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Un dolor inexplicable

 Su nombre lo decía todo, “Guerrero”. Eso fue Aukan mientras vivió en el Refugio de Contención Animal de la Municipalidad de Villa Mercedes, donde llegó en febrero. Estaba lastimado, desnutrido, deshidratado y enfermo; al borde de la muerte.

 

Fue el lugar que adoptó como hogar bajo el amoroso cuidado del personal, que no bajó los brazos para que volviera a recuperar su salud. Fueron meses de atenciones que valieron la pena para verlo trotar por el predio.

 

Pero ese trabajo se vio truncado el sábado 30 de mayo, cuando sus cuidadores lo encontraron en estado de agonía, tras ser salvajemente atacado y abandonado con graves heridas en una de sus ancas.

 

Nadie se explica qué fue lo que pasó. No se puede entender que haya personas que puedan hacer algo tan terrible. Nadie se explica por qué hay seres humanos tan crueles en el mundo.

 

El pequeño caballo resistió lo que pudo. Sus cuidadores no bajaron los brazos buscando la manera de salvarlo. Pero el destino, o Dios, quiso que no siguiera sufriendo, y el pequeño potrillo cerró sus ojos el domingo 31, casi 48 horas después de haber sido brutalmente atacado por desconocidos en el lugar que él consideraba su hogar.

 

El dolor de su fallecimiento y la triste noticia de su partida fueron transmitidas por sus cuidadores, quienes todavía no encuentran consuelo. “Nos duele el cuerpo, tenemos el alma rota. No hay palabras que describan por lo que estamos pasando. Aukan nos ha dejado. El dolor es inmenso. Pequeño, gracias por compartir tu tiempo con nosotros, gracias por enseñarnos tanto. Perdón si te hemos fallado, perdón por la existencia de las malas personas. Vuela alto, pequeño. Corre, disfruta, juega. Te llevas una parte de todos nosotros y dejas tu huella en nuestro corazón”, fue el mensaje que escribieron en las redes sociales del Refugio.

 

Una de las imágenes más impactantes fue el abrazo de uno de sus cuidadores cuando lo encontraron, tratando de reconfortar al animal, como si tratara de absorber en su cuerpo el dolor que sentía el potrillo, para que Aukan dejara de sufrir.

 

Para quienes lo conocieron, fue un compañero más que los acompañó durante sus recorridos por el refugio, o ese amigo que buscaba una galleta mientras tomaban mate durante la mañana.

 

Lo cierto es que Aukan, el "Guerrero", ya no va a compartir más el tiempo con ellos. Lo cierto es que quienes hayan realizado este macabro acto serán encontrados y llevados ante la Justicia.

 

Que la indignación de los vecinos de Villa Mercedes y de la provincia, que se manifestaron a través de las redes sociales, no quede en simples posteos. Una vida arrebatada así, sea humana o animal, siempre causa dolor y angustia, y merece justicia. Esperemos que Aukan pueda perdonar a sus atacantes; ellos no tuvieron misericordia con él.

 

 

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