Caro Abregú, bruja a domicilio, desde cuándo habla con muertos y qué hacer en Halloween
La tarotista y medium contó cómo se le manifestó el don, aconsejó el modo recordar a los seres queridos y sostuvo que en la noche de brujas hay mucha energía dando vueltas, por lo que mejor es no salir de la casa. El recuerdo de su mentora, la brujita mayor de la provincia.
A los cinco años, Carolina Abregú no hablaba sola ni con amigos imaginarios, como creían todos en su familia. La niña que vivía en el barrio Amppya, única hija mujer de un matrimonio de trabajadores, hablaba con los muertos. Le contaban cosas puntuales, detalles que hacían que quienes la escuchaban se quedaran helados ante la coincidencia.
La descubrió una tía, esposa del hermano de su padre, que la escuchó hablar con una persona y se largó a llorar porque en el diálogo había una frase que repetía su madre, fallecida hacía diez años. Cuando la tía le preguntó a Carolina cómo era la persona que mencionó aquella oración, la nena la describió con la misma candidez con que lo hace ahora, cuando le piden que recuerde el momento en que descubrió lo que ella llama “el don”. “Era una señora divina, como las abuelitas de cuentos, con el vestido y el pelo blanco. Estábamos debajo de una higuera cuando me dijo la frase”.
La escena terminó cuando la tía fue a buscar una foto y se la mostró a la niña, quien corroboró que la abuelita del retrato era con quien había hablado un rato antes.
“Hay señoras que se persignan cuando pasan cerca mío. Para algunos, "bruja" puede ser una palabra medio tirante, pero es un problema más del afuera que del adentro”
Pese a que tuvo una infancia llena de alegrías, entre los juegos en las calles del barrio y el comienzo de la era digital, entre buena parte en el colegio Aleluya y el final en la Lucio Lucero, Caro debió esconder su capacidad, aunque en todo momento las manifestaciones se le aparecían.
La adolescencia fue en parte el florecer de esas sensaciones aunque también debió ocultarlas hasta que una situación laboral que la puso muy mal fue la apertura a un mundo del que ahora no se puede despegar. “Una amiga me llevó hasta la casa de la persona indicada y ella me contó todo lo que me estaba pasando. Me dijo a qué edad me iban a suceder las cosas y me recomendó que canalizara todo eso con alguna herramienta, que podía ser el tarot, el péndulo o lo que fuera que me ayudara a transmutar la cantidad de energía que recibía, porque estaba media aturdida”.
No lo dice Abregú pero quien le indicó el camino fue Elida “Chiquita” Alessio, la brujita mayor de San Luis, astróloga inolvidable de la provincia y durante años firmante del Horóscopo en El Diario de la República.
Los primeros pasos de Carolina fueron con el tarot, un elemento que todavía utiliza. “Fue como una llave para mí”, dijo la mujer que por ese tiempo también empezó a conocer los arcanos mayores, luego los menores y empezó a “poner más de contexto a la situación”.
Comprendió la nueva brujita que cada persona canaliza la energía a su modo, algunos por las manos, otros por el pelo, otros por los pies. Para todos, Abregú tiene frases y consejos que a veces son de aliento, a veces generan sorpresas y otras alguna tristeza. “Cuando tengo que dar la noticia de la partida de algún ser querido trato de no darla espontáneamente sino a través de preguntas”.
Por el contrario, una de las mejores noticias que dio fue a una compañera de trabajo que tenía severos problemas habitacionales y la consultó el día en que habían anunciado que empezaban a definir los beneficiarios de las viviendas. Abregú le propuso tirarle las cartas y lo que vio fue resplandeciente.
“Le dije que yo veía que estaba todo resuelto, que nada podía salir mal, que me extrañaba que no llamaran”, sostuvo Carolina, quien se emocionó hasta las lágrimas al recodar que a las 13:30 de aquel día lluvioso, su compañera entró a su oficina para informarle que la habían llamado.
Ahora, producto de la difícil situación social que vive la provincia, la mujer asegura que la mayor cantidad de consultas no son ni por amor, ni por viajes, ni por salud, ni por inversiones, sino por dinero, con una frase llamativa: “La gente quiere saber si llega a fin de mes”.
Ante la cercanía de la noche de brujas, Caro aconsejó bajar un poco las revoluciones y pasar la jornada con tranquilidad, en lo posible sin salir de casa porque “hay mucho pasaje de energía dando vuelta”, lo que puede permitir la apertura de puertas que luego no saben cómo cerrarse.
Por el contrario, sostuvo que la mejor manera de recordar a los muertos es con la conformación de un altar casero con una vela blanca, una foto y algo que le gustara al desafortunado, como un chocolate, un cigarrillo o algo para tomar, en un ritual que tiene que durar tres días.
La tarotista se reinvindica como bruja, una palabra que lejos de incomodarla o temerle, la toma muy a gusto. “Me ha pasado que hay señoras grandes que cuando saben lo que yo hago se persignan cuando pasan cerca mío. Para algunos puede ser una palabra medio tirante, pero es un problema más del afuera que del adentro”, sostuvo.
Luego de cerrar su espacio de consulta en la pandemia, Caro se dedicó a la atención virtual y ahora retomó lo presencial pero con su visita a la casa de los clientes, lo que permite que la limpieza, en caso de hacerla, sea también de los ambientes. Dice la mujer que apenas llega a una casa empieza a contar las energías de lo que está pasando y de inmediato puede visualizar dónde está el inconveniente. Su función –asegura- es respetar todas, incluso la que emanan los escépticos.
Otra decisión que tomó la vidente en su labor es no decir lo que su cliente le pide de antemano que no le diga, que muchas veces está relacionado con temas de salud o con infidelidades. “Otras, en cambio, me piden que les cuente todo, hasta el nombre del amante del marido”.
A los 33 años, Carolina sigue hablando con los muertos, cuando tiene un tiempo libre se lo dedica a sus dos hijos, de cuatro y diez años, o se va a la casa que su familia tiene en El Suyuque para desconectarse. Le gustaría estudiar Protocolo y ceremonial pero lo que más le gustaría es seguir analizando y visualizando el futuro venturoso de sus clientes.
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