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Toros de primera en medio de bolsillos "de segunda"

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Toros de primera en medio de bolsillos "de segunda"

Marcelo Dettoni
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La genética estaba ahí, la fiesta tuvo el nivel de siempre, pero la crisis económica del país se sintió fuerte en el sur de San Luis. Aún así, la cabeza del remate se fue por $215.000.

"Si ese toro se vendía por debajo de los 200 mil pesos, era una falta de respeto. Creo que me metí a pelear por él porque me pareció un animal espectacular y porque Don Roberto no merecía desprenderse de él por menos de lo que yo lo pagué…”. El que habla es Guillermo Wrigley, un veterano productor con campos en Buena Esperanza y Batavia, dueño de la empresa Pampa Puntana, quien se quedó con el reproductor Polled Hereford puro de pedigrí que encabezó la subasta por $215.000.

Pero más que nada la reflexión de Wrigley es un reflejo de lo que se vivió en el 13º remate anual de Antiguas Estancias Don Roberto, donde costó vender los toros, más allá de la excelente genética y presentación que siempre brinda la firma. Lo que deja una conclusión irrebatible: la crisis económica está haciendo estragos en la capacidad financiera de los productores ganaderos, que miran, preguntan, anotan, van a los remates… y compran poco.

“No me sorprenden las dificultades, la gente no tiene plata y se vuelve conservadora, estira la reposición a la espera de que mejore la situación del país. De todas maneras estamos contentos con el remate, aunque esperábamos precios un poco más altos”, reconoce Luis Clancy, el encargado general de Don Roberto, un hombre sereno, quizá porque sabe que su empresa siempre ofrece lo mejor, aún en épocas de "vacas flacas". Incluso se la jugaron con la financiación para tentar a los compradores, con 120 días de plazo para pagar con cheques diferidos e incluso un 12% de descuento por pago contado, “algo que ninguna cabaña hace en la actualidad”, remarca Clancy.

Wrigley se mostró convencido que se llevó un toro de gran calidad, listo para trabajar en el campo. “Era para no dejarlo pasar, un toro de punta, camina bien, algo muy importante porque en San Luis se deben desplazar bastante”, lo describió, dejando en claro que lo había estado observando en los corrales, antes de salir a la pista. Cree que “la raza Hereford está viviendo un momento crítico, pero va a mejorar si sigue en alza la exportación, se banca varias cruzas y sigue siendo una carne muy buscada por los mejores mercados del mundo”.

Hijo de escoceses, llegó a la Argentina a los 11 años y siempre vivió en el sur de San Luis. Tiene un proceso ganadero de ciclo completo en sociedad con su hermana y guarda una definición tajante sobre lo que pasa en la ganadería: “Hay más problemas humanos que reproductivos”. Él también va hacia la raza Angus a pesar de su inversión en el Hereford y asegura que “los errores no se arreglan con cruzas”. Con 40 años como cliente de Don Roberto, sintió que debía ayudar con la mano levantada en un remate difícil. Y tuvo su recompensa, ya que tanto la gente de la firma como la de Ganadera del Sur se acercó a saludarlo con afecto y agradecer la mano que les dio para arrancar con la subasta.

La reacción de los productores respondió a la lógica de mercado, si hay poca demanda, los precios van a tender a caer. Entonces aún los que fueron preparados para comprar, esperaron que la voz experimentada de Miguel Talano trabajara varios minutos y que los toros pasearan por la arena más de la cuenta. Cuando la base de partida fue cayendo, aparecieron las manos levantadas para llevarse el resto de los toros Hereford, tanto los puros de pedigrí como los puros registrados a excelentes valores, reafirmando que en toda crisis siempre hay una oportunidad, al menos para los que tienen el resto suficiente para comprar lo que otros no pueden.

Claro que ninguno de los toros que salieron a la pista después se acercó a lo que cotizó el hijo de Saladillo por Aladino. Un hijo de Olvido se fue por $84 mil rumbo a Villa General Roca y el resto anduvo entre los 75 y los 80 mil pesos. Sorprendió que dos de ellos los comprara un productor correntino, ya que no suelen venir de tan lejos en busca de hacienda puntana. “Un puro registrado sale lo mismo que dos toros de descarte si le sumamos el descuento por pago al contado, ¡vamos muchachos! Hagan bien las cuentas y verán que están haciendo un gran negocio”, los pinchaba Talano, quien todo el tiempo recordaba que “no se vende en los corrales por una cuestión de principios, así que hagan sus ofertas”.

Más difícil aún fue vender los Aberdeen Angus, a pesar de que la raza está viviendo un auge en San Luis, con muchos productores volcándose a ella. El tope lo marcaron dos colorados, un hijo de Harry y otro con sangre de Quebrantador, por lo que un productor mendocino con campos en San Luis pagó $75.000. Los negros, aún algunos con facilidad de parto, no superaron los $65.000 pese a la genética extraordinaria que suele manejar la cabaña Santa Rita, que Don Roberto tiene en Saladillo, provincia de Buenos Aires.

