Laura en su peor momento, con la amenaza de llevarse a varios funcionarios puestos
La suspendida presidenta de la Liga Sanluiseña no quiere pagar el costo político en soledad y apunta en grande: Laila Muñiz, Gastón Hissa y los funcionarios de la Dirección de Personas Jurídicas, donde trabaja Victoria Poggi.
La gravísima sanción impuesta por el Consejo Federal del Fútbol Argentino a Laura Sánchez, presidenta de la Liga Sanluiseña de Fútbol, dejó un verdadero tembladeral en la política provincial. Funcionarios que se miran espantados, otros que toman distancia de la atribulada dirigente y otros que optan por practicar el deporte que mejor les sale y se hacen los tontos, recorrieron el mundillo futbolístico tras la escandalosa noticia.
Con la decisión de tomarse licencia para evitar el escarnio, Sánchez anunció a quien la quisiera escuchar que no es su intención renunciar y que si se tiene que ir de la Liga no será en soledad, indispuesta de pagar el costo político de un hecho que no la tuvo como única responsable.
La sanción le llegó a la máxima dirigente futbolística de la provincia por organizar el torneo “Copa San Luis” en el que participaron cuatro selecciones juveniles, entre ellas la Argentina pero formada por jugadores del ascenso y la de San Luis, dirigida por Gerardo Quiroga, que salió cuarta en el cuadrangular.
En la conferencia de prensa del lanzamiento del torneo participó nada más y nada menos que la secretaria de Deportes de la provincia, Laila Muñiz, con lo que el aval del Gobierno al torneo ilegal quedó evidenciado. Como si fuera poco, de la ceremonia de premiación estuvo nada más y nada menos que Luciano Ayala, el intendente de La Punta.
Otro de los hechos que se mencionó en la sanción es el polémico castigo que la Liga estableció contra 14 clubes de futsal que no responden a las intenciones de Laura. Primero, esa iniciativa fue volteada por la Dirección Provincial de Personas Jurídicas y luego por el Consejo.
A Sánchez le dolió más la primera que la segunda caída. Aliada al gobierno provincial, la dirigente se sorprendió con el fuego amigo y en la semana tuvo una fuerte discusión con los jefes de ese organismo, donde, casualmente, trabaja Victoria, la hija del gobernador Claudio Poggi.
En la charla, nada amistosa, le sugirieron a Sánchez que se aleje de la Liga aunque sea momentáneamente porque el escenario con los clubes sancionados de Futsal no era conveniente para el gobierno en un año preelectoral. La necesidad de interactuar con los clubes para prometerles dineros y terrenos por parte del Gobierno no puede permitirse obstáculos.
Otro de los que quedó con la mira descarrillada tras la pena a la presidenta fue el intendente Gastón Hissa, para quien sin la ayuda de Sánchez sería imposible comandar las normativas de la ciudad. Es que el otro rol de la polémica dirigente es el de presidenta del Concejo Deliberante de San Luis, con lo que su venia para las ordenanzas municipales es fundamental.
Como si no tuviera suficientes problemas con la presidencia de la Liga, Laura enfrenta desde hace poco un entuerto judicial tras la comprobación de que las canchas de fútbol de su propiedad se beneficiaron con el pago de la luz por parte de la Municipalidad. Las razones de ese privilegio nunca fueron aclaradas.
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