Volvió el cobrador de peaje del Vulpiani: atacó con piedras y un hacha a equilibristas
La agresión se produjo cuando los artistas quisieron usar el predio para hacer sus prácticas. Se mostró violento y peligroso. La Policía le pidió a los chicos que abandonaran el lugar.
Pese a que para evitar el accionar la de Justicia había prometido portarse bien, el hombre que instaló hace meses una casera cabina de peaje en el ingreso al dique Vulpiani de Villa Mercedes volvió a sus andanzas, esta vez como protagonista de una agresión a un grupo de equilibristas que tenía la intención de entrenar al aire libre.
El hombre atacó a pedradas a los artistas en el inicio de una agresión que no terminó allí, según expresó Marco, uno de los integrantes del conjunto atacado el domingo a la siesta. Tras una primera intervención verbal, el sujeto se acercó al grupo con un hacha para amedrentar su tarea. “No pueden estar acá”, les decía.
Marco aclaró que en esta ocasión, el violento no quiso cobrarles peaje ni dinero por la estadía, solo les decía que se fueran del lugar, que es público y que reúne a decenas de familias, especialmente los fines de semana.
Habitualmente, los equilibristas entrenan en el río, pero el traslado de los equipos y la crecida por las lluvias los decidió el domingo a intentar hacer lo suyo en el dique. Los preparativos para dejar todo acondicionado lleva tiempo y cuidados y la búsqueda de un lugar seguro es la prioridad.
A los pocos minutos que terminaron con el armado y apenas uno de los chicos se subió a la soga, apareció el cobrador del peaje que a lo lejos les decía algo. “Al principio no entendíamos qué nos quería decir y le pedíamos que se acercara”, contó el damnificado.
El sujeto llegó al lugar desde el predio de una fábrica que se encuentra a la vera del dique y como respuesta al pedido de diálogo arrojó la primera piedra contra el equilibrista que estaba en la soga, con el peligro de caída inminente. Cuando los compañeros del artista se acercaron al agresor, fueron recibido con una hacha y más insultos.
“Venía dispuesto a todo”, contó Marco, quien evitó con sus amigos confrontar al hombre, que les indicaba un cartel que decía que no se podía pasar. Al intentar uno de los agredidos a sacar el celular para registrar la escena, el sujeto se tomó los genitales y amenazó con más golpes.
Fue entonces que el grupo decidió acudir a un patrullero que estaba estacionado en la zona y que probablemente no haya visto lo sucedido. Pero la respuesta que obtuvieron de los oficiales fue un rápido pedido de documentos y la solicitud que se fueran del dique.
Lo único que pidieron los equilibristas para abandonar el lugar fue que la Policía los protegiera de las amenazas del desconocido, pero los chicos tuvieron que desarmar y retirar sus cosas ante la presencia del hombre que se cree dueño de un espacio público y sin la vigilancia de los agentes.
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