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El este mendocino tiene genética de San Luis

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El este mendocino tiene genética de San Luis

Marcelo Dettoni

Desde hace once años Ganadera del Sur baja el martillo del otro lado del río Desaguadero. Cada vez más productores participan de una feria que mejora día a día en calidad y precios.

Acostumbrados a recorrer los remates feria de San Luis, esta vez asumimos un desafío distinto: fuimos a La Paz, en Mendoza, para vivir de cerca cómo se desenvuelve la ganadería al otro lado del río Desaguadero, donde las condiciones geográficas se vuelven aún más extremas que en el oeste de San Luis. Allí el monte se impone con agresividad, es casi imposible mantener cultivos rentables porque las lluvias son muy escasas (400 milímetros los años buenos) y las napas tienen agua cargada con sal en exceso, lo que hace inviable el crecimiento económico de una explotación agrícola. Entonces les queda la ganadería como apuesta fuerte para progresar, en una región alejada de los brillos que brinda la vitivinicultura, ubicada mucho más cerca de la cordillera y con riego intensivo.
La patriada la comenzó Muse Abdallah, el dueño de Ganadera del Sur, hace once años. Él fue el que decidió embarcarse en la aventura de llevar genética puntana y comenzar con los remates en el este mendocino. “Arrancamos con una subasta de reproductores gracias a la inquietud que tenían los criadores mendocinos por mejorar sus rodeos, pero no te vas a creer que las instalaciones estaban como ahora. No había nada, pleno campo y monte nativo”, recuerda el infatigable consignatario, quien maneja la empresa familiar que nació allá por 1913, cuando el ganado venía en carretas, se remataba en el viejo predio de la calle Europa y partía en tren hacia diversos destinos.
Un conocedor de aquellos primeros años fue más allá que Muse, quien sólo tiene palabras de elogio para la lucha de los productores de La Paz y alrededores: “No eran vacas, parecían chocos, cuernos largos y desparejos, poca contextura física, animales sin ningún tipo de genética. La pelea que dio Abdallah fue muy importante, ahora se ve otra cosa, mucho más parecida a la hacienda de San Luis”, cuenta por lo bajo el hombre, quien se mostró muy dispuesto a comprar una vez que comenzó a funcionar el martillo.
La principal función de aquel remate que abrió el camino fue la de traer justamente genética donde no la había. Los productores comenzaron a darse cuenta cómo había que manejar las preñeces, a invertir en toros y madres de calidad para que los terneros tuvieran valor. El mercado de consumo de Mendoza es muy tentador, pero para competir había que mejorar todos los aspectos de la ganadería local, si no los abasteros iban a seguir comprando en San Luis y San Juan.
“Es una zona con muy poco pasto, lo que obliga a los criadores a hacer un destete precoz ya que la prioridad es cuidar la condición corporal de la vaca, el único medio de subsistencia que tienen. Si mantienen al ternero demasiado tiempo al pie de la madre, desmejora su condición y va a costar que quede preñada de nuevo”, explica Lucas Abadallah, el hijo de Muse y su mano derecha en todo lo que emprende Ganadera del Sur, que con los años fue ganando presencia y prestigio en dos zonas de Mendoza: La Paz y San Rafael.
La gran movida que encabezaron los consignatarios puntanos logró la reacción del gobierno departamental, porque en Mendoza la organización política es distinta a la de San Luis. Allí los intendentes son de todo el departamento y no por localidad. En aquel momento entró en acción un hombre muy querido en la zona, Gustavo "Taca" Pinto, el jefe comunal de La Paz, quien ideó un proyecto para subsidiar parte de la comida que necesitan los terneros con fondos públicos. Pinto decidió reintegrar una parte de lo que gastan los productores en alimentar los animales que sufrieron el destete precoz para poder ayudarlos a ganar kilos de manera rápida. Le fue tan bien con esa estrategia, que el gobierno provincial adoptó el plan y lo extendió por todos los departamentos ganaderos de Mendoza.
Fue un bálsamo para los pequeños productores, esos que no tienen la espalda suficiente para esperar el crítico período de 90 a 120 días que se necesitan para sacar el gordo rumbo a faena. “Les pagamos parte de la ración a los productores que tienen hasta cien cabezas y también subsidiamos a los más chicos, los que no pasan los 50 animales, con el costo de la vacuna contra la aftosa”, amplió el propio Pinto, quien recibió una plaqueta de parte de Ganadera del Sur antes del comienzo de la subasta. Era su última presencia oficial como intendente del departamento de La Paz, ya que el 1º de mayo asumió como senador provincial luego de 12 años de contacto cara a cara con sus vecinos.

