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Martín Chicahuala: "Tenemos que aprender a convivir con las serpientes, respetarlas"

El ingeniero agrónomo (MsC) brindó detalles sobre los ofidios para derribar mitos, generar conciencia y promover el cuidado del entorno. Remarcó cómo diferenciar especies de importancia médica, cómo actuar ante encuentros directos y especificó otras curiosidades.

Por redacción
| 28 de febrero de 2026
Martín Chicahuala, un hombre que dedica su vida a la conservación de las serpientes. Foto: gentileza Martín Chicahuala.

Por Nicolás Gatica Ceballos. 

 


Histórica y ancestralmente, el ser humano ha trazado a las serpientes como una suerte de enemigo. Esta apreciación es de quien escribe la nota, pero revela un hecho concreto y palpable. Se las ha señalado como animales a los que hay que mirar con cautela, en el mejor de los casos. Culturalmente, se las asocia con la muerte, con el mal y con el demonio. En el ámbito religioso, hay creencias que hablan de "indulgencias plenarias": un paso más cerca del cielo por cada serpiente muerta los viernes de Cuaresma.

 


De hecho, hay hasta una "moral estética" que se construye. La gente les teme, les tiene impresión o les dan asco. Pero detrás de cada especie hay una razón de ser para la naturaleza. Cada animal conforma un eslabón clave en el equilibrio de la existencia, y eliminar serpientes puede significar —o mejor expresado, configura— un riesgo crucial en el control de otros organismos que transmiten enfermedades a los humanos y ocasionan daños económicos/sanitarios a los cultivos como varias especies de roedores sobre todo los del viejo mundo. 

 


En ese sentido, el ingeniero agrónomo Martín Chicahuala, compartió sus conocimientos con El Diario de la República para saber qué hacer ante encuentros con ofidios y cómo reconocer especies de importancia médica, entre otras curiosidades.

 

 

El mapa de la cantidad de especies por provincia. Foto: gentileza Martín Chicahuala. 

 


La ignorancia de matar porque sí

 


Chicahuala es un apasionado por las serpientes. Según contó, su estudio y su formación integral respecto a este tipo de especies surgieron porque advirtió que la gente las mataba sin sentido y nadie, o muy pocos, se preocupaban por contrarrestar ese acto de ignorancia. Desde 2008 aproximadamente, brinda su conocimiento a los demás mediante capacitaciones.

 

 

Y al día de hoy continúa con ese desempeño, formando a personal de instituciones, organizaciones, empresas, municipios, siempre con el objetivo de sumar un grano de arena elemental al mundo. También administra la página de Facebook "Serpientes, arácnidos y otros incomprendidos de San Luis y zonas aledañas". En todo ese despliegue, parte de una premisa clave: comprender y respetar.

 


Sin ser un conservacionista fanático, entiende que las serpientes configuran un elemento indispensable en el planeta y, como tal, requieren conocimiento y respeto, algo que curiosamente el género humano pierde sin freno. La realidad es que “ninguna persona que conozca el rol de las serpientes podría matarlas por matar", puntualizó.

 


De acuerdo a lo que explicó, la provincia cuenta con unas 28 especies de serpientes, de las cuales solo 5 son de importancia médica. Hay culebras, por ejemplo, que tienen una suerte de saliva tóxica, pero no generan mayores complicaciones. Y aun las que contienen el veneno más complejo, si se tratan efectivamente, terminan con buen pronóstico: se interna al paciente para observación, se le provee el suero antiofídico y se salva la vida.

 

 

Especies de importancia médica. Foto: Martín Chicahuala (para más información, contactarse al 2657-529393). 

 


Los casos más graves, según manifestó, se dan cuando la gente no llega a tiempo o cuando falla algo en la cadena de atención. Destacó que los sueros se encuentran en todo el país en los hospitales de referencia (no en cualquier centro de salud), para que la gente no tenga que pasar más de tres horas de viaje hasta recibir atención.

 


"Las de importancia médica son las tres yararás, la cascabel (única en todo el país) y la coral. Esas son las de mayor potencial ante una mordedura. Pero para comprender que muchas veces se trata de lo cultural más que de lo científico, una coral tiene carácter más tranquilo y, si no se la molesta o manipula incorrectamente, es muy difícil que pueda morder por el tamaño de la boca y tipo de dentición. Las yararás sí son más temperamentales, por decirlo de una manera coloquial; son las que producen más accidentes ofídicos en el país, como el caso de la yarará chica, que la tenemos en San Luis", pronunció.

 


Cómo actuar ante un encuentro

 


Chicahuala explicó que la serpiente ataca porque ella misma se siente en peligro, incluso hay mordidas que son “secas”, sin veneno ya que es muy costoso para ellas y la intención de ese tipo de mordida es amedrentar. Cuando identifica al ser humano, no distingue que es una persona; lo asocia inmediatamente con un mamífero que la puede comer y, como reflejo, se defiende, de allí que el termino adecuado es “accidente ofídico”.

