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Balada y Páez Gitto nada dijeron para defenderse de otra acusación

Los investigan por las lesiones que un hijo de Olariaga sufrió al ser baleado, en enero pasado. 

Por redacción
| 02 de junio de 2020
Los procesaron por homicidio el 13 de mayo. Desde ese momento están en la cárcel. Foto: Archivo.

Si bien la acusación más grave por la que son investigados es el asesinato de Julio Olariaga, Sandra Páez Oros y el expolicía Matías Balada también tienen sobre los hombros la sospecha de otro delito, por el que ya tuvieron la oportunidad de defenderse. Son las lesiones gravísimas que sufrió un hijo del propio Olariaga, tan solo tres meses antes del crimen. La audiencia ya se celebró y en esa instancia, ambos se abstuvieron de declarar, según confirmaron ayer dos fuentes de la causa. 

 

El pasado 13 de mayo, cuando los procesó con prisión preventiva por el homicidio del hombre de 53 años, ocurrido en la puerta de su casa el sábado 25 de abril, la jueza Penal 3, Virginia Palacios, resolvió también ampliar la instrucción de sumario judicial y llamarlos a indagatoria a ambos por las heridas que Federico Emanuel Olariaga sufrió en la pierna al recibir un tiro. Producto de ese ataque, el joven aún tiene el proyectil alojado, contó una fuente judicial. 

 

Ese hecho ocurrió en una casa de la calle México, en el barrio Jubilados de San Luis, donde reside, al parecer, la exesposa de Olariaga y madre de sus siete hijos. El 21 de enero un hombre fue a la casa, llamó a la puerta y atendió Federico. Ese individuo le dijo que llevaba un mensaje para su padre. Cuando el muchacho se arrimó para ver lo que en teoría iba a dejarle, recibió el disparo, resumió la fuente. 

 

 

 

Cuando comenzaron a hacer las averiguaciones tras el asesinato, los efectivos del Departamento Homicidios comenzaron a tener la sospecha de que en ese hecho, así como otras agresiones que tuvieron como blanco a otras personas del entorno de Julio Olariaga, podían tener relación tanto la parapsicóloga Páez Oros como el expolicía. 

 

El desprecio que la mujer sentía hacia quien había sido, por largos años, su amante, habría sido el combustible de sus acciones, el móvil del asesinato, por lo que infieren los pesquisas. Y en ese plan habría contado con la colaboración de Balada, quien la habría contactado meses antes para que le hiciera un trabajo de parapsicología que le permitiera resolver los problemas que tenía con su expareja y madre de su hijo. 

 

En la última indagatoria la mujer fue asistida por Rodolfo y Juan Manuel Mercau. Y Balada fue representado por el defensor oficial Penal, Carlos Salazar. 

 

Este lunes, Rodolfo Mercau contó que junto a su hijo ya apelaron el procesamiento de Páez Oros —fue por homicidio con dos agravantes, el vínculo y el uso de arma de fuego—, ya que la mujer aseguró que, al momento del hecho, hacía dos años que ya no tenía vínculo con él. Más aún, dijo que él la buscaba, y que ella no quería saber nada con retomar la relación. “Entendemos que en esto la jueza se equivoca. Y en esta otra causa —en la que está como damnificado el hijo del fallecido—, menos vínculo hay, Páez Gitto ni lo conocía al hijo de Olariaga”, aseveró Mercau. 

 

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