“Los grandes establecimientos ganaderos compraron fincas en las que ya no se cultivaban frutales porque no convenía (hoy es más caro cosechar que lo que luego recaudan por las ventas) y las transformaron en campos aptos para la ganadería. Plantaron alfalfa y comenzaron con un proceso de recría. En lugares como San Rafael, donde hay riego porque tienen acueductos que faltan en La Paz, el éxito fue total. Otros invirtieron en campos del lado de San Luis, donde el gobierno sí extendió el agua por acueductos y la recría pastoril es más factible, o bien armaron pequeños feedlots para hacerla a corral”, recuerda Abdallah hijo, quien conoce de primera mano la realidad de la zona.

En esa alfalfa que crece a buen ritmo en el sur mendocino comen los terneros salidos del destete y también los toros entre servicio y servicio, pero San Rafael es una historia diferente a La Paz y la revista El Campo ya tiene planeado un viaje para el próximo remate, en el que espera contar todos los pormenores del desarrollo ganadero de esa región turística, que tiene al Cañón del Atuel como gran atractivo.

La Paz tiene 65 mil cabezas de ganado, está segunda detrás del departamento de General Alvear, que tiene una extensión mucho más grande. “Pero es el que más creció en los últimos 10 años, y más aún con el plan de subsidio a los pequeños productores. Además, el promedio de lluvias subió de 270 milímetros anuales a 320 y eso ayudó bastante”, completó el panorama el intendente, un hombre que tiene un cariño especial por San Luis: “Yo era vendedor ambulante de ramos generales, me recorrí la provincia de punta a punta, tengo muchos amigos”, dijo con una sonrisa que parece permanente.
La feria de esta época del año es sólo de invernada, porque comienza justo el período de la zafra de terneros y hay que encerrar para engordar. Pero a falta de una hora para que comience a bajar el martillo, todavía no estaba claro cuántas cabezas iban a desfilar por la pista, porque los camiones seguían llegando cargados de animales. Luego Ganadera del Sur volverá en setiembre (vaquillonas preñadas y para entorar) y diciembre (reproductores) para completar los tres remates que ya organiza desde hace unos cuantos años.

“Es un momento difícil en todo el país por la sequía, pero acá están acostumbrados porque en realidad llueve muy poco todos los años. Hoy están un poco obligados a traer más de lo que quisieran porque no tienen pasturas para alimentar las tropas, pero si hubiera llovido en los últimos días, guardan todo en el monte y esperan para vender”, cuenta Lucas, quien presiente que esta vez habrá buena oferta y muchas manos levantadas, algo que se confirmará pocas horas después para beneplácito de todos: los vendedores porque embolsarán el dinero necesario para reinvertir, los compradores porque se harán de hacienda de calidad y la consignataria porque siempre quiere ver felices a ambas puntas de la comercialización.

Después de unas empanadas caseras y una pata de cerdo flameada, la potente voz de José Talano dio inicio al remate. Por suerte el Predio Ferial de La Paz tiene armada una carpa gigante desde la cual se puede observar toda la pista, porque el viento es un invitado permanente en esta zona de Mendoza, levanta la arena que recubre el suelo en forma de remolinos y complica realmente poder disfrutar del momento cumbre de la reunión. Muchos optaron por las sillas de plástico para seguir la subasta de frente a la tarima donde los Abdallah acompañan a Talano, pero otros aguantaron el viento frío y se acodaron en las barandas de caño para ver bien de cerca lo que iban a comprar, aunque antes hayan pasado un buen rato en los corrales tomando nota.

Ya desde los primeros lotes que salieron a la pista se podía comprobar la buena calidad de la hacienda, compuesta en su mayoría por terneros, aunque también hubo oferta de vaquillonas y novillitos con algunos kilos más, que siempre son bienvenidos en el semiárido. Por supuesto, los precios también fueron distintos y fluctuaron en su mayoría entre los $3.000 por unidad por los animalitos recién destetados hasta los $7.500, e incluso un lote seleccionado se pagó $8.200, de unos novillos de buen porte y genética, tanto Angus como Hereford, ya que ambas razas tienen la rusticidad suficiente para bancarse estos campos duros de monte.

Toda la hacienda era de Mendoza, pero los compradores compusieron un abanico más variado entre los locales (varios feedloteros), puntanos y cordobeses, que llegaron atraídos por la mejora genética que inyectó Ganadera del Sur en el este mendocino. Con el correr de los minutos fue quedando claro que algunos apostaron fuerte por los terneros para engordar. Pizzolato Hermanos, Los Algarrobos, Jorge Jayat, Roberto Fadín, Guillermo Horas y Marabú le dieron trabajo al martillero redoblando ofertas, mientras que la firma Carro Quemado salió a tallar a la hora de los novillitos. También hubo compras puntuales de otros criadores, porque la ganadería podrá estar atravesando dificultades con el clima y con los costos, pero nunca va a perder la fe de que la cosa tiene que mejorar.

