SAN LUIS - Lunes 15 de Agosto de 2022

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Mujeres en el folclore: las que pisan los estereotipos

Con convicción, las villamercedinas supieron ganar su lugar entre bombos y boleadoras.

Por redacción
| 27 de marzo de 2022
El grupo de malambo femenino Nativas supo ganar su lugar en una danza que originalmente era solo de hombres. Foto: Gentileza.

Bombacha, botas y sombrero. La mirada firme, casi temeraria, y un par de boleadoras en las manos para cazar los animales del campo representaron por mucho tiempo al gaucho argentino que vive en su tapera, tranquilo, en soledad o junto con la paisana donosa que lo acompaña y que se ocupa de los quehaceres del hogar. Los tiempos cambian con ligereza y aquella estampa nacionalista varió. Hoy las mujeres sumisas de-saparecieron y se representan con otra mirada para las costumbres, las tradiciones y el folclore del país.

 

Los tiempos de cambio se notan, por ejemplo, en la danza tradicional. Antes, las bailarinas demostraban su talento en los bailes de pareja como el gato, la chacarera o la zamba. Mientras que los hombres lo hacían en el malambo, donde la fuerza y la adrenalina se llevaban todos los aplausos. En la actualidad, existen en el país compañías de malambo femenino en las que las mujeres también demostraron que con su toque pueden danzar este tipo de destreza que por mucho tiempo solo le perteneció a los varones.

 

En Villa Mercedes existe la compañía de malambo femenino Nativas, que desde 2017 demuestra sobre el escenario que el bombo y las boleadoras tienen sus representantes mujeres. Llegaron a la escena para romper estereotipos tradicionalistas y ganarse el lugar en una danza antiguamente dispareja.

 

Nativas está dirigida por Carla Medaglia y ocho bailarinas que conforman junto a ella el staff de la agrupación: Anahí Pérez, Anahí Oviedo, Camila Cavallero, Fátima Cavallero, Nadia Lucero, Candela Navarro, Samanta González y Denise Jofré. La historia del conjunto data de 2016, cuando en la televisión se dio a conocer a los Malevo, el famoso conjunto folclórico que brilló en Estados Unidos por su malambo de espectáculo. Carla, junto a un grupo de mujeres, se preguntó: "Si ellos lo pueden hacer, ¿por qué nosotras no?" y así comenzó a buscar la forma de perfeccionarse y estudiar para llegar a ser lo que hoy es Nativas.

 

"Contratamos a Leandro Figueroa, integrante de Malevo, quien fue nuestro primer profesor y nos enseñó desde cómo agarrar una boleadora, hasta la técnica del bombo y el zapateo de espectáculo. Luego nos acercaron a Julieta Belatti, directora de la primera compañía de malambo femenino del país, que se llama Féminas, que aportó a nuestro grupo el conocimiento, como también el lado femenino de elegancia que tiene el malambo", contó Carla, quien es bailarina desde los 4 años.

 

 

Al principio los hombres nos miraban con recelo porque sentían que invadíamos un lugar que les pertenecía. Después se acostumbraron.

Nativas hizo su debut en 2018 en la peña Pachafolk, de Villa Mercedes, el lugar que las inspiró para comenzar el proyecto. Fue instantánea la aceptación del público y sus pares, pero algo les hizo ruido. "Comenzaron a llegar mujeres a nuestros espectáculos con la inquietud de que en la provincia no había escuelas específicas para enseñar malambo femenino. No había lugar para nosotras. En ese momento nos transformamos en pioneras", recordó Medaglia, quien junto a sus compañeras fundó la academia Nativas para formar nuevas malambistas.

 

Actualmente incluye veinte mujeres, que van de los 18 a los 34 años, que asisten a la academia. Nueve de ellas conforman el ballet de presentación. "Para estudiar no hay requisitos específicos, solo ganas de aprender, paciencia y responsabilidad, porque todas las disciplinas requieren mucho estudio para manejar cada elemento", agregó la directora.

 

En cuanto a la cultura del folclore y la danza tradicional, Carla expresó que en estos momentos se viven tiempos de cambios y un proceso de aceptación e igualdad que en épocas anteriores era difícil de conseguir.

 

"Vivimos un proceso de cambios, impulsados por la lucha de la mujer en la sociedad, porque nos dimos cuenta de que si nos juntamos y nos unimos podemos obtener el reconocimiento de muchos derechos, roles y actividades ocultas que en un momento fueron mal vistas, ya que solo le pertenecían o quedaban bien si lo realizaba un hombre. De a poco obtenemos el protagonismo y el reconocimiento que nos merecemos. Este es un ejemplo muy claro porque históricamente el malambo era una danza de hombres. Nos dimos cuenta que las mujeres también tenemos las capacidades para practicarlo", agregó y expresó que siente orgullo al saber que en la provincia hay malambistas en todas las categorías y hasta campeonas provinciales que dejan a San Luis en lo más alto de la danza.

 

En cuanto al folclore y sus tradiciones, la bailarina aseguró que es un ambiente muy familiar, por ejemplo, ser mamá y bailarina es un rol que se puede ejercer con total comodidad porque "nos encontramos rodeadas de personas que nos ayudan con nuestros hijos e hijas. Somos una gran familia que apoya la vinculación de los niños y niñas con el folclore".

 

Pero hay otras tradiciones que Carla prefiere que desaparezcan por completo. Por ejemplo los certámenes de belleza disfrazados, como el concurso de "La mejor paisana" o "La más donosa", que a fin de cuentas son convocatorias que se realizan en festivales tradicionales que eligen a las mujeres más simpáticas o bonitas de los pueblos. Uno de ellos es el Festival Nacional de Malambo en Laborde que, mientras que al hombre lo premian por su talento y destreza, a la mujer por su simpatía o belleza.

 

"Son muy pocos los festivales que siguen con esta línea, hubo un cambio en los últimos años, pero siento que deberían desaparecer del todo. No suma como hecho artístico o cultural tener un rubro donde se evalúe o se elija a la mujer por su belleza, vestimenta, forma de hablar o de caminar. No se deberían evaluar estos parámetros tan subjetivos que ponen a una mujer sobre la otra", concluyó la directora.

 

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