelo Bongiovanni, ingeniero agrónomo, productor agrícola y con toda una vida en Tilisarao, donde explota un campo junto con su padre Américo.

 

Bongiovanni sabe que mientras sean "saltonas" y no "voladoras", es posible tenerlas bajo control. “Depende mucho de los vientos y las temperaturas, cuando hace frío están quietas, pero con el calor intenso como el de este verano, pueden ser peligrosas”, advierte, mientras avisa que está siempre listo para salir, mochila al hombro, a hacer algún control químico si es necesario. Se puede hacer con agroquímicos antes de que vuelen o después con aplicaciones aéreas. Eso sí, con algún insecticida de bajo impacto en el ambiente, porque es un productor cuidadoso, apegado a las buenas prácticas agrícolas.

 

La especie detectada en Córdoba, la Schistocerca Cancellata, es migratoria y viene del norte del país. “En Jujuy, Salta y Santiago del Estero conviven con el problema desde hace años, lo que preocupa es que las langostas vienen bajando, ya están instaladas en Córdoba y muy cerca de San Luis”, reflexiona el productor, para quien es un insecto que no discrimina: “Se comen todo, son polífagas, arrancan por los pastizales y te pueden devorar una campaña de soja o maíz en horas”.

 

Su papá Américo sabe lo que es luchar contra las mangas de langostas. Todavía tiene en sus retinas una plaga enorme que atacó los campos del Conlara en la década del ’50, cuando él era chico. “Fue el último ataque importante, habrá sido en 1952 o 1953, mi papá ponía barreras en los alambrados, pero era imposible. Tuvo que intervenir el Ejército, que empezó a tirar Gamexane con helicópteros…”, recuerda el hombre de una época en la que el impacto ambiental y en la salud pública no era prioridad como en el presente.

 

Temas de nota:

Comentá vos tambien...