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Retroceden los derechos de género en Afganistán

Por redacción
| 17 de agosto de 2022

Un año después que la milicia talibán tomara el poder total de Afganistán, el 15 de agosto de 2021, la situación de las mujeres en ese país es de profundo deterioro, destacaron los observadores de las Naciones Unidas.

 

“La exclusión de las mujeres en todos los aspectos de la vida priva al pueblo afgano de la mitad de su talento y energías, impide a las mujeres liderar los esfuerzos para construir comunidades resistentes y reduce la capacidad del país para recuperarse de la crisis”, afirmó ONU Mujeres.

 

Durante estos 12 meses “se ha asistido a un deterioro diario y continuo de la situación en que viven las mujeres y las niñas afganas”, bajo rígidas normas discriminatorias implantadas por la milicia islamista.

 

“Ha sido un año de creciente falta de respeto a su derecho a vivir una vida libre e igualitaria, negándoles la oportunidad de ganarse la vida, el acceso a la atención sanitaria y a la educación, y la posibilidad de escapar de situaciones de violencia”, agregó la declaración.

 

La entidad deploró que décadas de progreso en materia de igualdad de género y derechos de la mujer hayan desaparecido en apenas unos meses.

 

Las políticas de desigualdad han sido “meticulosamente construidas por los talibanes”, según el texto. Afganistán es el único país del mundo donde las mujeres están totalmente excluidas de la participación política y se prohíbe a las niñas acceder a la escuela secundaria.

 

La mayoría de las mujeres no pueden trabajar fuera de su hogar, se les exige cubrirse la cara en público y deben disponer de un acompañante masculino cuando viajan.

 

Sin la plena participación de las mujeres y las niñas en todos los aspectos de la vida pública, hay pocas posibilidades de lograr una paz, una estabilidad y un desarrollo económico duraderos.

 

Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtió que mantener a las niñas fuera de la escuela secundaria le cuesta a Afganistán 2,5% de su Producto Interno Bruto (PIB) anual.

 

Si la cohorte actual de tres millones de niñas pudiera completar su educación secundaria y participar en el mercado laboral, las niñas y las mujeres contribuirían con al menos 5.400 millones de dólares a la economía del país de 38 millones de habitantes y que arrastra varias décadas de conflictos armados.

 

Incluso antes que los talibanes tomaran el poder, Afganistán luchaba con más de 4,2 millones de niños sin escolarizar, 60% de los cuales eran niñas.

 

Aunque los costos potenciales de no educar a los niños y las niñas son altos en pérdida de ingresos, no educar a las niñas es especialmente costoso por la relación entre el logro educativo y las niñas que retrasan el matrimonio y la maternidad, participan en la fuerza laboral y toman decisiones sobre su propio futuro.

 

Esa medida de los talibanes “no solo violan el derecho fundamental de las niñas a la educación, sino que las expone a mayor ansiedad y un mayor riesgo de explotación y abuso, incluido el tráfico de niños, el matrimonio precoz y forzado”.

 

La desnutrición infantil también está aumentando. En junio de 2021, 30.000 niños recibieron tratamiento por desnutrición aguda severa en Afganistán; en junio de 2022, 57.000 niños fueron admitidos, un aumento del 90%.

 

Los niños “están obligados a trabajar para mantener a sus familias en lugar de ir a la escuela, que es el lugar más seguro en el que podrían estar”, destacó Unicef.

 

Las agencias de la ONU pidieron nuevamente a las autoridades en Kabul que abran las escuelas para todas las niñas, eliminen restricciones al empleo para las mujeres, incluyan su participación en la vida, anulen las decisiones que les privan de sus derechos y acaben con todas las formas de violencia hacia ellas.

 

Los derechos de género han retrocedido en Afganistán.

 

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