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El saludable intento de hacer reír en tiempos difíciles

"El Flaco" Pailos y "Cacho" Buenaventura, dos de los cómicos más representativos de Córdoba, analizan el humor de la gente durante la cuarentena y cuentan cómo se acomodaron a las nuevas formas de espectáculos. Además, regalan un chiste de su inagotable repertorio.

Por Astrid Moreno García
| 07 de septiembre de 2020
Foto: Internet.

 

Entre la Nasa y el psicoanálisis

 

 

 

Fernando Pailos sabe cómo sacarle provecho a la pandemia y activó sus antenas parabólicas para encontrar el humor y la parodia dentro de la “nueva normalidad”. El humorista analiza a sus hijos, su esposa puntana e incluso “observa” a su vecino para distraer a la gente y sacar una que otra carcajada.

 

Desde que comenzó el aislamiento, el humorista hizo primer su show online “Solo de humor, más rápido y más gracioso” y va por la segunda vuelta con su nuevo unipersonal “Un safari de humor”, que se estrenó el domingo.

 


—¿Cómo fueron sus inicios?
—Empecé en 1982, con la vuelta de la democracia volvieron los pubs y bares, tenía 17 años, iba a la escuela todavía, y me adentré en la música. A los 18 comencé el “garrotero” de mis cinco carreras en la facultad, que no terminé ninguna, pero siempre seguía tocando en grupos o dúos, canciones mías o conocidas. Diez años más tarde, en un show en que la gente no nos daba un tronco de bola, a mí se me
ocurrió contar un chiste de “El Negro” Álvarez. Todos se rieron y se engancharon.

 

—¿Cómo adaptás el humor cordobés al público de otras provincias?

 

—Córdoba es una ciudad estudiantil. Antes, la gente de Mendoza, San Juan, San Luis, Salta, Jujuy y Tucumán no tenía universidades o había muy pocas, entonces todo el mundo venía a estudiar acá. Hay varias generaciones que conocen la idiosincrasia del cordobés, porque vinieron a vivir acá. Después uno se va a adaptando a medida que va pasando el tiempo con la carrera y va creando cosas nuevas. A
mí me gusta hacer espectáculos con temáticas, que son más transversales, por ejemplo yo hago un espectáculo de romanos y todo el mundo entiende.

 

 

"La primera vez que hice un vivo sentía que le estaba haciendo un chiste al teléfono"

 

 

—¿Te amoldaste a lo online?
—La primera vez que hice un vivo fue con un espectáculo que hice hace dos veranos. Armé ese unipersonal con algunos personajes distintos, cambiando chistes y temáticas. Tengo un perchero y voy cambiándome rápido con peluca y ropa. Tengo un hilo conductor pero siempre está la sorpresa, la cabeza se maneja con palabras y situaciones. Me gusta hablar de actualidad y siento que tengo que ha-
cerle referencia.

 

—¿Tomaste algo de la situación actual para tu show?
—Utilizo algunas cositas de lo que me pasa, hay días de más optimismo y otros en los que te levantás un poco deprimido. Yo tengo los dos extremos en casa: mi hijo de 14 años que está en la pieza instalado y parece la NASA: tiene dos computadoras, una antena parabólica y chatea con Donald Trump. Él quiere que la cuarentena dure hasta que tenga 37 años y no se quiere ir más de la pieza. El otro
extremo es mi hija de 19 años: va a la facultad, trabaja en comedias musicales y quedó en la nada. Después está mi mujer, quien es psicóloga y cuando estamos comiendo nos mira a ver cuál esta más psicótico o paranoico, nos va sacando la ficha a todos.

 

—¿Cómo ves el humor de la gente en esta pandemia?

 

—En Córdoba estamos acostumbrados a agarrar lo que sea, hasta lo peor, en forma de joda o de chiste. Por ahí decían, cuando estábamos en Fase 4, que ya se están normalizando tanto las cosas que a mi vecino de al lado la mujer ya lo empezó a engañar de nuevo. Van tirando todas esas cosas y acá se lo toman así, como una joda. En el fondo todos tenemos el mismo sufrimiento, pero acá la gente se ríe mucho de esto. Solamente como un consuelo, no solucionamos nada, pero por lo menos pasamos un momento divertido entre todos.

 

—¿Nos contás un chiste?
—Un tipo estaba borracho en la casa y le dice a la mujer: “Por fin me hiciste una gelatina que me gusta a mí” y la mujer le dice: “Dejá de comerte el alcohol en gel que estamos en cuarentena”.