 


"La mordida es el ultimo recurso cuando uno esta muy cerca y ella se siente en peligro pero no persiguen a los humanos. En otros lugares del mundo sí hay otras más peligrosas, especialmente si están cuidando un nido, o en épocas de celo por ejemplo, pero acá no. Por ejemplo, si manipulás leña en sectores de mucha suciedad, es probable que si hay una serpiente te muerda, pero solo si estás muy cerca", dijo.

 


En ese sentido, dio consejos clave, tanto para quienes viven en la ciudad como para los que están en el campo. Si alguien encuentra una serpiente en una casa en zona urbana, primero debe mantener la calma y no actuar inmediatamente bajo el estrés o el susto: "Si se anima, la persona le puede tirar un fuentón con un peso arriba. o una frazada para inmovilizarla. El animal se resbala en los mosaicos, es muy difícil que pueda morder y su escape se hace muy lento. Una vez hecho eso, tiene que llamar a Bomberos, Defensa Civil o a la Policía Ambiental", recomendó.

 

 

Especies venenosas y no venenosas. Foto: gentileza Martín Chicahuala. 

 


Lo lógico sería que el personal sepa manipularlas. Pero ha pasado, incluso recientemente, que les hacen daño. Hace poco circuló una foto de un uniformado pisándole la cabeza a una culebra inofensiva, algo impensado.

 


"Aclaro que matar a un animal autóctono sea cual sea es un delito ya que están protegidos por ley. Pero es algo cultural, porque si alguien mata a un perro y sube la foto se arma un escándalo. Sin embargo, es impresionante la cantidad de personas que matan serpientes y comparten la experiencia. Entonces la moral tiene estética", lamentó.

 


También explicó que el personal de Fauna actúa correctamente y cuenta con todos los elementos adecuados para la manipulación.

 


En el caso de la gente de campo, como es común encontrarlas, la primera medida debe ser mantener la limpieza y el pasto bien corto. Además, se debería contar con un tacho para depositarlas y un gancho para serpientes. Si el tacho es de pintura, debe modificarse la tapa para no manipularla directamente con las manos.

 


Una vez depositado el animal en el tacho, hay que liberarlo en una zona segura. Algo importantísimo es que nunca hay que meter las manos debajo de la leña porque es el lugar perfecto para ellas. Son nocturnas, salen a la tardecita", mencionó.

 


Más mito que realidad

 


Las personas identifican a las serpientes con el peligro y la muerte. Y si bien es cierto que hay que tener cautela, tampoco son animales que impliquen un riesgo diario. En Villa Mercedes, por ejemplo, hace cerca de cuatro décadas que no hay muertes por accidentes ofídicos, a pesar de que hay muchas especies en la zona, explicó Chicahuala.

 


En ese sentido, hay más de mito que de realidad en torno a las serpientes. En el país hay unos 800 accidentes ofídicos al año en promedio y de esos terminan en decesos de 2-4. Solo en ataques de perros hay 13 mil hechos estimativamente. Las mordeduras de perros dejan secuelas físicas y psíquicas muy graves y, “sin embargo, nadie sale a matar perros”. "Muere más gente por hantavirus que por serpientes. De hecho, las serpientes controlan a los roedores y, por ende, las enfermedades que transmiten", manifestó.

 


"En la India hay mucha gente que muere por mordeduras de cobras, pero no las matan porque comprenden la cuestión del equilibrio y su importancia para los cultivos. Acá hay mucho desconocimiento. Para entender todo lo que falta por construir: aquí en San Luis hay especies de las que no sabemos si ponen huevos; creemos que lo hacen, pero no lo sabemos porque es difícil encontrarlas. Hay algunas que solo se encuentran en las sierras de San Luis, por ejemplo. Es un mundo fascinante, falta mucho por hacer", detalló con notable pasión.

 


Un mensaje clave

 


Chicahuala, a lo largo de la nota, en ningún momento se puso a sí mismo en primer lugar. Solo habló de las serpientes y buscó que se comprenda su importancia para el ecosistema. En esa línea, dejó un mensaje especial para los lectores.

 


"Hay gente que dice que las matan porque en la casa hay niños. Pero tienen que pensar en que cada serpiente que se mata implica dejar un mundo peor para las generaciones venideras. Tenemos que aprender a convivir con ellas, las necesitamos. Hay que entenderlas, respetarlas, cuidarlas. Porque 'nosotros sí dependemos de ellas; ellas no dependen de nosotros'. Siempre se las mata por miedo o por ignorancia, salvo las excepciones que están ligadas a la carne o uso del cuero, como las anacondas amarillas del norte argentino", especificó.

 


"Entiendan su rol, aprendan, admiren, respeten y jamás volverán a tenerles odio o miedo", concluyó.

 

 

Contactos útiles

 

 

En caso de observar un animal herido, fuera de su hábitat o tener el conocimiento de tráfico ilegal y venta de animales silvestres, se debe dar aviso al 911 (Policía Ambiental) o a la Secretaría de Ambiente al 2664-452000 interno 3372. 

 

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