De allí provienen todos los toros que salen anualmente a la venta, pero las vaquillonas son puntanas de nacimiento, en un proceso bien aceitado que les permite ostentar uno de los rodeos Hereford más grandes del mundo, con 170 mil madres en producción. Así, la empresa de la familia Thyssen retroalimenta la producción, a la que agrega pasturas de calidad mediante la agricultura de precisión, y una variedad de climas y suelos en su ancha extensión de 200 mil hectáreas al sur de la Autopista de las Serranías Puntanas, con campos que asoman más allá de la autopista Nº 55 por el este, y sobre la ruta 3 en el árido oeste, donde la cría es totalmente a campo.

Para Muse Abdallah, de la rematadora Ganadera del Sur, la principal satisfacción es que “hace 13 años que conducimos esta fiesta y la genética es la de siempre, algo que la gente reconoce, porque veo rostros que vienen todos los años. Eso indica que los animales se adaptan a todo, un ternero cuando tiene buena genética a la larga siempre va a conseguir buenos precios”. Sobre la realidad del país, con un dejo de resignación dijo que “siempre decimos que éste es el mejor año de la ganadería y estamos esperando que alguna vez se concrete. Pero el criador sigue apostando, no sabe hacer otra cosa que carne, entonces se banca todo”.

Tras una jornada en la que tuvo que tirar sobre la pista toda su experiencia para poder satisfacer a los vendedores, Miguel Talano estaba exhausto. Cree que “como la exportación está creciendo con precios retrasados hay una gran posibilidad de invertir en genética con pagos a largo plazo como los que ofreció Don Roberto. Es el momento de hacer una gran reposición, tanto en machos como hembras, pero también entiendo al productor que duda, porque la incertidumbre sobre el futuro de la Argentina es muy grande. Pero hay que confiar, los toros y las vaquillonas, que son nuestro dólar criollo, es lo más barato que tenemos”.

 

La atracción de los vientres

Siempre pasa en los remates de reproductores. Hay mucha gente que va exclusivamente a comprar los lotes de vaquillonas, que espera pacientemente que pasen los toros para entonces comenzar a tomar protagonismo.

Y en subastas como la de Don Roberto, cobran especial importancia esos vientres, porque son madres garantizadas, capaces de sacar terneros que, con el manejo adecuado, pueden terminar como toros padres de plantel. Si no que lo diga Félix Novillo, el mercedino que tiene campos en San Martín y que fue uno de los protagonistas de la jornada ya que venía de obtener el primer puesto en una prueba pastoril realizada en los campos de la Universidad Católica de Córdoba.

"Competimos 23 cabañas, con 69 toros, que debieron pasar por tres juras en las que obtenían puntos los cuatro primeros. En el camino quedaron 38 toros rechazados, lo que indica que fue una competencia muy exigente", contó Novillo, quien estaba allí, micrófono en mano, porque su toro ganador, "fue un ternerito que yo compré al pie de la madre en un remate de Don Roberto. Acá no fallan, la raza mejora porque vaca que no da un ternero por año, se va derecho al gancho".

Sin dudas que el manejo de Don Roberto es de lo mejor, lo mismo que la sangre que transmiten sus toros y la capacidad de sus especialistas en ganadería y agricultura. El problema se plantea cuando los toros de primera, como los que salieron a la pista, se enfrentan con bolsillos de segunda, como son hoy los de la mayoría de los argentinos. Y no por culpa de ellos.

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Compras con buena genética

Llegaron con lo justo, a las apuradas, porque venían del acto de inauguración de la primera escuela generativa agrotécnica de la provincia, que comenzará a funcionar en Buena Esperanza. Pero era una cita de honor estar en Antiguas Estancias Don Roberto para el equipo del Programa Producción Agropecuaria del Ministerio del Campo, que conduce Martín Rodríguez.

Estaban dispuestos a dar el puntapié inicial a la compra de reproductores para el Plan Toro que ya se puso en marcha en los cuatro departamentos que aún quedaban sin cubrir: Pringles, San Martín, Chacabuco y Junín. "Vamos a ir a todos los remates que se hagan en San Luis, porque uno de los fundamentos del plan es que lo que compremos sea hacienda puntana para reponer a los criadores que tengan animales con enfermedades reproductivas", contó Juan Manuel Celi Preti, jefe del Suprograma Producción Pecuaria. Los otros dos que llegaron hasta la subasta fueron Miguel Rodríguez, del área Arraigo Rural, y Juan Pablo Rey, del área Sanidad Animal.