 

 

 

Sin fecha de vencimiento

 

 

Hace 50 años que “Cacho” Buenaventura ilumina los rostros de la gente con sus chistes y sus improvisaciones. El cómico le aseguró a Cooltura que no tiene libretos ni guiones para sus espectáculos, sino que su secreto para hacer reír es estar loco. 

 

El humorista estrenó su primera obra online, llamada “Cacho Buenaventura Show”, y confesó que para él fue un desafío enfrentarse a las nuevas tecnologías. Además, confía en que pronto podrá volver a los escenarios con público.

 

—¿Cómo fueron tus inicios?
—A los 14 años me anotaron en un concurso de aptitudes artísticas. Todos pensaban que iba a arrugar porque era el gracioso en la escuela, en mi grupo de amigos y en general siempre me he considerado un tipo gracioso. Hacía imitaciones de algunos profesores en la escuela y unos personajes, como “Hijitus” y el “Topo Gigio”. Al poco tiempo, una nena me habló para que fuera a animar en una matiné. Canté algunas canciones y a partir de ahí empecé a hacer imitaciones de Sergio Denis, Sandro y “Nino” Bravo. Cuando subí por primera vez al escenario, hace 50 años, descubrí una suerte de magia que habita ahí. Te sana ese estado de libertad en el que podés subir al escenario loco de contento a contarle a la gente la alegría que tenés de estar vivo. Es mágico porque llegás hasta ese punto en que ya no sabés de qué te reís; es un acto de libertad.

 

—¿Cómo adaptás el humor cordobés al público de otras provincias?

 

—No lo adapto. La gente quiere ver a Córdoba. Nosotros usamos una frase, que es "Me voy a la bosta", y en un show le tuve que explicar a unos porteños qué quería decir, pero en general la gente con el humor de Córdoba ya se sabe muchos modismos y cómo hablamos. Anduve por todo el país y hay un altísimo porcentaje de aceptación de la forma en que cuento las cosas.

 

—¿Cómo fue amoldarse a la modalidad online?

 

—Nunca hice libretos. Un streaming de un show en vivo es muy difícil porque falta la gente. Nunca aprendí nada de memoria, yo no sé cómo planificar un show. Cuando estoy por subir al escenario me preguntás qué voy a hacer y no tengo idea. El show por internet fue un desafío porque yo soy de mitad del siglo pasado, soy muy viejo y no es que esté reñido con la tecnología. No estoy enemistado con ella, lo que pasa es que no sé, no entiendo y soy de otra época. En la televisión, los videojuegos y esas cosas juegan con personas que no están ahí.  Siempre voy con todas las ganas y el respeto
que se merece la gente que paga una entrada, porque no es gratis. Mi corazoncito me dice que en un futuro no muy lejano nos vamos a volver a juntar y seguramente para eso vamos a tener que salir de esto mínimamente como mejores personas, respetándonos y cuidándonos.

 

 

"No creo que me acostumbre a los shows virtuales, soy de otra generación"

 

 

—¿Cómo ves el humor de la gente en esta pandemia?
—Hay gente malhumorada, hay gente enojada, con mejor ánimo y con mal ánimo. Yo trato de no mezclarme con esta última. Tendrán sus motivos y razones pero yo elijo estar de buen humor. Por ahí mi mujer se cansa de estar encerrada, pero ella es tan activa que no sabe estar así. Yo, en cambio, no lo siento porque decidí quedarme, hablé con mi médico y me dijo que soy una persona adulta, un adulto de riesgo y diabético. Faltó que me diga que soy un viejo pavo. Sin embargo, tenemos algunas libertades en Córdoba, han abierto los bares y me llaman los amigos del bar y me invitan a que vaya, pero si quiero sociabilizar prefiero estar con mis hijos y nietos porque siempre fui un turista en mi propia casa; con tantos viajes y shows, nunca estuve tanto tiempo quieto.

 

—¿Tomaste algo de la situación actual para tu show?
—En una videollamada les contaba a unos amigos cosas de la convivencia y me decían que con eso tenía un repertorio nuevo. Lo que pasa es que el contar estas cosas es gracioso. El otro día mi mujer me preguntaba qué ropa me iba a poner para el show y le dije que no sabía, que a lo mejor un traje o un saco sport y una camisa. Mi hija me contestó: “Papá, ¿por qué no te probás la ropa primero? No vaya a ser que tengas que salir en jogging porque a todos se nos achicó la ropa”.
 

 

—¿Nos contás un chiste?
—A un amigo le dicen "El Negro Humedad" porque entra al bar, ve a sus amigos tomando Fernet y cuando le preguntan si quiere dice: “uuuuhhh, ¿me dá?

 

 

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