¿Qué nos dicen las protestas europeas sobre San Luis?
Relaciones, conexiones y puestas en común entre las protestas callejeras de Europa y las de San Luis, Merlo y Villa Mercedes. Un hilo conductor que une conflictos y unifica manifestaciones. Por Manuel Castillo Soro.
Seguramente han podido ver en las distintas redes sociales una gran cantidad de imágenes y videos de las diversas protestas que se están llevando adelante en distintos países de Europa. Si bien los detonantes y las condiciones económicas y políticas de cada país son distintos, podemos sin lugar a dudas hacer una conexión en los reclamos: cómo los gobiernos gestionan el Estado, cuáles son las necesidades de la población y, particularmente, qué esperan los jóvenes de ese estado para la proyección de horizontes posibles donde sostener la vida no sea tan costoso.
Como destaca el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (OCIPEX), la última Marcha Federal Universitaria que aunó además reclamos por la Soberanía y la Democracia puede leerse en la misma clave, con sus matices y diferencias, que las manifestaciones europeas vienen teniendo. Gobiernos que ajustan y ciudadanos que exigen, nada ajeno a la realidad del mundo pero que en momentos donde la concentración de la riqueza está tan a la vista y la desigualdad se acrecenta, los reclamos se intensifican.
En Francia, las protestas estudiantiles por la falta de docentes, el deterioro de las escuelas y la necesidad de mayores recursos educativos se ampliaron a otros sectores de la sociedad, en un contexto marcado por las presiones del gobierno para reducir el déficit público. Por otro lado, en España y Portugal, el acceso a la vivienda se convirtió en uno de los principales ejes de las movilizaciones. Los alquileres elevados, las dificultades para acceder a una casa propia y la imposibilidad de independizarse afectan especialmente a los jóvenes, que encuentran cada vez más obstáculos para construir un proyecto de vida sostenible en el tiempo. En Grecia, los estudiantes también protagonizaron protestas y acampadas para reclamar por el costo de la vivienda. En estos países, la educación y la vivienda son los ejes centrales de los reclamos.
Por su parte, Albania atraviesa una ola de protestas que comenzó con el rechazo a una ley destinada a facilitar la venta de tierras a capitales extranjeros y que posteriormente también incorporó reclamos estudiantiles por los costos de los estudios y la vivienda, con pancartas que versaban “Albania no está a la venta”. Esto último es algo que nos resuena mucho en la Argentina, donde la intención del gobierno nacional de derogar la Ley de Tierras y la modificación de la Ley de Glaciares han puesto en el centro del debate público el acceso de la tierra, el control de los recursos estratégicos, la soberanía y el desarrollo.
Por otra parte, en Bélgica, organizaciones sindicales y estudiantiles confluyeron en movilizaciones contra las políticas de ajuste, expresando su preocupación por las consecuencias de la austeridad sobre las condiciones de vida y los servicios públicos. Italia tampoco permanece ajena a este escenario: en ciudades como Roma y Bolonia se registraron manifestaciones por los bajos salarios y el encarecimiento del costo de vida. Aunque cada país presenta particularidades políticas y económicas, estas movilizaciones permiten identificar preocupaciones compartidas y estructurales sobre las prioridades de los gobiernos, la protección de los derechos sociales y las posibilidades de construir un futuro con mayor estabilidad.
Creo que este pantallazo nos da algunas claves y seguro nos resuena un poco de la realidad que nuestro país y nuestra provincia se encuentra atravesando. Entonces, ¿qué conexiones podemos hacer, a pesar de las distancias y diferencias, entre las protestas europeas y las argentinas? ¿Qué reclamos son parecidos y cuáles han tenido su capítulo provincial? Vamos a ver algunos datos.
San Luis, tanto en capital como en Villa Mercedes y Villa de Merlo (sedes de las 3 Universidades Nacionales de la provincia: La Universidad Nacional de San Luis, la Universidad Nacional de Villa Mercedes y la Universidad Nacional de los Comechingones) se movilizó para reclamar por el ajuste al presupuesto universitario, el desfinanciamiento al CONICET y a los institutos de investigación de ciencia y tecnología y la pérdida de poder adquisitivo del salario docente que interfiere en el funcionamiento de las clases y el desarrollo productivo-tecnológico del país y la provincia. Reclamo que viene sosteniéndose prácticamente desde el inicio de la gestión de Javier Milei y que ha llevado al gobierno nacional a no cumplir la ley de Financiamiento Universitario incluso habiendo sido ratificada por el congreso e intimado por la justicia.
También en nuestra provincia se vio un fuerte rechazo a la Modificación de la Ley de Tierras que se intentó colocar en la llamada “Ley de Inviolabilidad a la propiedad privada”, que buscaba eliminar el máximo de 1000 hectáreas por extranjero y el máximo de 15% de la tierra en departamentos y provincias. Misma situación sucedió con el DNU 70/2023 que derogaba por completo la ley de tierras y permitía incluso la venta de tierra con espejos de agua y ríos como así también tierras fronterizas, un conflicto estratégico, de defensa nacional y ambiental. En nuestra provincia también hubo manifestaciones en contra de la modificación de la Ley de Glaciares, que pone en juego el acceso al agua dulce de los glaciares mendocinos hacia nuestra provincia y, como si todo esto fuera poco, San Luis fue eliminado, por el congreso y el voto de los diputados nacionales oficialistas al gobierno nacional, de las Zonas Frías, por lo que el próximo invierno las boletas de gas impactarán en alrededor de 300.000 hogares puntanos según las estimaciones de Ecogas (Distribuidora de Gas Cuyana S.A).