El objetivo era claro: comprar toros Hereford puros registrados para ir haciendo un stock y, una vez que estén listos los resultados de los sangrados en los campos de los productores con menos de 100 vacas, ver qué toros dan positivos y reponerlos sin cargo, en una iniciativa que no tiene ninguna otra provincia.

"Buscamos animales moderados, que se adapten rápido a cualquier tipo de campo y de clima. Y la verdad que comprar en Don Roberto es un lujo, porque la genética es de primera. Así vamos a cumplir con la promesa de reponer los toros por otros que tengan mejores prestaciones", aseguró Rodríguez.

El Plan Toro, en esta última etapa, cubrirá sanitariamente a 4.457 animales de 2.043 pequeños productores según el relevamiento que hizo el Ministerio del Campo. Como por primera vez abarcará cuatro departamentos al mismo tiempo, representa un desafío logístico enorme. "Habrá dificultades logísticas, porque algunos parajes están realmente alejados y con una accesibilidad complicada, pero ya nos pusimos en marcha y no vamos a parar", promete el funcionario, quien tenía planes de asistir ayer a otro remate de calidad, como es el que da la firma Garruchos en Nueva Galia.

Toros de primera en medio de bolsillos "de segunda"

La genética estaba ahí, la fiesta tuvo el nivel de siempre, pero la crisis económica del país se sintió fuerte en el sur de San Luis. Aún así, la cabeza del remate se fue por $215.000.

Fotos y video: Marina Balbo.

"Si ese toro se vendía por debajo de los 200 mil pesos, era una falta de respeto. Creo que me metí a pelear por él porque me pareció un animal espectacular y porque Don Roberto no merecía desprenderse de él por menos de lo que yo lo pagué…”. El que habla es Guillermo Wrigley, un veterano productor con campos en Buena Esperanza y Batavia, dueño de la empresa Pampa Puntana, quien se quedó con el reproductor Polled Hereford puro de pedigrí que encabezó la subasta por $215.000.

Pero más que nada la reflexión de Wrigley es un reflejo de lo que se vivió en el 13º remate anual de Antiguas Estancias Don Roberto, donde costó vender los toros, más allá de la excelente genética y presentación que siempre brinda la firma. Lo que deja una conclusión irrebatible: la crisis económica está haciendo estragos en la capacidad financiera de los productores ganaderos, que miran, preguntan, anotan, van a los remates… y compran poco.

“No me sorprenden las dificultades, la gente no tiene plata y se vuelve conservadora, estira la reposición a la espera de que mejore la situación del país. De todas maneras estamos contentos con el remate, aunque esperábamos precios un poco más altos”, reconoce Luis Clancy, el encargado general de Don Roberto, un hombre sereno, quizá porque sabe que su empresa siempre ofrece lo mejor, aún en épocas de "vacas flacas". Incluso se la jugaron con la financiación para tentar a los compradores, con 120 días de plazo para pagar con cheques diferidos e incluso un 12% de descuento por pago contado, “algo que ninguna cabaña hace en la actualidad”, remarca Clancy.

Wrigley se mostró convencido que se llevó un toro de gran calidad, listo para trabajar en el campo. “Era para no dejarlo pasar, un toro de punta, camina bien, algo muy importante porque en San Luis se deben desplazar bastante”, lo describió, dejando en claro que lo había estado observando en los corrales, antes de salir a la pista. Cree que “la raza Hereford está viviendo un momento crítico, pero va a mejorar si sigue en alza la exportación, se banca varias cruzas y sigue siendo una carne muy buscada por los mejores mercados del mundo”.

Hijo de escoceses, llegó a la Argentina a los 11 años y siempre vivió en el sur de San Luis. Tiene un proceso ganadero de ciclo completo en sociedad con su hermana y guarda una definición tajante sobre lo que pasa en la ganadería: “Hay más problemas humanos que reproductivos”. Él también va hacia la raza Angus a pesar de su inversión en el Hereford y asegura que “los errores no se arreglan con cruzas”. Con 40 años como cliente de Don Roberto, sintió que debía ayudar con la mano levantada en un remate difícil. Y tuvo su recompensa, ya que tanto la gente de la firma como la de Ganadera del Sur se acercó a saludarlo con afecto y agradecer la mano que les dio para arrancar con la subasta.

La reacción de los productores respondió a la lógica de mercado, si hay poca demanda, los precios van a tender a caer. Entonces aún los que fueron preparados para comprar, esperaron que la voz experimentada de Miguel Talano trabajara varios minutos y que los toros pasearan por la arena más de la cuenta. Cuando la base de partida fue cayendo, aparecieron las manos levantadas para llevarse el resto de los toros Hereford, tanto los puros de pedigrí como los puros registrados a excelentes valores, reafirmando que en toda crisis siempre hay una oportunidad, al menos para los que tienen el resto suficiente para comprar lo que otros no pueden.

