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Preocupación por el cierre de una tradicional panadería del centro

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Preocupación por el cierre de una tradicional panadería del centro

La panadería "Crocantes" que hacía 15 años ocupaba su espacio en avenida Illia  a metros de Chacabuco cerró sus puertas de manera imprevista, lo que generó la reacción de sus empleados que custodian el local para evitar que los dueños se lleven las máquinas que utilizaban para elaboración. Horacio Benítez, que trabajaba hace 7 años en la panificadora, dijo que “hasta la últimas consecuencias nos vamos a quedar acá, les vamos a impedir que se lleven algo más porque esto es el reaseguro que nos queda para poder cobrar la indemnización o de seguir trabajando con el nuevo dueño”. 
Según el  relato de los trabajadores, “todo sucedió de imprevisto. El sábado a las 22:30 nos retiramos para volver al otro día como estaba previsto, pero a la medianoche una de las compañeras pasó por acá y vio unas camionetas que se estaban llevando elementos del salón. Y el domingo por la mañana otro compañero dijo que habían contratado un flete que pretendía sacar más cosas”. 
Uno de los que llegó para ver qué sucedía fue Benítez, quien le preguntó al fletero: “Nos dijo que lo habían contratado para llevarse todos los muebles porque iban a realizar una remodelación del local. Por supuesto que se lo impedimos y nos quedamos en la puerta desde el mismo domingo. Más tarde se presentó Lucas Soria y dijo que era el nuevo dueño”. Los empleados se mostraron sorprendidos porque Raúl Lucas es el actual propietario del establecimiento y nunca les informó del cambio. Tampoco le dejaron sacar nada a Soria y cuando llegó la Policía le pidieron que los dejaran pasar para ver qué se habían llevado. 
“Estaban desarmando los muebles del salón y se habían llevado toda la mercadería y las materias primas, también las heladeras y las cajas”, recordó Benítez. Hasta que a las once de la noche del domingo llegó Raúl Lucas y les dijo: “Esto no da para más, la empresa se fundió porque las ventas bajaron un montón. Por supuesto que no es creíble porque las ventas eran normales y la empresa estaba bien. Además, le reclamamos que no hubiera hecho el preaviso, por eso no entendemos por qué la cerró”, se quejó el empleado.
También confirmó que la escala salarial que percibían estaba desactualizada: “Hoy el básico está en los 9.800 pesos y acá el que más cobraba era 7.200, que por supuesto no era acorde a lo que estaba en vigencia. Además, nos pagaba el día diez del mes la mitad y después del veinte la otra mitad. Y a otros les pagaba la mitad del sueldo en negro”.    
Darío Martinelli, delegado normalizador del sindicato de los panaderos (Fauppa) señaló:  “El lunes pedimos una inspección al Programa Relaciones Laborales para que constatara que los 27 trabajadores de esta panadería estaban en la calle. Todavía no sabemos cuál es la situación de ellos porque recién nos enteramos de que algunos recibieron un telegrama de despido donde argumentan que se debe a una grave crisis”. Y aclaró que “esta empresa estaba concursada y hace tiempo que venían haciendo un vaciamiento porque nunca tuvieron la intención de normalizar y pagar las deudas que habían contraído con distintos acreedores”.

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Preocupación por el cierre de una tradicional panadería del centro

Los empleados dicen que no les avisaron de la clausura. Piden una indemnización o que reabran el local. | Martín Gómez

La panadería "Crocantes" que hacía 15 años ocupaba su espacio en avenida Illia  a metros de Chacabuco cerró sus puertas de manera imprevista, lo que generó la reacción de sus empleados que custodian el local para evitar que los dueños se lleven las máquinas que utilizaban para elaboración. Horacio Benítez, que trabajaba hace 7 años en la panificadora, dijo que “hasta la últimas consecuencias nos vamos a quedar acá, les vamos a impedir que se lleven algo más porque esto es el reaseguro que nos queda para poder cobrar la indemnización o de seguir trabajando con el nuevo dueño”. 
Según el  relato de los trabajadores, “todo sucedió de imprevisto. El sábado a las 22:30 nos retiramos para volver al otro día como estaba previsto, pero a la medianoche una de las compañeras pasó por acá y vio unas camionetas que se estaban llevando elementos del salón. Y el domingo por la mañana otro compañero dijo que habían contratado un flete que pretendía sacar más cosas”. 
Uno de los que llegó para ver qué sucedía fue Benítez, quien le preguntó al fletero: “Nos dijo que lo habían contratado para llevarse todos los muebles porque iban a realizar una remodelación del local. Por supuesto que se lo impedimos y nos quedamos en la puerta desde el mismo domingo. Más tarde se presentó Lucas Soria y dijo que era el nuevo dueño”. Los empleados se mostraron sorprendidos porque Raúl Lucas es el actual propietario del establecimiento y nunca les informó del cambio. Tampoco le dejaron sacar nada a Soria y cuando llegó la Policía le pidieron que los dejaran pasar para ver qué se habían llevado. 
“Estaban desarmando los muebles del salón y se habían llevado toda la mercadería y las materias primas, también las heladeras y las cajas”, recordó Benítez. Hasta que a las once de la noche del domingo llegó Raúl Lucas y les dijo: “Esto no da para más, la empresa se fundió porque las ventas bajaron un montón. Por supuesto que no es creíble porque las ventas eran normales y la empresa estaba bien. Además, le reclamamos que no hubiera hecho el preaviso, por eso no entendemos por qué la cerró”, se quejó el empleado.
También confirmó que la escala salarial que percibían estaba desactualizada: “Hoy el básico está en los 9.800 pesos y acá el que más cobraba era 7.200, que por supuesto no era acorde a lo que estaba en vigencia. Además, nos pagaba el día diez del mes la mitad y después del veinte la otra mitad. Y a otros les pagaba la mitad del sueldo en negro”.    
Darío Martinelli, delegado normalizador del sindicato de los panaderos (Fauppa) señaló:  “El lunes pedimos una inspección al Programa Relaciones Laborales para que constatara que los 27 trabajadores de esta panadería estaban en la calle. Todavía no sabemos cuál es la situación de ellos porque recién nos enteramos de que algunos recibieron un telegrama de despido donde argumentan que se debe a una grave crisis”. Y aclaró que “esta empresa estaba concursada y hace tiempo que venían haciendo un vaciamiento porque nunca tuvieron la intención de normalizar y pagar las deudas que habían contraído con distintos acreedores”.

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