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Encontró a su mascota después de tres años de intensa búsqueda

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Encontró a su mascota después de tres años de intensa búsqueda

Las redes sociales jugaron un papel clave para localizar al perro y revincularlo con su dueña. Johana Luque se mudó desde Juana Koslay a Villa Mercedes para buscarlo.

Johana Luque afirmó que vivió el reencuentro "con un nudo en la garganta". Todavía se pone nerviosa al hablar de los tres años que ella y su hija vivieron lejos de su mascota, un perro de raza weimaraner que se llama Bosko.

"Lo robaron de mi casa en Juana Koslay. La pareja que lo secuestró me llamó varias veces para pedirme plata. Un día, mientras hablaban, se les escapó que vivían en Villa Mercedes. Así empezó la búsqueda", relató Luque.

La mujer no cedió ante la extorsión y denunció el robo a la policía. Incluso comenzó a investigar por sí misma. "Viajaba los fines de semana, visitaba veterinarias para ver si estaba, busqué en grupos de Facebook y hasta me mudé de ciudad. Lo único que me importó fue encontrarlo", comentó.

El empeño puesto en la tarea tenía una razón profunda, ya que Johana crió al perro desde cachorro y compartió momentos difíciles con él. "Tuve un problema de salud muy grave en el 2012. Pasé un mes en cama por la pérdida de un embarazo y Bosko me acompañó durante ese tiempo. Era parte de mi familia. Cuando me lo sacaron, me destrozaron el alma y sentí que se derrumbó todo. Mi hija tenía 12 años y también sufrió, porque era su mascota. Yo le prometí que iba a encontrarlo", expresó.

Durante tres años, Luque siguió muchas pistas que siempre terminaron en callejones sin salida. El amor por su mascota la llevó a renunciar a su trabajo en San Luis Capital y mudarse a Villa Mercedes para seguir la pesquisa.

En algún momento entre 2015 y 2016, Bosko escapó del lugar donde estuvo cautivo. Vivió en la calle hasta que lo halló una familia del barrio La Ribera. Nicolás Vilches, su madre y sus hermanos lo adoptaron y le pusieron un nombre parecido al que tenía: Rocco.

El perro pasó un año con ellos. "Cuando lo encontramos tenía una pata quebrada, estaba con golpes y desnutrido. No se por qué lo habrán robado, quizás haya sido para aparearlo o para hacer algún negocio", opinó Nicolás.

Hace una semana, Johana contó su historia en las redes sociales. Relató el robo de su mascota, su mudanza y los tres años de búsqueda. La familia Vilches vio la publicación y se comunicó con ella para decirle que tenían un perro con las características que especificó.

 

Casi como la Cenicienta

La mujer fue al domicilio de La Ribera, pero sin albergar demasiadas ilusiones. Nicolás la llevó ante un perro weimaraner que no la miraba y  que caminaba con la cabeza baja. Sin embargo, vio algo que le devolvió las esperanzas.

"Bosko era muy inquieto de cachorro. Una vez se lastimó cruzando por unas plantas que tenía en mi casa de Juana Koslay y tuvieron que hacerle una cirugía grande en una pata. Lo distinguí cuando vi esa cicatriz. Fue casi como en la historia de la Cenicienta", manifestó Luque.

El animal estaba más viejo y sordo de un oído, pero al escuchar el nombre que le puso su dueña, respondió con alegría. Desde entonces el perro vive de nuevo con ella, aunque todavía padece dolores por los golpes que sufrió en su cautiverio.

Johana quiere mantener la relación entre Bosko y la familia que lo cuidó. "Yo les mando fotos o les pregunto qué le daban ellos de comer para hacerle lo mismo. Incluso arreglamos que ellos van a cuidarlo cuando yo tenga que hacer viajes de trabajo. Voy a respetar el vínculo que construyeron".

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Encontró a su mascota después de tres años de intensa búsqueda

Las redes sociales jugaron un papel clave para localizar al perro y revincularlo con su dueña. Johana Luque se mudó desde Juana Koslay a Villa Mercedes para buscarlo.

Unidos por el Cariño. Johana y Nicolás posan junto a Bosko, mientras disfrutan de un final feliz. Foto: Héctor Portela. 

Johana Luque afirmó que vivió el reencuentro "con un nudo en la garganta". Todavía se pone nerviosa al hablar de los tres años que ella y su hija vivieron lejos de su mascota, un perro de raza weimaraner que se llama Bosko.

"Lo robaron de mi casa en Juana Koslay. La pareja que lo secuestró me llamó varias veces para pedirme plata. Un día, mientras hablaban, se les escapó que vivían en Villa Mercedes. Así empezó la búsqueda", relató Luque.

La mujer no cedió ante la extorsión y denunció el robo a la policía. Incluso comenzó a investigar por sí misma. "Viajaba los fines de semana, visitaba veterinarias para ver si estaba, busqué en grupos de Facebook y hasta me mudé de ciudad. Lo único que me importó fue encontrarlo", comentó.

El empeño puesto en la tarea tenía una razón profunda, ya que Johana crió al perro desde cachorro y compartió momentos difíciles con él. "Tuve un problema de salud muy grave en el 2012. Pasé un mes en cama por la pérdida de un embarazo y Bosko me acompañó durante ese tiempo. Era parte de mi familia. Cuando me lo sacaron, me destrozaron el alma y sentí que se derrumbó todo. Mi hija tenía 12 años y también sufrió, porque era su mascota. Yo le prometí que iba a encontrarlo", expresó.

Durante tres años, Luque siguió muchas pistas que siempre terminaron en callejones sin salida. El amor por su mascota la llevó a renunciar a su trabajo en San Luis Capital y mudarse a Villa Mercedes para seguir la pesquisa.

En algún momento entre 2015 y 2016, Bosko escapó del lugar donde estuvo cautivo. Vivió en la calle hasta que lo halló una familia del barrio La Ribera. Nicolás Vilches, su madre y sus hermanos lo adoptaron y le pusieron un nombre parecido al que tenía: Rocco.

El perro pasó un año con ellos. "Cuando lo encontramos tenía una pata quebrada, estaba con golpes y desnutrido. No se por qué lo habrán robado, quizás haya sido para aparearlo o para hacer algún negocio", opinó Nicolás.

Hace una semana, Johana contó su historia en las redes sociales. Relató el robo de su mascota, su mudanza y los tres años de búsqueda. La familia Vilches vio la publicación y se comunicó con ella para decirle que tenían un perro con las características que especificó.

 

Casi como la Cenicienta

La mujer fue al domicilio de La Ribera, pero sin albergar demasiadas ilusiones. Nicolás la llevó ante un perro weimaraner que no la miraba y  que caminaba con la cabeza baja. Sin embargo, vio algo que le devolvió las esperanzas.

"Bosko era muy inquieto de cachorro. Una vez se lastimó cruzando por unas plantas que tenía en mi casa de Juana Koslay y tuvieron que hacerle una cirugía grande en una pata. Lo distinguí cuando vi esa cicatriz. Fue casi como en la historia de la Cenicienta", manifestó Luque.

El animal estaba más viejo y sordo de un oído, pero al escuchar el nombre que le puso su dueña, respondió con alegría. Desde entonces el perro vive de nuevo con ella, aunque todavía padece dolores por los golpes que sufrió en su cautiverio.

Johana quiere mantener la relación entre Bosko y la familia que lo cuidó. "Yo les mando fotos o les pregunto qué le daban ellos de comer para hacerle lo mismo. Incluso arreglamos que ellos van a cuidarlo cuando yo tenga que hacer viajes de trabajo. Voy a respetar el vínculo que construyeron".

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