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Prótesis para que sonrían las vacas y los productores

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Prótesis para que sonrían las vacas y los productores

Juan Luna

Desde hace dos años, Hernán Molinari implanta dentaduras artificiales en bovinos. Les permiten prolongar la vida fértil de los vientres y poder dar a luz dos terneros más.

Las vacas pueden sonreír tranquilas, sus dentaduras están en buenas manos. Desde hace dos años, Hernán Molinari, un emprendedor de la ganadería, realiza prótesis dentales bovinas para prolongar la vida productiva y la fertilidad de los rodeos. Con una tecnología sencilla y una inversión modesta, los vientres pueden dar por lo menos dos terneros más antes de ser descartados. Sí, los productores también pueden estar contentos.

Aunque no hay nada más atractivo que una buena sonrisa, en la ganadería la decisión de mejorar la salud bucal de los animales no tiene nada que ver con una cuestión estética. Es, en realidad, una apuesta que puede mejorar la eficiencia de los establecimientos, en especial la de aquellos que tienen a la cría como principal recurso.

La implantación de prótesis dentales no es una tecnología nueva, pero sí poca difundida. Molinari llegó a ella por necesidad propia. “Teníamos un problema. Descartábamos vacas nuevas por la falta de dientes y así perdíamos animales valiosos, con una fertilidad muy buena, que tenían un montón de trabajo atrás y una genética importante”, contó el cordobés de 36 años, que nació en Del Campillo, pero que recorrió distintas localidades gracias a los puestos que ocupó en diferentes estancias. Desde hace seis años es el encargado del campo que una reconocida firma tiene en el sur de San Luis.

En esta última cabaña notaban que el inconveniente era el desgaste de los dientes que tenían los vientres cuando alcanzaban los ocho años de vida. El ganadero explicó que en condiciones normales, la edad promedio de una vaca con aptitud para parir debería poder prolongarse hasta los 13 o 14 años, siempre y cuando las circunstancias ambientales y su propio estado corporal se lo permitan.

Pero sucede que en varias regiones productivas de San Luis, principalmente en el pujante Departamento Dupuy, pero también en el norte, el centro y el oeste provincial, los sistemas pastoriles que se utilizan para alimentar a la hacienda son bastante duros. En la mayoría de los campos, la oferta forrajera se sustenta en pastos naturales y en dos especies importadas que son lo suficientemente rústicas para tolerar climas hostiles y suelos que son desde semiáridos hasta de una aridez más extrema: el llorón y la digitaria.

“Eso le produce un desgaste muy grande a las dentaduras, por la erosión de esas pasturas. Pero también por la misma arenilla que la vaca toma con la lengua al envolver al pasto para comerlo. En esa práctica, también se daña la pieza dentaria”, advirtió.

Con una boca deteriorada, los bovinos empiezan a alimentarse cada vez peor. En consecuencia, su peso y su condición corporal empiezan a decaer y también su capacidad de ser madres. “No solo perdés la vaca, sino también el ternero", simplificó.

De esa manera, en muchos establecimientos los vientres dejan de ser productivos a los ocho años, en muchos casos se venden como descarte, vacas viejas, o se engordan para salir definitivamente del circuito de cría.

Molinari se puso a investigar en busca de una solución y se topó con las prótesis bovinas. Se contactó con un laboratorio, se interiorizó en la práctica y la pusieron a prueba. El éxito de los resultados lo llevó a iniciar su propio emprendimiento. "Estoy haciendo el trabajo para pequeños productores que están probando y que recién están entendiendo la mecánica", contó con ansias de difundir la novedad.
 


Molinari asegura que las vacas no sufren en el proceso.

 

Las ventajas de una sonrisa

Cuando Hernán describe el proceso y sus resultados, aclara que no pretende exagerar ni sobredimensionar sus beneficios. Por eso se apoya en gráficos y tablas para avalar sus dichos. Así, comparó la evolución de una vaca con una edad aproximada de ocho años a la que no se le coloca prótesis, con otra de igual edad y características a la sí se le decide implantar.

En un período inicial, cuando se les realiza un análisis bucal, es muy probable que ambas tengan apenas un cuarto de diente. En esas condiciones, ambas vacas lograrán dar a luz a un ternero y a destetarlo.

Pero al año siguiente la vaca del primer caso, será catalogada como CUT (cría último ternero), porque no tendrá el estado corporal para seguir por mucho tiempo más, y ni siquiera será una garantía que logre engendrarlo. Un año después, saldrá a la venta como gorda o invernada.

