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Que el árbol no tape el bosque

Daniel Valdés

Lo de Argentina no fue una hazaña. Clasificar segundo, sobre la hora, en un grupo con Islandia, Croacia y Nigeria, está muy lejos de rozar lo heroico. El equipo jugó un buen primer tiempo con Nigeria. Desapareció en el segundo. Y lo ganó a poco del final. A esto hay que sumarle la “manito” de Croacia que venció a Islandia, sino la historia sería otra.

Está bueno festejar. Desahogarse. Sacar toda esa bronca que había contenida. Pero esto de hazaña no tiene nada. Esta Selección viene de meterse por la ventana al Mundial. Clasificamos en la última fecha. Le ganamos a un Ecuador muleto para poder sacar pasaje a Rusia 2018. Nos tocó una zona sin ninguna potencia. Y volvimos a meternos por la ventana. ¿De qué hazaña me hablan?

Los jugadores le hicieron un golpe de estado al entrenador. El DT no tuvo la personalidad necesaria para imponer su idea. Qué este triunfo agónico ante Nigeria no haga olvidar cómo llegamos a la gran cita y cómo pasamos a octavos.

Ojalá la Selección gane todos los partidos y salga campeón mundial. Es el deseo de todos, pero por más argentinos que seamos, hay que reconocer que jugamos mal en el debut. Croacia nos dio un baile en la segunda fecha y a Nigeria le ganamos sobre la hora. Hay qué ver con qué foto nos quedamos.  No hay que olvidarse que estos muchachos ya se devoraron varios entrenadores. Cuando el equipo pierde es culpa del DT y cuando ganan es por méritos de los jugadores.

Esto de hazaña no tiene nada. Hazaña es ganar un partido con dos jugadores menos. Hazaña es dar vuelta un resultado. Hazaña es ganarle a una potencia mundial. Heroico no es jugar con un  corte en el ojo. Heroico es jugar una final con el hombre dislocado y hacer un gol, como lo hizo el “Tata” Brown en México 1986. Heroico no es jugar con la camiseta con sangre. Heroico es tener el codo dislocado y encarar todo el partido, como Leopoldo Jacinto Luque en 1978 –que además tuvo la desgracia que se le murió el hermano en pleno Mundial-.

Ojo la foto que miramos. No nos quedemos con un simple resultado. Es más amplio el abanico. Argentina clasificó. Se sacó un gran peso de encima. Pero de ahí a que sea hazaña, hay una gran diferencia.

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Que el árbol no tape el bosque

Lo de Argentina no fue una hazaña. Clasificar segundo, sobre la hora, en un grupo con Islandia, Croacia y Nigeria, está muy lejos de rozar lo heroico. El equipo jugó un buen primer tiempo con Nigeria. Desapareció en el segundo. Y lo ganó a poco del final. A esto hay que sumarle la “manito” de Croacia que venció a Islandia, sino la historia sería otra.

Está bueno festejar. Desahogarse. Sacar toda esa bronca que había contenida. Pero esto de hazaña no tiene nada. Esta Selección viene de meterse por la ventana al Mundial. Clasificamos en la última fecha. Le ganamos a un Ecuador muleto para poder sacar pasaje a Rusia 2018. Nos tocó una zona sin ninguna potencia. Y volvimos a meternos por la ventana. ¿De qué hazaña me hablan?

Los jugadores le hicieron un golpe de estado al entrenador. El DT no tuvo la personalidad necesaria para imponer su idea. Qué este triunfo agónico ante Nigeria no haga olvidar cómo llegamos a la gran cita y cómo pasamos a octavos.

Ojalá la Selección gane todos los partidos y salga campeón mundial. Es el deseo de todos, pero por más argentinos que seamos, hay que reconocer que jugamos mal en el debut. Croacia nos dio un baile en la segunda fecha y a Nigeria le ganamos sobre la hora. Hay qué ver con qué foto nos quedamos.  No hay que olvidarse que estos muchachos ya se devoraron varios entrenadores. Cuando el equipo pierde es culpa del DT y cuando ganan es por méritos de los jugadores.

Esto de hazaña no tiene nada. Hazaña es ganar un partido con dos jugadores menos. Hazaña es dar vuelta un resultado. Hazaña es ganarle a una potencia mundial. Heroico no es jugar con un  corte en el ojo. Heroico es jugar una final con el hombre dislocado y hacer un gol, como lo hizo el “Tata” Brown en México 1986. Heroico no es jugar con la camiseta con sangre. Heroico es tener el codo dislocado y encarar todo el partido, como Leopoldo Jacinto Luque en 1978 –que además tuvo la desgracia que se le murió el hermano en pleno Mundial-.

Ojo la foto que miramos. No nos quedemos con un simple resultado. Es más amplio el abanico. Argentina clasificó. Se sacó un gran peso de encima. Pero de ahí a que sea hazaña, hay una gran diferencia.

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