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A los 105 años murió Luis Ribeiro, uno de los comerciantes más prestigiosos de San Luis

Fue quien continuó la conducción de la reconocida cadena de electrodomésticos que lleva su apellido y que fue fundada en Villa Mercedes en 1910.

Por redacción
| 24 de marzo de 2018

Un lector apasionado, consejero fiel, impulsor de la vida saludable, emprendedor y por sobre todas las cosas, humilde. Así lo recordaron a Luis Ribeiro. El comerciante de 105 años, conductor de la cadena de electrodomésticos que lleva su apellido, falleció el sábado a la noche. Ayer por la mañana, sus familiares, amigos, colegas y clientes le dieron el último adiós en la sala velatoria ubicada en General Paz 323. 
"Don Luis", como todos lo llamaban, estuvo al frente de la empresa de electrodomésticos más grande de la ciudad y la provincia. La compañía que arrancó con muy poco allá por 1910, primero se dedicó a vender relojes y joyas. Cientos de puntanos aún llevan las alianzas que el mismo don Luis preparó antes de ser un prestigioso comerciante. Luego, el local se expandió en San Luis y el país. Actualmente cuentan con más de 80 sucursales. Pero cuando los años comenzaron a ponerle más lenta la vida, Ribeiro decidió compartir el legado con sus hijos. 
Su espíritu incansable y trabajador lo destacó en el rubro y fue la garantía que le permitió crecer. Pero sus seres más queridos también lo recordaron por ser un hombre de palabra, honrado y honesto. 
"Nos dejó un legado realmente extraordinario. Fue una persona de una ética y una calidad humana increíble, y un semblante emprendedor que luego nos trasladó a todos. Él siempre estuvo orgulloso de su trabajo y de que la compañía fuera conocida por ser villamercedina", expresó su hijo Manuel con una sonrisa a medias. 
Luis, otro de sus hijos, añadió que para él y sus tres hermanos fue un maestro que inculcó grandes valores como el respeto y la humildad y, sobre todo, que les enseñó a cuidar su vida y su salud. Una enseñanza que inculcó con el ejemplo vivo: aún con cien años encima, salía a caminar y lograba hacer cincuenta cuadras.  
Don Luis partió de este mundo rodeado de amor. En febrero había cumplido  años y lo festejó con gran parte de su numerosa familia, que está compuesta por quince nietos y diecisiete bisnietos. Algunos pudieron llegar para compartirlo con él, mientras que otros lo visitaron a los pocos días. 
Dolores Moreno, una de las nietas, recordó que en el último encuentro con su abuelo pudo abrazarlo antes de despedirse, un gesto que atesorará por siempre. "Mi abuelo no era de abrazar, no mostraba mucho cariño por una cuestión que había pasado en su infancia. Pero cuando lo vine a ver por su cumpleaños, fue distinto. Cuando llegué lo vi y estaba sentado en su sillón, en su mundo, pero apenas le dije que quería hablar porque tenía un problema, volvió a ser él. Estuvo como dos horas dándome consejos y al final pude decirle que lo quería y que estaba agradecida por haber sido parte de su vida", contó. 
La joven es periodista del diario La Nación. El 16 de febrero del año pasado, publicó una carta por el cumpleaños 104 de su abuelo y se refirió a algunas anécdotas que vivió en estos últimos años. "Mi abuelo siempre quiso escribir un libro de su vida, pero nunca se animó. Cada vez que lo quería entrevistar me decía que sí, pero luego se ponía a hablar de otra cosa, por eso sentí que su cumpleaños era una buena fecha para recordar", dijo Dolores. 
En su trayectoria como comerciante, Ribeiro logró sobrevivir a todas las épocas. Quienes lo conocieron, aseguraron que fue gracias a su amor por el trabajo, la voluntad que lo mantenía activo como el primer día que abrió el local ubicado en calle Pedernera y su empeño por mantenerse y cuidar tanto a los empleados como a los clientes.
Mariela Savoretti es una de las personas que puede dar fe de ello. La actual subgerente de la sucursal villamercedina ingresó a trabajar en Ribeiro hace veinte años, cuando era apenas una jovencita. "Era una persona súper correcta, con mucha conducta. Lo recuerdo yendo al negocio, siempre con traje, caminaba mucho y hablaba de la importancia de la familia. Nos trataba muy bien y daba consejos. Le dedicó la vida al negocio. Desde que ingresé, siempre fue igual. Era una persona muy atenta a los detalles, le gustaba ver a los niños cuando venían con los padres al local", rememoró.
Quien también se refirió a "Don Luis" fue el intendente Mario Merlo. "Fue un pionero y un gran representante de lo que es apostar por el crecimiento de la ciudad", reflexionó. El secretario general y ex concejal, Jorge Rosales, también se sumó a los comentarios y añadió: "Tuvo mucha perseverancia y se destacó por su creatividad y eficacia. Ribeiro fue una de las primeras en poner en marcha las minicuotas, una modalidad que se expandió al país", resaltó. 
La mayoría de los que se acercaron a despedirlo manifestaron tener algo en común, y no sólo fue el respeto y el amor que los acercó a Don Luis, sino que los une algo particular: una edición de "Los cuatro gigantes del alma", de Emilio Mira y López. 
"Era su forma de enseñarnos sobre las emociones. Siempre mencionaba que había que hacer todo con amor y evitar la envidia o el rencor, porque todo lo que hace uno, le vuelve", dijo Cristina Ribeiro, una de sus hijas. 

 

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