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Registran más de un ACV por día en los hospitales públicos de la provincia


Las estadísticas a nivel mundial confirman que los casos por ataques cerebrovasculares (ACV) aumentan al igual que las muertes por esa causa. En la provincia esta tendencia se repite y lo ratifican los datos del Programa Epidemiología y Bioestadística. A tal punto que durante el año pasado se registró más de un caso por día en los hospitales públicos.


“Tuvimos 230 egresos hospitalarios a causa de ACV, de ese universo 6 de cada 10 pacientes fueron hombres y el 85 por ciento de los egresos eran personas mayores de 50 años”, detalló el jefe del área, Cristian Cano. Todos esos pacientes sumaron 1.885 días de internación, lo que generó que cada uno insumiera en promedio 8,2 jornadas de atención diaria.


Respecto al tipo de ataque, confirmó que “el 63 por ciento de las internaciones fueron isquémicos; el 17, hemorrágicos; y el resto fue catalogado como agudos, pero sin especificar”. El ACV isquémico es la causa más frecuente y se produce cuando se tapa una arteria y no llega sangre a una parte del cerebro. Y hemorrágico se produce al romperse una arteria dentro del cerebro y esto provoca una hemorragia que daña el sector donde ocurrió. Cano señaló que “ésta es una enfermedad que va en aumento y por eso, la oferta sanitaria debe estar dirigida a dar una respuesta rápida. El tiempo en este tipo de afección es muy valioso como así también el tratamiento oportuno para evitar las muertes y las secuelas graves”. El especialista destacó además, que “San Luis muestra una tasa de mortalidad un poco por debajo de la media nacional ya que en todo el país llega al 44,4 cada 100.000 habitantes; mientras que acá, para el año 2014, fue de 42,6”. En ese sentido detalló que “el año pasado tuvimos 200 defunciones por ACV que representaron un 22 por ciento de las muertes a causa de enfermedades del sistema circulatorio”. Según su opinión “esto habla también de la respuesta sanitaria que tiene nuestra provincia porque tanto el ACV como el infarto necesitan que el paciente acceda rápidamente a la atención para evitar las secuelas graves y finalmente la muerte”. 


Entre las afecciones que llevan inevitablemente hacia un ACV señaló a la hipertensión, el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad, el estrés o el consumo exagerado de sal, “porque hacen que la persona vaya acumulando factores de riesgo”. Otro dato que confirmó fue que “en los últimos tiempos se producen estos ataques en personas de menor edad que las habituales, es decir que se ha generado un corrimiento en lo que denominamos enfermedades de la vida moderna que provocan que se acumulen mayores factores de riesgo más temprano en personas de entre 45 y 55 años”. En ese sentido citó los casos del músico Gustavo Ceratti, quien finalmente murió a causa de un ACV hemorrágico y el que sufrió hace una semana el actor Joaquín Furriel (isquémico).


El jefe del Programa Bioestadística diferenció a estas enfermedades de las denominadas infectocontagiosas, “que de repente en un año o un mes generan miles de casos. Los egresos por ACV que nosotros registramos diría que han mantenido una media estable, y si bien los casos aumentan, lo hacen de manera paulatina, es decir un poco en mucho tiempo. Lo que sí tenemos que admitir es que es un problema creciente a nivel mundial”.


Otro aspecto que se debe tener en cuenta al producirse un ACV son las secuelas físicas que deja en el paciente: “Si la persona no es asistida dentro de los treinta minutos de producido el ataque y no se procede a revascularizar esa zona o bien no se corta la hemorragia interna, se produce lo que llamamos muerte neuronal. Cuanto más tiempo se pierde, más posibilidades existen de quedar con una discapacidad o también de morir. Entre quienes sufren un ACV, diría que entre el 75 y el 90 por ciento quedan con alguna secuela leve o grave”.    


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Registran más de un ACV por día en los hospitales públicos de la provincia

Esquema del ataque cerebrovascular.

Las estadísticas a nivel mundial confirman que los casos por ataques cerebrovasculares (ACV) aumentan al igual que las muertes por esa causa. En la provincia esta tendencia se repite y lo ratifican los datos del Programa Epidemiología y Bioestadística. A tal punto que durante el año pasado se registró más de un caso por día en los hospitales públicos.


“Tuvimos 230 egresos hospitalarios a causa de ACV, de ese universo 6 de cada 10 pacientes fueron hombres y el 85 por ciento de los egresos eran personas mayores de 50 años”, detalló el jefe del área, Cristian Cano. Todos esos pacientes sumaron 1.885 días de internación, lo que generó que cada uno insumiera en promedio 8,2 jornadas de atención diaria.


Respecto al tipo de ataque, confirmó que “el 63 por ciento de las internaciones fueron isquémicos; el 17, hemorrágicos; y el resto fue catalogado como agudos, pero sin especificar”. El ACV isquémico es la causa más frecuente y se produce cuando se tapa una arteria y no llega sangre a una parte del cerebro. Y hemorrágico se produce al romperse una arteria dentro del cerebro y esto provoca una hemorragia que daña el sector donde ocurrió. Cano señaló que “ésta es una enfermedad que va en aumento y por eso, la oferta sanitaria debe estar dirigida a dar una respuesta rápida. El tiempo en este tipo de afección es muy valioso como así también el tratamiento oportuno para evitar las muertes y las secuelas graves”. El especialista destacó además, que “San Luis muestra una tasa de mortalidad un poco por debajo de la media nacional ya que en todo el país llega al 44,4 cada 100.000 habitantes; mientras que acá, para el año 2014, fue de 42,6”. En ese sentido detalló que “el año pasado tuvimos 200 defunciones por ACV que representaron un 22 por ciento de las muertes a causa de enfermedades del sistema circulatorio”. Según su opinión “esto habla también de la respuesta sanitaria que tiene nuestra provincia porque tanto el ACV como el infarto necesitan que el paciente acceda rápidamente a la atención para evitar las secuelas graves y finalmente la muerte”. 


Entre las afecciones que llevan inevitablemente hacia un ACV señaló a la hipertensión, el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad, el estrés o el consumo exagerado de sal, “porque hacen que la persona vaya acumulando factores de riesgo”. Otro dato que confirmó fue que “en los últimos tiempos se producen estos ataques en personas de menor edad que las habituales, es decir que se ha generado un corrimiento en lo que denominamos enfermedades de la vida moderna que provocan que se acumulen mayores factores de riesgo más temprano en personas de entre 45 y 55 años”. En ese sentido citó los casos del músico Gustavo Ceratti, quien finalmente murió a causa de un ACV hemorrágico y el que sufrió hace una semana el actor Joaquín Furriel (isquémico).


El jefe del Programa Bioestadística diferenció a estas enfermedades de las denominadas infectocontagiosas, “que de repente en un año o un mes generan miles de casos. Los egresos por ACV que nosotros registramos diría que han mantenido una media estable, y si bien los casos aumentan, lo hacen de manera paulatina, es decir un poco en mucho tiempo. Lo que sí tenemos que admitir es que es un problema creciente a nivel mundial”.


Otro aspecto que se debe tener en cuenta al producirse un ACV son las secuelas físicas que deja en el paciente: “Si la persona no es asistida dentro de los treinta minutos de producido el ataque y no se procede a revascularizar esa zona o bien no se corta la hemorragia interna, se produce lo que llamamos muerte neuronal. Cuanto más tiempo se pierde, más posibilidades existen de quedar con una discapacidad o también de morir. Entre quienes sufren un ACV, diría que entre el 75 y el 90 por ciento quedan con alguna secuela leve o grave”.    


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