A Piero todavía le duele el país. Cuarenta y cinco años después de su edición, "Coplas de mi país" sigue siendo una descripción lamentada de lo que sucede en Argentina. Por lo menos así se escuchó en el recital que el miércoles el solista dio en la sala Hugo del Carril ante un puñado de férreos seguidores que, en algunos casos pasados los 60, creen aún en que algo pueden revolucionar.
El concierto puntano fue el primero que dio el cantante en Argentina luego de una larga y deliberada ausencia que se iba a romper el mes pasado con una gira por el sur, pero el aumento de los costos obligó a suspenderla.
Pese a que tiene un disco nuevo a punto de editarse, "El Tano" prefirió sostener su presentación en una amplia batería de temas viejos, todos reconocidos, todos parte de una nostalgia que niega a rendirse. Los espectadores -que debieron ser más- se fueron con una sensación de liberación por aquellas canciones que escucharon hace años y que el miércoles experimentaron en un clima menos opresivo.
La elección de los temas fue responsabilidad de sus seguidores, quienes votaron por internet la lista. Piero -que es un animal político- aprovechó esa idea para hacer una de las tantas referencias a la actualidad. “Ustedes son los que votan. Y a veces votan cosas raras”, dijo el cantante, más cercano a la gestión nacional que se fue en diciembre que a la actual.
Más allá de un par de temas nuevos (el bello “Sólo un gorrión”, la fallida “La compañía), el recital fue un revival a los 70. La discografía de Piero está claramente dividida en dos corrientes que dominaban aquellos años; una cándida y romántica, en la tónica de Palito Ortega y Leo Dan; y otra más combativa que tuvo a Facundo Cabral y Miguel Cantilo como compañeros de andanzas. Cuando en el recital se escuchó “No soy de aquí”, quedó en claro en qué sitio el autor se siente más cómodo.
Pero el compositor no reniega de su pasado y en el concierto cantó sin ningún pudor algunas melodías que están inclinadas en el primer segmento, como “Y todos los días”, “Si vos te vas” y la inmortal “Llegando llegaste”.
El costado de la descripción social fue una mezcla de dos de sus personajes más emblemáticos como "Juan Boliche" y "Pedro Nadie"; más "Soy pan, soy paz, soy más", la cumbia "El regalado" -que en San Luis grabaron alguna vez Los Playeros- y "La inundación número no sé cuánto", tan actual como en 1983.
De impecable estado general, Piero estuvo acompañado por una banda que también goza de buena salud y que tiene a Juan de Benedictis, su hijo, y al genial "Cacho" Aiello como sus baluartes.
Para el final, el cantante se dejó nuevas versiones de dos temas que hace rato forman parte de la memoria emotiva de los 80 y todo lo que esa década significó para el país. Una renovada "Para el pueblo lo que es del pueblo" como un carnavalito electrónico de primavera democrática y el reggae espontáneo de "Manso y tranquilo".
Y sí. Estuvo "Mi viejo". Y la emoción hacia el padre ausente, presente o en la delgada línea que divide ambos mundos floreció.
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