En cambio, el segundo bovino al que se le implantó la dentadura, logrará con seguridad tener una segunda cría y la prótesis estará apenas desgastada en la superficie. Al año siguiente, la hembra logrará quedar preñada nuevamente y el implante estará deteriorado pero todavía servirá. En un tercer período, la vaca servida recién será catalogada como CUT, porque la dentadura estará dañada pero aún quedarán los dientes originales que durante todo el proceso estuvieron preservados. Por lo que recién al cuarto o quinto año, esa vaca saldrá del sistema de cría para ser engordada y luego vendida.

"De ese modo no te desprendés de la vaca buena que tenés en el campo, ésa que durante ocho años pasó todo el ciclo y por todos los filtros de selección, que superó enfermedades, que aguantó sequías, y que está muy bien adaptada a las condiciones de tu campo. Con la prótesis, dura unos cuatro o cinco años más", sintetizó.

Por eso, Molinari sostiene que es una tecnología muy económica si se la compara con los beneficios económicos que puede traer a largo plazo. "Hoy un ternero vale aproximadamente unos $8.000, mientras que un implante vale el 10% colocado y todo. Es una tecnología que está probada, le hemos puesto a vacas donde realmente los sistemas son muy complicados y lograron rendir más tiempo", aseguró.

Con una mejor nutrición, el vientre que finalmente sea destinada al engorde también significará un costo menor, porque darle kilos requerirá de menos tiempo y menos dinero. "Ahora, si a una vaca sin dientes la sacás muy flaca te va a costar más plata engordarla. Quizá llegás al mismo resultado, pero con un mayor costo y en mayor tiempo", amplió.

Al mismo tiempo, le permite al productor retrasar unos cuatro o cinco años la reposición de los vientres, que suele ser una etapa bastante onerosa, sobre todo para los criadores más pequeños.

Y si de beneficios se trata, la implantación también genera cambios positivos en el comportamiento del animal. Cuando la vaca tiene los dientes desgastados, comienza a caminar mucho más por la estancia en busca de los pastos más blandos, le cuesta mucho más llenarse, y eso le produce un agotamiento y la pérdida de los kilos que había ganado. En cambio, cuando tiene colocada la prótesis, se siente más confiada para comer inmediatamente y arrasa de manera más agresiva con las pasturas que estén a su alcance, sean duras o no.

 

¿Cómo es la colocación?

La tecnología de las dentaduras postizas no distingue en edades, razas, ni sexo, ni épocas del año. Pero hay algunas pautas para que la inversión se aproveche al máximo.

En primer lugar, explicó el cordobés, es recomendable hacerla en vientres que ya hayan superado los cinco años y tengan su dentadura completa. Es que la cantidad de dientes va aumentando conforme a que el animal crece. Así, a los dos años la vaca tiene recién dos; a los cinco años alcanzan los cuatro; y después de esa edad completan la boca con las ocho piezas que, vale la pena aclararlo, solo están en la parte baja del hocico. Recién ahí, sobre todo a los ocho años aproximadamente, cuando el material dentario ya está desgastado, es cuando tiene más sentido hacer la inversión.

De todos modos, hay que tener la precaución de que el ejemplar no haya perdido completamente la dentadura, porque la prótesis requiere de un anclaje sobre el que asentarse. "Por eso aconsejamos que como mínimo tiene que tener un cuarto de diente. Pero lo bueno de esta tecnología es que si le falta alguno de los ocho dientes, se coloca un cemento que ocupar ese lugar vacío, por más que no tenga las pinzas o un extremo", sostuvo.

Donde no hay restricciones es en el sexo de animal, porque puede aplicarse tanto en hembras como en machos. Pero es en los vientres donde también es más provechosa la técnica, porque la "fábrica" de terneros es la que permanece más tiempo en el campo. Un novillo, por ejemplo, sale muy joven del sistema productivo, aunque en los toros padres también puede ser una buena opción.

Hay diferentes sistemas y tipos de prótesis dentarias bovinas. Hay algunas que son tecnológicamente más avanzadas y precisas que, al igual que en los seres humanos, toman el molde de la encía de cada animal y realizan el artilugio a medida. "Sin embargo, son técnicas muy costosas que no siempre se justifica ni se puede recuperar", advirtió Molinari.

