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Siguen las quejas por la aparición de serpientes en el barrio Viviendas Productivas

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Siguen las quejas por la aparición de serpientes en el barrio Viviendas Productivas


La víbora marrón, con trazos blancos y dorados, que una mujer halló hoy en la puerta de su casa de la Manzana 83 muestra que el problema continúa. Los vecinos del barrio Viviendas Productivas siguen reclamando por la falta de limpieza de los terrenos que rodean sus casas.


“Los yuyos tienen más de dos metros de alto, pasaron seis meses desde la última vez que los cortaron. Necesitamos una solución porque hay muchos niños en el barrio y los animales que aparecen son peligrosos”, dijo Andrés, que vive en la Manzana 83. Y recordó la última sorpresa  que halló: una vinchuca escondida debajo de su cama.


Hace quince días El Diario visitó la barriada que está cerca del aeropuerto de San Luis. Los habitantes ya se quejaban por la basura, el agua estancada, la maleza alta y los alacranes, arañas, ratas y víboras con las que debían convivir. “Nada cambió, seguimos pidiendo lo mismo”, lamentó Andrés.  Y aseguró que sólo fue un maquinista a arreglar una calle “pero rompió la base de cemento que cubre la tapa de las cloacas: otro problema para cuando llueva”.


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Siguen las quejas por la aparición de serpientes en el barrio Viviendas Productivas

Foto enviada a Whatsapp El Diario.

La víbora marrón, con trazos blancos y dorados, que una mujer halló hoy en la puerta de su casa de la Manzana 83 muestra que el problema continúa. Los vecinos del barrio Viviendas Productivas siguen reclamando por la falta de limpieza de los terrenos que rodean sus casas.


“Los yuyos tienen más de dos metros de alto, pasaron seis meses desde la última vez que los cortaron. Necesitamos una solución porque hay muchos niños en el barrio y los animales que aparecen son peligrosos”, dijo Andrés, que vive en la Manzana 83. Y recordó la última sorpresa  que halló: una vinchuca escondida debajo de su cama.


Hace quince días El Diario visitó la barriada que está cerca del aeropuerto de San Luis. Los habitantes ya se quejaban por la basura, el agua estancada, la maleza alta y los alacranes, arañas, ratas y víboras con las que debían convivir. “Nada cambió, seguimos pidiendo lo mismo”, lamentó Andrés.  Y aseguró que sólo fue un maquinista a arreglar una calle “pero rompió la base de cemento que cubre la tapa de las cloacas: otro problema para cuando llueva”.


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