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Cárcel para Gastón Heredia por el femicidio de Johana Morán

La jueza Penal 3, Virginia Palacios, lo procesó este martes por "Homicidio agravado por el vínculo, por mediar violencia de género, por alevosía y por el uso de arma de fuego".

Por redacción
| 30 de junio de 2020
Heredia era pareja de Morán, la mujer que recibió un disparo en el ojo izquierdo. Foto: Nicolás Varvara.

Este martes, la jueza Penal 3, Virginia Palacios, procesó y le dictó prisión preventiva a Flavio Gastón Heredia por el femicidio de Johana del Valle Morán, su pareja, a quien el sábado pasado le dio una golpiza y le disparó en el ojo izquierdo. El hecho sucedió en la vivienda que compartían, en Chacho Peñaloza 1459, del barrio Virgen de Luján.

 

Heredia, de 42 años, fue procesado por “Homicidio agravado por el vínculo, por mediar violencia de género, por alevosía y por el uso de arma de fuego”. Para la jueza, las pruebas que logró reunir fueron más que suficientes para determinar la culpabilidad del imputado.

 

Entre esas pruebas están los testimonios de un policía y de dos trabajadores de seguridad que estaban en la guardia del Hospital San Luis. Cerca de las 3:10 de la madrugada del sábado, Heredia ingresó a los gritos y arrastrando a Morán, a quien llevó malherida en su vehículo, una Renault Kangoo azul. Estos testigos señalaron que el hombre fue esquivo al dar sus datos personales y que solo brindó los de la mujer y dijo que era su pareja. Luego, cuando intentaron ahondar en qué le había pasado a la víctima y quién la había lesionado, les dijo que había sido él, de un tiro.

 

Ante esa afirmación, el policía lo apartó hacia un costado y lo requisó para descartar que no estuviera armado. Mientras tanto Morán, quien llegó casi desvestida, fue trasladada en una camilla al Shock Room y luego a la Terapia Intensiva, donde finalmente los médicos determinaron muerte cerebral el domingo a la mañana a causa de la grave lesión que le provocó el disparo. Los testigos que vieron a Heredia llegar con la víctima aseguraron que la mujer tenía, además de la herida de bala, un hematoma en un ojo y que el sospechoso repetía que lo detuvieran porque él la había herido.

 

Además de esos testimonios, la magistrada valoró los de los vecinos de la pareja y los de familiares de Morán, de 32 años, quienes resaltaron que la pareja era conflictiva y que las agresiones y peleas se habían acrecentado durante la cuarentena. Los hermanos de la mujer señalaron que sabían que Heredia era violento con ella y que tenía un arma porque su propia hermana se los había contado.

 

 

Los vecinos escucharon tiros

 

Por otra parte, al menos tres vecinos aseguraron que la noche del hecho escucharon entre tres y seis disparos. Uno de ellos dijo que salió a la calle y fue hasta el negocio del sospechoso, ubicado en un local que alquilaba a dos casas de la que compartía con la víctima, y al preguntarle si había oído los estruendos este le contestó que sí, que él había tirado "unos cuetes".

 

Mientras Heredia estuvo en el hospital permaneció custodiado hasta que el sábado al mediodía lo trasladaron esposado, en calidad de detenido. Esa misma mañana, la jueza Palacios ordenó allanar la vivienda de la pareja; allí los investigadores secuestraron una almohada ensangrentada que estaba en una cama matrimonial —lugar en el que la mujer habría sido atacada mientras descansaba—, dos celulares y un revólver calibre 32. Además, los pesquisas hallaron manchas de sangre en el piso y un cierto desorden en el comedor: encontraron un calefactor arrancado y tirado en el piso. Esos indicios dieron la certeza de que allí ocurrió la agresión. Si bien la pareja no tiene hijos en común, se supo que Morán tiene una hija de 11 años y Heredia un nene, quienes no estaban con ellos cuando sucedió el hecho.

 

Los pesquisas le brindaron otras pruebas fundamentales a la jueza  como el resultado de las muestras que tomaron de las manos del femicida para determinar si tenía residuos de pólvora u otra sustancia que acreditara que había disparado. Esa pericia dio positiva.

 

Del testimonio de una amiga de la víctima surgió que era claro que Johana Morán era víctima de violencia de género. Esta aseguró que en varias oportunidades la mujer le contó que deseaba separarse de Heredia porque este era muy absorbente, no la dejaba hacer nada y no le permitía ver a sus amigas. Dijo que varias veces le preguntó si Heredia la golpeaba, pero que siempre le respondía que no, que ella se golpeaba sin darse cuenta. Recordó que cuando le ofrecía ayuda para denunciarlo, Morán le cambiaba de tema. Para la mujer, su amiga no tuvo el coraje necesario para cortar ese vínculo tal vez por el hecho de “que le tenía mucho miedo a su pareja”.

 

 

Compromiso social

 

Tras procesar y dictarle prisión preventiva al femicida de Johana Morán, la jueza Penal 3, Virginia Palacios, hizo un crudo y sentido razonamiento sobre la violencia de género.

 

“En la actualidad no dejamos de escuchar y de leer consignas, discursos y réplicas sobre la violencia de género; he aquí un claro ejemplo de ello, perpetrado en la humanidad de una mujer que dejó huérfana a una niña de 11 años. Entonces no puedo dejar de preguntarme como jueza, como mujer, como madre, pero ante todo como persona, cuál es la parte del discurso que está fallando porque esto parece un efecto cascada en el que no se vislumbra un límite y luego de bucear en búsqueda de alguna respuesta, siempre caigo en el mismo sitio y es la responsabilidad social”, expresó.

 

Resaltó que está en la sociedad la “responsabilidad de denunciar ante la primera sospecha que tengamos de un caso de violencia de esta naturaleza”. “Hemos de darnos cuenta que la víctima de violencia de género no puede hablar por sí misma y solo, al menos, nos dará señales en las que en realidad nos estará pidiendo auxilio a gritos para que seamos su portavoz”, concluyó.

 

 

 

 

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