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Brahian Cuello: de los Juegos Interbarriales a Estudiantes

El volante merlino, de 22 años, se siente cómodo en el “Verde”, pero sueña con pegar otro salto de calidad.

Por Daniel Valdés
| 18 de agosto de 2020
El merlino espera que pase este flagelo del coronavirus para salir a la cancha y darle más alegrías al "albiverde".

Brahian Cuello es una de las figuras que tiene Estudiantes de San Luis. El merlino no ve la hora que pase este flagelo del coronavirus para poder saltar a una cancha y darle más alegrías al pueblo “albiverde”. Abrazó este deporte de muy chico. Empezó en los Interbarriales jugando para San Carlos y de ahí no paró más. Con 22 años sueña con jugar en Primera División y con llegar a otras ligas del mundo. Dice que si no fuera jugador se hubiese inclinado por el profesorado de Educación Física.

 

“Me inicié en los Interbarriales que había en Merlo. Jugaba para el barrio San Carlos. Después pasé por las infantiles de varios clubes, hasta que me fui a San Martín durante varios años —equipo del que soy hincha— y pude debutar en Primera”, comenzó diciendo.

 

Eligió el fútbol porque le tocó una familia futbolera. De chico iba a ver jugar a sus hermanos y eso influyó a la hora de optar por un deporte. “Era levantarse e irse a dormir con la pelota. Teníamos una canchita enfrente de casa. Vivíamos jugando ahí”, dijo.

 

La llegada a Estudiantes se dio a último momento, ya que tenía casi 18 años y en su cabeza estaba la idea de estudiar Educación Física. Había ido a muchas pruebas y, por una cosa u otra, no se le daba. “Sentía que se me escapaba el sueño de poder ser futbolista profesional, entonces mi cabeza estaba en seguir estudiando. Había decidido seguir Educación Física y en ese transcurso de la inscripción y buscar alquiler, salió una prueba en Estudiantes, era cuando el club iba a jugar por primera vez en las inferiores en AFA y me jugué la última bala. Me fui a probar. Recuerdo que éramos muchísimos pibes con el mismo sueño, me llamaron para otra prueba y quedaron en avisarme y como no me llamaban empecé el profesorado. Mi viejo (Ariel Aguilera) llamó y la gente de San Luis le dijo que sí. Un amigo de él (Cristian García) me llevó, jugué un amistoso y Sergio de la Fuente (DT de una de las divisiones) me dijo que quedaba, así que tuve que conseguir dónde vivir, por suerte había cuatro chicos de Merlo que estaban viviendo en San Luis y me acomodé con ellos y así empezó todo”, afirmó.

 

Lleva cuatro años en el club. Fue una decisión acertada la de Estudiantes de incorporarlo. Es un volante que tiene mucho recorrido. Se siente cómodo por las dos bandas. Cuando los hinchas ven al jugador con la camiseta número 7 que hace un surco por su banda sienten que va hacer algo distinto. Es muy completo. Sabe con la pelota en los pies, pero también es rueda de auxilio para sus compañeros a la hora de recuperar el balón.

 

 

 

Mi mejor gol y mi mejor partido fueron contra Juventud cuando le ganamos 3-1 por Copa Argentina

 

 

Héctor Arzubialde fue el DT que más lo supo interpretar y que sacó lo mejor de Cuellito. “El DT que más me marcó fue Arzubialde, yo en torneos anteriores no me soltaba y creo que con él agarré confianza, pude demostrar lo que años atrás hacía. La verdad me marcó por eso y porque es un tipo que tiene las cosas muy claras, un tipo decidido que te transmite confianza y tranquilidad. Otro entrenador que fue parte importante en la carrera del merlino fue Gerardo Gómez, quien lo ayudó mucho cuando estaba de coordinador y después cuando lo dirigió en el Federal A. “Gerardo siempre creyó en mí, es otro de los DT a los que le estoy muy agradecido”, aseveró.

 

Su mejor gol y su mejor partido sucedieron en una misma jornada. Fue contra Juventud por la fase preliminar de Copa Argentina. Ese día Brahian fue la figura de su equipo que ganó 3-1 y además hizo un golazo para ponerle la frutilla al postre que degustó el “Verde”.

 

Asegura que volvería a elegir el fútbol. “No hay nada más lindo que vivir de lo que a uno le gusta. Es maravilloso. Te permite conocer gente, hacer amigos. Es algo único el fútbol”, cerró.

 

Brahian Cuello, ese nene que cuando empezó a jugar en los Interbarriales soñaba con ser futbolista profesional, hoy es una de las joyitas que tiene Estudiantes. Sabe que dio un paso importante, pero no se conforma con eso. Va por más. Es un jugador que no llegó a su techo. Tiene todo para seguir creciendo.

 

 

 

Me siento cómodo jugando de volante por cualquiera de las dos bandas. Siento que ese es mi lugar

 

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