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Violó una orden de restricción dos veces en una semana; fue preso

El 30 de abril, Javier Ortiz fue procesado por acercársele a su ex. Cinco días después volvió a hacerlo.

Por redacción
| 14 de mayo de 2018
Ortiz. En la Comisaría 1ª, el sábado, rumbo al penal provincial. Foto: Comisaría 1ª.

Hay algo en la palabra restricción que Javier Ortiz parece no entender. El joven de 29 años tiene prohibido acercársele a la madre de sus hijos desde mediados de enero, pero ahora debió ser encarcelado por incumplir esa medida judicial dos veces en una semana. Lo curioso es que, según surgió de la investigación por el segundo hecho, habría ocurrido una tercera violación de la que la Policía, sin quererlo, fue partícipe.

 

El imputado cayó detenido la primera vez el sábado 29 de abril. Y casi que él mismo se aseguró que fuera así, porque fue quien llamó al 911 para pedir que un patrullero acudiera a la casa de su ex en calle Maipú al 500, cerca de las 8:30 de la mañana.

 

A los efectivos de Comando Radioeléctrico que acudieron les dijo que estaba preocupado porque su hija de 5 años y su nene de 4 estaban al cuidado de un hombre mayor porque la madre había salido de fiesta la noche anterior y aún no regresaba.

 

Soledad Estefanía Núñez, que telefónicamente adujo estar en la localidad de El Volcán, se comprometió a llegar cuanto antes a su vivienda, lo que solo significó un problema para Ortiz. Y es que cuando llegó, la joven, que tiene 19 años, les exhibió a los efectivos una orden de restricción emanada por el Juzgado de Familia y Menores 2 que le impedía al padre de sus hijos acercarse a 300 metros de su hogar, así que el joven fue a parar a la Comisaría 1ª.

 

Un día después, el juez Correccional y Contravencional 2 lo citó a indagatoria por desobedecer una orden judicial, pero se abstuvo de declarar y terminó procesado aunque en libertad, solo hasta el sábado siguiente, 5 de mayo, cuando volvió a la misma celda de la Comisaría 1ª que había ocupado siete días antes.

 

El jefe de esa seccional, subcomisario Rubén Ochoa, informó que el padre de Núñez llamó al 911 cerca de las 18:20 porque su hija le había pedido auxilio telefónicamente hacía unos minutos.

 

“La víctima dijo que esta persona se presentó en la casa pateando la puerta de ingreso y vociferando insultos y amenazas en, puntualmente, que iba a llevarse a los niños y no los iba a ver más”, refirió la fuente.

 

Desprecio por la Ley

 

Ortiz fue detenido la segunda vez en calle General Paz al 600, a poco más de 200 metros de la casa de su ex.

 

El lunes 7, cuando lo citaron a declarar, dijo que el día del hecho acudió a la Comisaría 1ª para que un patrullero lo acompañara al domicilio de Núñez para que pudiera llevarle mercadería para sus hijos; y que luego de dejarle los víveres se marchó en el mismo móvil policial.

 

Luego, relató, salió de la seccional para volver a su casa en el barrio 500 Viviendas Sur pero fue apresado por la Policía sin saber el motivo, porque negó haber regresado y agredido a la madre de sus hijos. Extrañamente, también declaró haber recibido mensajes de texto con insultos y burlas de Núñez una vez que ya estaba en la comisaría, aunque en el acta de procedimiento figura que le habían secuestrado el celular junto a otras cosas que llevaba encima.

 

En el juzgado, el efectivo policial Sergio Mendoza admitió haber llevado a Ortiz a lo de su ex en un patrullero, pero el viernes 4 y no el sábado 5 como él refiere. De todas manera, el juez Juan Manuel Montivero Chada hizo un llamado de atención sobre esa situación en el documento de procesamiento argumentando que “el hecho de ser trasladado por un móvil policial no habilita al impedido o restringido a acercarse a la morada o la persona a la cual se le prohibiera. Es decir, no invalida tal circunstancia, por demás inusual, la orden restrictiva, manteniendo ella plena vigencia desde luego”. De lo que se deduce que habría incurrido en una tercera violación.

 

Error de cálculo

 

El viernes, Jorge Merlo, abogado del joven procesado, pidió interrumpir la prórroga de la detención que había solicitado y presentó, además, un pedido de falta de mérito para su cliente.

 

Sus argumentos centrales fueron que su cliente no fue sorprendido infraganti en la casa de Núñez, que no se puede probar que haya estado allí y que, de todas maneras, el imputado fue detenido a tres cuadras de ese domicilio, como si eso anulara la existencia del delito.

 

En el procesamiento que firmó el viernes, Montivero Chada lo retrucó diciendo que, justamente como indica la defensa, la distancia a la que fue detenido está en el rango que establece la prohibición (300 metros), por lo que ése sería un elemento comprometedor y no desvinculante.

 

Citando el procesamiento que había firmado siete días antes, el juez argumentó que la “reiteración delictiva (de Ortiz) resulta demostrativa del desprecio por la normativa legal vigente”, por lo que “resulta inexorable el dictado de una medida que importe un reproche más severo en detrimento de la libertad del encartado”.

 

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