Claro que ninguno de los toros que salieron a la pista después se acercó a lo que cotizó el hijo de Saladillo por Aladino. Un hijo de Olvido se fue por $84 mil rumbo a Villa General Roca y el resto anduvo entre los 75 y los 80 mil pesos. Sorprendió que dos de ellos los comprara un productor correntino, ya que no suelen venir de tan lejos en busca de hacienda puntana. “Un puro registrado sale lo mismo que dos toros de descarte si le sumamos el descuento por pago al contado, ¡vamos muchachos! Hagan bien las cuentas y verán que están haciendo un gran negocio”, los pinchaba Talano, quien todo el tiempo recordaba que “no se vende en los corrales por una cuestión de principios, así que hagan sus ofertas”.

Más difícil aún fue vender los Aberdeen Angus, a pesar de que la raza está viviendo un auge en San Luis, con muchos productores volcándose a ella. El tope lo marcaron dos colorados, un hijo de Harry y otro con sangre de Quebrantador, por lo que un productor mendocino con campos en San Luis pagó $75.000. Los negros, aún algunos con facilidad de parto, no superaron los $65.000 pese a la genética extraordinaria que suele manejar la cabaña Santa Rita, que Don Roberto tiene en Saladillo, provincia de Buenos Aires.

De allí provienen todos los toros que salen anualmente a la venta, pero las vaquillonas son puntanas de nacimiento, en un proceso bien aceitado que les permite ostentar uno de los rodeos Hereford más grandes del mundo, con 170 mil madres en producción. Así, la empresa de la familia Thyssen retroalimenta la producción, a la que agrega pasturas de calidad mediante la agricultura de precisión, y una variedad de climas y suelos en su ancha extensión de 200 mil hectáreas al sur de la Autopista de las Serranías Puntanas, con campos que asoman más allá de la autopista Nº 55 por el este, y sobre la ruta 3 en el árido oeste, donde la cría es totalmente a campo.

Para Muse Abdallah, de la rematadora Ganadera del Sur, la principal satisfacción es que “hace 13 años que conducimos esta fiesta y la genética es la de siempre, algo que la gente reconoce, porque veo rostros que vienen todos los años. Eso indica que los animales se adaptan a todo, un ternero cuando tiene buena genética a la larga siempre va a conseguir buenos precios”. Sobre la realidad del país, con un dejo de resignación dijo que “siempre decimos que éste es el mejor año de la ganadería y estamos esperando que alguna vez se concrete. Pero el criador sigue apostando, no sabe hacer otra cosa que carne, entonces se banca todo”.

Tras una jornada en la que tuvo que tirar sobre la pista toda su experiencia para poder satisfacer a los vendedores, Miguel Talano estaba exhausto. Cree que “como la exportación está creciendo con precios retrasados hay una gran posibilidad de invertir en genética con pagos a largo plazo como los que ofreció Don Roberto. Es el momento de hacer una gran reposición, tanto en machos como hembras, pero también entiendo al productor que duda, porque la incertidumbre sobre el futuro de la Argentina es muy grande. Pero hay que confiar, los toros y las vaquillonas, que son nuestro dólar criollo, es lo más barato que tenemos”.

 

La atracción de los vientres

Siempre pasa en los remates de reproductores. Hay mucha gente que va exclusivamente a comprar los lotes de vaquillonas, que espera pacientemente que pasen los toros para entonces comenzar a tomar protagonismo.

Y en subastas como la de Don Roberto, cobran especial importancia esos vientres, porque son madres garantizadas, capaces de sacar terneros que, con el manejo adecuado, pueden terminar como toros padres de plantel. Si no que lo diga Félix Novillo, el mercedino que tiene campos en San Martín y que fue uno de los protagonistas de la jornada ya que venía de obtener el primer puesto en una prueba pastoril realizada en los campos de la Universidad Católica de Córdoba.

"Competimos 23 cabañas, con 69 toros, que debieron pasar por tres juras en las que obtenían puntos los cuatro primeros. En el camino quedaron 38 toros rechazados, lo que indica que fue una competencia muy exigente", contó Novillo, quien estaba allí, micrófono en mano, porque su toro ganador, "fue un ternerito que yo compré al pie de la madre en un remate de Don Roberto. Acá no fallan, la raza mejora porque vaca que no da un ternero por año, se va derecho al gancho".

Sin dudas que el manejo de Don Roberto es de lo mejor, lo mismo que la sangre que transmiten sus toros y la capacidad de sus especialistas en ganadería y agricultura. El problema se plantea cuando los toros de primera, como los que salieron a la pista, se enfrentan con bolsillos de segunda, como son hoy los de la mayoría de los argentinos. Y no por culpa de ellos.

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