Policía con custodia y una brasa caliente en la Justicia Federal
Dos oficiales denunciaron que lo que se encontró en un operativo antidrogas es mucho más que lo que se comunicó a la Justicia. Un entramado que alcanza a la cúpula policial y a la misma ministra de Seguridad.
La desesperada búsqueda de la nena de 3 años desvió por algunas horas la atención sobre el nuevo escándalo que estalló en el ‘núcleo duro’ de la Policía de San Luis y por ende, en el Ministerio de Seguridad.
Tras la larga media jornada del martes en que las miradas estuvieron depositadas en lo que ocurría en el Parque Industrial Norte de la ciudad capital, el foco volvió a la Jefatura y a Terrazas del Portezuelo, donde, tal como se preveía, se impuso un fuerte hermetismo en torno a la denuncia de un efectivo que dijo que parte de lo secuestrado en un operativo en el que se incautaron aparentemente drogas y dinero en efectivo "desapareció en el camino", lo que condujo a una denuncia en la Justicia Federal.
De acuerdo a lo que se rumorea en la propia fuerza de seguridad, ‘el misterioso extravío’ está relacionado con el resultado del allanamiento que se desplegó el martes de la semana pasada, en una vivienda del barrio Solidaridad Sur.
Lo que se informó oficialmente es que, a dos hombres que están detenidos, les secuestraron más de un kilo de cocaína y que la acción correspondió al Departamento Investigaciones. Pero, cerca del fin de semana estalló el culebrón. De acuerdo a lo que confió una fuente de la justicia federal, dos de los investigadores que estuvieron involucrados, observaron que lo comunicado no correspondía a la droga incautada que ascendía a los tres kilos y que, de igual modo, no se habló del dinero que había en la vivienda.
Ante la sospecha que “en el camino se perdió gran parte de lo incautado’, los dos efectivos policiales le advirtieron sus sospechas de la gravísima irregularidad a sus superiores de la Jefatura Central y de ahí, partió el aviso a la ministra Nancy Sosa.
“Los dos policías denunciaron en la Fiscalía Federal”, aseguró la fuente, y, frente a las amenazas de muerte que habría recibido uno de ellos, dispusieron la custodia domiciliaria.
En boca cerrada no entran moscas. No obstante, el tenor de lo acontecido y la intervención de la Justicia Federal, desde el Ministerio de Seguridad y de la Jefatura Central de Policía no han soltado una palabra de este escándalo tal como ha ocurrido con otros hechos de igual tenor registrado en esta gestión y que se esconden debajo de la alfombra.
Por ello, todo lo que se conoce surge del run run policial. Un nuevo dato indica que los sospechados o involucrados en la desaparición serían dos superiores de máxima confianza del subjefe de Policía, Néstor Miranda, que tras un masivo cambio de destino que hubo en Investigaciones, los ubicó en cargos relevantes.
Miranda; el jefe de Policía, Juan Carlos Serrano, quien luce un llamativo bronceado europeo, y la ministra de Seguridad Nancy Sosa, no han desmentido ni confirmado el escándalo, que es un secreto a voces en la Policía. Tampocos se sabe qué medidas tomaron con los señalados en la ‘desaparición de parte de la droga y el dinero secuestrado’.
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