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En medio de una crisis humanitaria, los talibanes conmemoran un año en el poder

El 15 de agosto de 2021 los islamistas radicales capturaron Kabul tras una ofensiva relámpago contra las fuerzas gubernamentales.

Por redacción
| 15 de agosto de 2022
Fotos:Télam

Con gritos de victoria cerca de la antigua embajada estadounidense en Kabul, los talibanes celebraron este lunes el primer aniversario de su regreso al poder en Afganistán tras 20 años, un año turbulento marcado por el incumplimiento de las promesas sobre los derechos más elementales, específicamente entre las mujeres, que acumulan carencias y retrocesos, además de agravamiento de la crisis humanitaria.

 

El 15 de agosto de 2021 los islamistas radicales capturaron Kabul tras una ofensiva relámpago contra las fuerzas gubernamentales, en medio de un cambio de estrategia de la política exterior de Estados Unidos, que concluyó su intervención militar de dos décadas en el país asiático y se centró más en su disputa hegemónica con China.

 

Esto dio inicio a la evacuación de civiles y fuerzas militares extranjeras, además de miles de afganos desde el aeropuerto de la capital, durante varios días, éxodo que se vio violentamente golpeado el 26 de agosto con un ataque suicida reivindicado por la rama local del Estado Islámico, enemigo de los talibanes, que dejó más de 100 muertos.

 

Las imágenes de multitudes irrumpiendo en el aeropuerto, subiendo a aviones, algunos colgados de aeronaves militares de carga cuando estaban por despegar aparecieron en los noticieros de todo el mundo.

 

 

En Kabul, los islamistas controlaron las riendas del país que habían gobernado entre 1996 y 2001, prometiendo una versión menos rígida del duro mando islamista de su primer gobierno.

 

La promesa, que buscó que Occidente no congelara sus reservas ni suspendiera la ayuda humanitaria, se diluyó rápidamente y el nuevo gobierno de facto, compuesto por figuras de la línea más dura del movimiento, sin mujeres, impuso un conjunto enorme de restricciones sobre las mujeres, en línea con su visión del islam.

 

"Cumplimos la obligación de la yihad y liberamos nuestro país", afirmó este lunes durante las celebraciones Niamatulah Hekmat, un combatiente que ingresó a Kabul en esa fecha.

 

"Hoy es el día de la victoria y de la felicidad para los musulmanes y el pueblo afgano. Es el día de la conquista y de la victoria de la bandera blanca" del Emirato islámico, declaró en Twitter el portavoz del gobierno afgano, Bilal Karimi.

 

Este lunes, un día declarado feriado a última hora del domingo por el Emirato talibán, muchos afganos capturaban "selfies" en la plaza Masud, una gran rotonda adornada con banderas blancas del Emirato islámico, frente a la antigua embajada de Estados Unidos, informó la agencia de noticias AFP.

 

"¡Viva el Emirato islámico! ¡Alá es grande!", gritaron los talibanes en esta concentración espontánea.

 

En las calles capitalinas, bajo un cielo gris, la circulación era escasa, aunque como de costumbre se veían patrullas de talibanes armados en camionetas y retenes.

 

 

 

Los combatientes talibanes expresaron alegría en este primer aniversario de que su movimiento esté en el poder, pese a que las agencias de ayuda dicen que la mitad del país de 38 millones enfrenta pobreza extrema.

 

Sin embargo, para millones de afganos comunes, particularmente las mujeres, el regreso de los talibanes sólo vino a agravar las dificultades.

 

Decenas de miles de niñas quedaron excluidas de la educación secundaria, mientras a las mujeres adultas se les impidió acceder a numerosos cargos públicos y viajar solas fuera de su ciudad.

 

En mayo recibieron órdenes de cubrirse de pies a cabeza en público, idealmente con una burka.

 

"Desde el día en que llegaron, la vida perdió sentido", lamentó Ogai Amail, residente de Kabul. "Nos han arrebatado todo, han ingresado incluso a nuestro espacio privado".

 

El sábado pasado en Kabul, los talibanes dispersaron a culatazos y con tiros al aire una concentración de unas 40 mujeres que se manifestaban por el derecho al trabajo y la educación.

 

Hoy unas 30 se reunieron en casa de una de ellas y publicaron fotos en redes sociales con eslóganes como "la historia de Afganistán siente vergüenza del cierre de las escuelas" para las niñas.

 

"Nuestra defensa de la justicia se ha visto silenciada por los disparos, pero hoy seguimos pidiéndola desde nuestra casa", declaró por mensajería a la prensa una manifestante, Munisa Mubariz.

 

Aunque los afganos reconocen que la violencia ha disminuido desde la llegada de los talibanes, la crisis humanitaria tiene a muchos desesperados. La ayuda internacional, que financiaba el 80% del presupuesto afgano, está apenas reanudándose después de verse por completo interrumpida.

 

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