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El este mendocino tiene genética de San Luis

Desde hace once años Ganadera del Sur baja el martillo del otro lado del río Desaguadero. Cada vez más productores participan de una feria que mejora día a día en calidad y precios.

Foto: El Diario.

Acostumbrados a recorrer los remates feria de San Luis, esta vez asumimos un desafío distinto: fuimos a La Paz, en Mendoza, para vivir de cerca cómo se desenvuelve la ganadería al otro lado del río Desaguadero, donde las condiciones geográficas se vuelven aún más extremas que en el oeste de San Luis. Allí el monte se impone con agresividad, es casi imposible mantener cultivos rentables porque las lluvias son muy escasas (400 milímetros los años buenos) y las napas tienen agua cargada con sal en exceso, lo que hace inviable el crecimiento económico de una explotación agrícola. Entonces les queda la ganadería como apuesta fuerte para progresar, en una región alejada de los brillos que brinda la vitivinicultura, ubicada mucho más cerca de la cordillera y con riego intensivo.
La patriada la comenzó Muse Abdallah, el dueño de Ganadera del Sur, hace once años. Él fue el que decidió embarcarse en la aventura de llevar genética puntana y comenzar con los remates en el este mendocino. “Arrancamos con una subasta de reproductores gracias a la inquietud que tenían los criadores mendocinos por mejorar sus rodeos, pero no te vas a creer que las instalaciones estaban como ahora. No había nada, pleno campo y monte nativo”, recuerda el infatigable consignatario, quien maneja la empresa familiar que nació allá por 1913, cuando el ganado venía en carretas, se remataba en el viejo predio de la calle Europa y partía en tren hacia diversos destinos.
Un conocedor de aquellos primeros años fue más allá que Muse, quien sólo tiene palabras de elogio para la lucha de los productores de La Paz y alrededores: “No eran vacas, parecían chocos, cuernos largos y desparejos, poca contextura física, animales sin ningún tipo de genética. La pelea que dio Abdallah fue muy importante, ahora se ve otra cosa, mucho más parecida a la hacienda de San Luis”, cuenta por lo bajo el hombre, quien se mostró muy dispuesto a comprar una vez que comenzó a funcionar el martillo.
La principal función de aquel remate que abrió el camino fue la de traer justamente genética donde no la había. Los productores comenzaron a darse cuenta cómo había que manejar las preñeces, a invertir en toros y madres de calidad para que los terneros tuvieran valor. El mercado de consumo de Mendoza es muy tentador, pero para competir había que mejorar todos los aspectos de la ganadería local, si no los abasteros iban a seguir comprando en San Luis y San Juan.
“Es una zona con muy poco pasto, lo que obliga a los criadores a hacer un destete precoz ya que la prioridad es cuidar la condición corporal de la vaca, el único medio de subsistencia que tienen. Si mantienen al ternero demasiado tiempo al pie de la madre, desmejora su condición y va a costar que quede preñada de nuevo”, explica Lucas Abadallah, el hijo de Muse y su mano derecha en todo lo que emprende Ganadera del Sur, que con los años fue ganando presencia y prestigio en dos zonas de Mendoza: La Paz y San Rafael.
La gran movida que encabezaron los consignatarios puntanos logró la reacción del gobierno departamental, porque en Mendoza la organización política es distinta a la de San Luis. Allí los intendentes son de todo el departamento y no por localidad. En aquel momento entró en acción un hombre muy querido en la zona, Gustavo "Taca" Pinto, el jefe comunal de La Paz, quien ideó un proyecto para subsidiar parte de la comida que necesitan los terneros con fondos públicos. Pinto decidió reintegrar una parte de lo que gastan los productores en alimentar los animales que sufrieron el destete precoz para poder ayudarlos a ganar kilos de manera rápida. Le fue tan bien con esa estrategia, que el gobierno provincial adoptó el plan y lo extendió por todos los departamentos ganaderos de Mendoza.
Fue un bálsamo para los pequeños productores, esos que no tienen la espalda suficiente para esperar el crítico período de 90 a 120 días que se necesitan para sacar el gordo rumbo a faena. “Les pagamos parte de la ración a los productores que tienen hasta cien cabezas y también subsidiamos a los más chicos, los que no pasan los 50 animales, con el costo de la vacuna contra la aftosa”, amplió el propio Pinto, quien recibió una plaqueta de parte de Ganadera del Sur antes del comienzo de la subasta. Era su última presencia oficial como intendente del departamento de La Paz, ya que el 1º de mayo asumió como senador provincial luego de 12 años de contacto cara a cara con sus vecinos.