Ni hablar de la situación de salarios docentes en la Provincia, donde UTEP San Luis denuncia una pérdida de poder adquisitivo del 55% tanto en docentes del Instituto de Formación Docente (IFDC) como en la Universidad de la Punta (ULP), ambas de gestión provincial y en sintonía con el ajuste a la educación del gobierno nacional, a pesar de que 2026 fue titulado “El año de la educación” en San Luis.
Ya con este pequeño mapa podemos observar que hay un hilo conductor entre las realidades que podemos observar en Europa y lo que está pasando en Argentina y en San Luis, demostrando el carácter global y estructural de los conflictos. Pero hay un punto más que me gustaría destacar y es el factor generacional de las manifestaciones europeas y también argentinas. Como adelantamos al comienzo de la nota, la mayoría de los reclamos están impulsados por jóvenes, estudiantes, quienes no tienen aún medios propios de sostenimiento de su vida cotidiana, lo cual hace difícil proyectar un futuro.
Y es que los datos en Argentina y San Luis tampoco son muy alentadores: El ajuste no se limita a la educación. Los números también muestran las dificultades que hoy en día se atraviesan. Según el Índice de Precios al Consumidor de San Luis (IPC-SL), datos oficiales del gobierno provincial, en marzo de 2025 los precios registraron un incremento interanual del 47,8%, mientras que el rubro vivienda y servicios básicos aumentó un 134,8% en el mismo período. A esto se suma el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores estatales: según denunció el Frente Intersindical, entre diciembre de 2023 y julio de 2026 la inflación acumulada alcanzó el 239,62%, frente a aumentos salariales del 150,71%. Tampoco el sector privado escapa a esta realidad: entre noviembre de 2023 y abril de 2026, San Luis perdió 3.942 puestos de trabajo privados registrados, de los cuales aproximadamente 2.400 corresponden al sector industrial. Incluso las paritarias se encuentran trabadas y con aumentos muy por debajo de la inflación. Entonces no sería una locura hacernos la siguiente pregunta: ¿cómo puede un joven puntano proyectar independizarse, alquilar una vivienda o construir un futuro cuando los salarios pierden poder adquisitivo, los servicios aumentan y las oportunidades laborales se reducen?
Las consecuencias de este contexto también nos invitan a reflexionar sobre la salud mental. Hace poco nos encontramos con la alarmante noticia de que Argentina tiene una tasa de suicidio joven muy por encima de la media y San Luis se encuentra como una de las provincias con más suicidios de todo el país. Según las estadísticas oficiales de mortalidad del gobierno provincial, San Luis registró 86 suicidios durante 2024, alcanzando una tasa de 17,5 casos cada 100.000 habitantes, la segunda más alta del país y muy por encima de la media nacional de 9,8. En 2025, alcanzamos una tasa de 18,9 suicidios cada 100.000 habitantes. Por supuesto que se trata de una problemática compleja y multicausal que exige preguntarnos qué respuestas ofrece el Estado frente a las necesidades de acompañamiento, prevención y atención de la salud mental. Especialmente cuando, a nivel nacional, aproximadamente el 45,3% de las personas fallecidas por suicidio entre 2024 y 2026 tienen entre 15 y 34 años.
Si las protestas europeas nos hablan de sociedades que reclaman mejores condiciones para vivir, los datos de San Luis nos obligan a discutir algo todavía más profundo: qué oportunidades, qué protección y qué horizonte de futuro estamos ofreciendo a nuestras juventudes. Y esto no se encuentra exento del contexto internacional, hay un mandato generacional que nos ubica a quienes tenemos entre 20 y 35 años de tratar de imaginar esos mundos posibles, de pensar respuestas, políticas públicas y accionar no solo en la protesta sino en el involucramiento político y social para poder ser claros en los reclamos y ser concisos en las respuestas que buscamos y merecemos, como puntanos y argentinos.
Para finalizar, las protestas que vemos en Europa y las que vivimos en Argentina y San Luis, aunque responden a particularidades distintas, nos muestran que estamos frente a una discusión que trasciende las fronteras: qué papel queremos que tenga el Estado, cuáles son las prioridades de nuestros gobiernos y qué lugar ocupan las nuevas generaciones en las decisiones sobre el futuro. Incluso en países asiáticos como Indonesia, Bangladesh y Nepal se encuentran en procesos de protesta y reestructuración impulsados por jóvenes, al igual que las protestas en Chile y otros países de Latinoamérica.
La discusión global sobre educación, vivienda, salarios, recursos naturales y estratégicos es también una discusión que nos permite preguntarnos y accionar sobre nuestra soberanía, nuestro desarrollo y las posibilidades de construir una vida digna, tanto en nuestro país y nuestra provincia como en cualquier parte del mundo.
Porque, como vemos, el mundo también pasa por San Luis.
[1] Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Córdoba. Puntano. Politólogo especializado en Relaciones Internacionales, Geopolítica y Estudios Estratégicos. Miembro del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (OCIPEX).
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