32°SAN LUIS - Domingo 11 de Enero de 2026

32°SAN LUIS - Domingo 11 de Enero de 2026

EN VIVO

Marina Lezcano, la jocketa más completa de todos los tiempos que transmite su pasión

A los 68 años, la única ganadora de la Cuádruple corona transmite su pasión en la Escuela de jockeys de La Punta. Los recuerdos de una carrera impecable y su decisión de radicarse en San Luis. 

Por redacción
| 10 de enero de 2026

Marina Lezcano se pasa todo el día en el  Hipódromo de la Ciudad de La Punta. Le dicen “Marinita”, “Manzanita” o “Muñeca de oro”, los tres apoodos que la sellaron la inmortalidad, gracias al tango que escribieron José Paradiso y Carlos Mayel.

 

 

Jocketa, leyenda del turf argentino, Lezcano conserva la humildad y grandeza que la hicieron ganar la cuádruple corona en 1978 junto a “Telescópico”, su compañero más fiel. A los 68 años, la mujer continúa en la demostración de su amor por el turf en la Escuela de jockeys y en el cuidado de caballos junto a su esposo, Hugo Gutiérrez.

 

 

 

El matrimonio vive en La Punta y tiene tres hijos. Eduardo, de 35 años, es químico y trabaja en el Conicet, donde obtuvo el doctorado. Andrés, tres años menor, culminó sus estudios de Economía en la UNViMe; y Trinidad, de 28, se recibió de psicóloga en la Universidad Nacional de San Luis. 

 

 

Marina llegó a la provincia hace más 18 años, convocada para formar jockeys puntanos. Es una mujer que destaca en su amabilidad y a quien le causa placer su filosofía de vida pasar desapercibida, con el más bajo perfil posible.

 

 

 

Sus mejillas se sonrojan al contar las anécdotas de su vida. Su cuerpo delgado y el metro cincuenta de estatura son los que le dieron la agilidad para montar con calma los pingos en las gateras más concurridas.

 

 

 

Es difícil que no traiga a su memoria sus días de triunfos. Fue la única mujer que ganó los cuatro grandes premios en un año: la

 

Polla de Potrillos, en el Hipódromo de Palermo; el Jockey Club, en San Isidro; el Nacional, otra vez en Palermo; y el Carlos Pellegrini en el Hipódromo de San Isidro. Aunque la espina que le quedó fue no poder ganar la Polla de potrancas.

 

 

 

 

¿Qué sintió Marina cuando ganó la cuádruple corona? ¿fue ella realmente consciente de que estaba haciendo historia? “Era muy  joven, no imaginé la dimensión”, dice con su humidad de siempre.

 

 

 

Desde 1902, solo  9 caballos, una yegua y 9 jockeys, obtuvieron esos mismo triunfos. En la historia, la última fue Marina, en 1978. Después de Telescópico, su caballo, hubo dos ganadores de la triple corona. Ni siquiera el gran Irineo Leguisamo pudo ganarla.

 

 


Marina describe el carácter de su Telescopico. “Era un caballo bueno, no se le podía pegar. Lo venía corriendo Jorge Valdivieso pero no lograba más que el tercer o cuarto puesto y me lo dieron para ver qué podía yo hacer. Antes me advirtieron que no tenía que pegarle ni un chirlo”, recordó.

 

 

 

En una carrera –recuerda Marina- venía a la cabeza y se olvidó de esa advertencia e, instintivamente, le dio un rebencazo a su amigo. “Se paró y me tiró. Fui a hablar con el dueño y le dije la verdad, que me había olvidado”.

 

 

 

“A los 15 días volvimos a correr y ganó por medio cuerpo pero no le pegué. Nunca más le pegué. Después ganó el Jockey Club, el Nacional, por medio cuerpo ambas carreras. Y al Carlos Pellegrini lo ganó por 18 cuerpos”, recuerda la jocketa que cuando menciona los triunfos épicos se saca del mérito.

 


Porque Lezcano recuerda a su caballo de tal manera que lo califica como el más completo, aunque no el más rápido, una característica que recayó sobre Fort de France. “Recuerdo también a Cipayo, un pingo que se rompió pero ganó cinco carreras desde que debutó”.  

 

 

Marina logró debutar en las pistas a los 17 años después de una larga lucha. Su pasión comenzó a los 14 cuando su papá le compró un caballito, después de que ella insistiera.

 

 

El padre era vendedor de libros y su madre, maestra de inglés y francés. Vivían en San Vicente, en la provincia de Buenos Aires, en el campo, cuando la entonces adolescente decidió dejar las clases de idioma, de piano e ir en busca de la licencia para ser jocketa. Al principio fueron todos "no".

 

 

Mujeres e hipódromo iban por caminos diferentes. “Fuimos la primera camada de mujeres. Nos costó muchísimo entrar a la escuela de jockeys. Fue una lucha feminista terrible. Éramos 10 mujeres las que queríamos entrar: hicimos muchas cartas, pedidos, llantos y súplicas. Gracias a eso, un día se conmovieron y tuvimos la suerte de que vino Suzana Davis, una jocketa que hacía exhibiciones, una chica muy bonita que llamaba la atención. Y, como ella vino, nos permitieron ingresar a la escuela como oyentes. A los dos años salimos a correr”, recordó Lezcano. 

 

 

 

Su vasta experiencia le permite indicar a Marina que el mejor jockey de todos los tiempos fue probablemente el chileno Eduardo Jara. “Era muy completo, tenía muy buena postura y planificaba muy bien las carreras. Corría en cualquier lado, se adaptaba al caballo.”

 

 

 

 

LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casa

Temas de nota:

Suscribite a El Diario y tendrás acceso a la versión digital de todos nuestros productos y contenido exclusivo