“Los grandes establecimientos ganaderos compraron fincas en las que ya no se cultivaban frutales porque no convenía (hoy es más caro cosechar que lo que luego recaudan por las ventas) y las transformaron en campos aptos para la ganadería. Plantaron alfalfa y comenzaron con un proceso de recría. En lugares como San Rafael, donde hay riego porque tienen acueductos que faltan en La Paz, el éxito fue total. Otros invirtieron en campos del lado de San Luis, donde el gobierno sí extendió el agua por acueductos y la recría pastoril es más factible, o bien armaron pequeños feedlots para hacerla a corral”, recuerda Abdallah hijo, quien conoce de primera mano la realidad de la zona.

En esa alfalfa que crece a buen ritmo en el sur mendocino comen los terneros salidos del destete y también los toros entre servicio y servicio, pero San Rafael es una historia diferente a La Paz y la revista El Campo ya tiene planeado un viaje para el próximo remate, en el que espera contar todos los pormenores del desarrollo ganadero de esa región turística, que tiene al Cañón del Atuel como gran atractivo.

La Paz tiene 65 mil cabezas de ganado, está segunda detrás del departamento de General Alvear, que tiene una extensión mucho más grande. “Pero es el que más creció en los últimos 10 años, y más aún con el plan de subsidio a los pequeños productores. Además, el promedio de lluvias subió de 270 milímetros anuales a 320 y eso ayudó bastante”, completó el panorama el intendente, un hombre que tiene un cariño especial por San Luis: “Yo era vendedor ambulante de ramos generales, me recorrí la provincia de punta a punta, tengo muchos amigos”, dijo con una sonrisa que parece permanente.
La feria de esta época del año es sólo de invernada, porque comienza justo el período de la zafra de terneros y hay que encerrar para engordar. Pero a falta de una hora para que comience a bajar el martillo, todavía no estaba claro cuántas cabezas iban a desfilar por la pista, porque los camiones seguían llegando cargados de animales. Luego Ganadera del Sur volverá en setiembre (vaquillonas preñadas y para entorar) y diciembre (reproductores) para completar los tres remates que ya organiza desde hace unos cuantos años.

“Es un momento difícil en todo el país por la sequía, pero acá están acostumbrados porque en realidad llueve muy poco todos los años. Hoy están un poco obligados a traer más de lo que quisieran porque no tienen pasturas para alimentar las tropas, pero si hubiera llovido en los últimos días, guardan todo en el monte y esperan para vender”, cuenta Lucas, quien presiente que esta vez habrá buena oferta y muchas manos levantadas, algo que se confirmará pocas horas después para beneplácito de todos: los vendedores porque embolsarán el dinero necesario para reinvertir, los compradores porque se harán de hacienda de calidad y la consignataria porque siempre quiere ver felices a ambas puntas de la comercialización.

Después de unas empanadas caseras y una pata de cerdo flameada, la potente voz de José Talano dio inicio al remate. Por suerte el Predio Ferial de La Paz tiene armada una carpa gigante desde la cual se puede observar toda la pista, porque el viento es un invitado permanente en esta zona de Mendoza, levanta la arena que recubre el suelo en forma de remolinos y complica realmente poder disfrutar del momento cumbre de la reunión. Muchos optaron por las sillas de plástico para seguir la subasta de frente a la tarima donde los Abdallah acompañan a Talano, pero otros aguantaron el viento frío y se acodaron en las barandas de caño para ver bien de cerca lo que iban a comprar, aunque antes hayan pasado un buen rato en los corrales tomando nota.

Ya desde los primeros lotes que salieron a la pista se podía comprobar la buena calidad de la hacienda, compuesta en su mayoría por terneros, aunque también hubo oferta de vaquillonas y novillitos con algunos kilos más, que siempre son bienvenidos en el semiárido. Por supuesto, los precios también fueron distintos y fluctuaron en su mayoría entre los $3.000 por unidad por los animalitos recién destetados hasta los $7.500, e incluso un lote seleccionado se pagó $8.200, de unos novillos de buen porte y genética, tanto Angus como Hereford, ya que ambas razas tienen la rusticidad suficiente para bancarse estos campos duros de monte.

Toda la hacienda era de Mendoza, pero los compradores compusieron un abanico más variado entre los locales (varios feedloteros), puntanos y cordobeses, que llegaron atraídos por la mejora genética que inyectó Ganadera del Sur en el este mendocino. Con el correr de los minutos fue quedando claro que algunos apostaron fuerte por los terneros para engordar. Pizzolato Hermanos, Los Algarrobos, Jorge Jayat, Roberto Fadín, Guillermo Horas y Marabú le dieron trabajo al martillero redoblando ofertas, mientras que la firma Carro Quemado salió a tallar a la hora de los novillitos. También hubo compras puntuales de otros criadores, porque la ganadería podrá estar atravesando dificultades con el clima y con los costos, pero nunca va a perder la fe de que la cosa tiene que mejorar.

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