Por eso, los materiales que él utiliza son elaborados por laboratorios en tamaños estándar que calzan perfecto en la boca de las hembras. El método de colocación consiste en realizar una preparación de un cemento especial que se forma con la mezcla de un componente líquido y otro en polvo. Ese pegamento se pone sobre los dientes y se forma una especie de acrílico que recubre todos los espacios vacíos en la dentadura. Por encima lleva un recubrimiento de silicona y, finalmente, hay una capa de acero que le da mayor rigidez a toda la pieza.

La prótesis no tiene la forma de dientes individuales, sino que queda conformada por un solo elemento.

El material es resistente, pero tiene su lógico deterioro con el uso y el paso del tiempo. Hernán sostuvo que la duración varía en función de la dureza de los pastos que alimenten la vaca. Así, si la vegetación es blanda puede llegar a perdurar hasta que el animal muera. Pero en sistemas pastoriles más rústico como los que hay en San Luis, aseguró que se mantendrá vigente durante cuatro o cinco años.

No hay un momento único del año en que se pueda realizar el proceso. Sin embargo, "nosotros aconsejamos que el productor que quiera implantar, aproveche el momento en que hace el tacto, para apartar los ejemplares que quiera implantar", recomendó.

Aunque parece sencilla, la colocación requiere de paciencia y de un tiempo de dedicación exclusiva a cada animal. En primer lugar, porque es necesario que la dentadura original esté completamente limpia y seca al momento de introducir el cemento. No tiene que tener rastros de pastos y ni siquiera saliva, para que la artificial se adhiera bien.

Para realizar las tareas en la boca del bovino con mayor tranquilidad, se pueden utilizar las mismas instalaciones y mangas que el productor tenga en sus tierras.

Los humanos sabemos que no hay nada más temible que el torno del dentista asechando entre las encías. Sin embargo, en el caso de los vacunos, el ganadero afirmó que "no sufren nada, porque no se los lastima. No agujereás, ni ponés alambre, solo adherís algo sobre lo que ya hay", tranquilizó".

Una vez que la prótesis está pegada, tarda entre cuatro y diez minutos en fraguar, siempre en base a las condiciones ambientales que haya en ese momento. Pero un instante después de ese lapso, los resultados son inmediatos y el animal ya está listo para volver a comer, e incluso con mayor voracidad que antes.

Molinari aseguró que en estos dos años de experiencia con la tecnología, ya han probado su rendimiento y los resultados han sido excelentes. Sin embargo, advirtió, "esto funciona si el trabajo está bien hecho, ésa es la garantía".



Hernán, su esposa y su hijo viven en Villa Mercedes y disfrutan del campo.
 

Hacia una ganadería de precisión

Convencido de que los avances tienen que llegar a todos los productores, independientemente de su escala, Molinari dijo que las prótesis dentales todavía tienen poco uso en la Provincia de San Luis y en el país en general. Paradójicamente, "son los grandes productores, los que tienen más acceso a la información y las últimas novedades, son los que la usan. Cuando en realidad, son ellos los que más necesitan de este tipo de técnicas que la ayuden a preservar sus recursos", analizó.

Sin embargo, sostuvo, cada vez es más necesario avanzar hacia una ganadería de precisión, en la que hay que atender a cada vaca del plantel en detalle y en particular. "Hay que ser lo más eficientes que se pueda y cada vez más exactos en nuestros procedimientos. Desde el paisano que recorre los corrales, hasta los manejos, todo tiene que estar encadenado", dijo y, al igual que sus vacas, lanzó una sonrisa.

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Prótesis para que sonrían las vacas y los productores

Desde hace dos años, Hernán Molinari implanta dentaduras artificiales en bovinos. Les permiten prolongar la vida fértil de los vientres y poder dar a luz dos terneros más.

Las prótesis tienen tres capas de diferentes materiales. 

Las vacas pueden sonreír tranquilas, sus dentaduras están en buenas manos. Desde hace dos años, Hernán Molinari, un emprendedor de la ganadería, realiza prótesis dentales bovinas para prolongar la vida productiva y la fertilidad de los rodeos. Con una tecnología sencilla y una inversión modesta, los vientres pueden dar por lo menos dos terneros más antes de ser descartados. Sí, los productores también pueden estar contentos.

Aunque no hay nada más atractivo que una buena sonrisa, en la ganadería la decisión de mejorar la salud bucal de los animales no tiene nada que ver con una cuestión estética. Es, en realidad, una apuesta que puede mejorar la eficiencia de los establecimientos, en especial la de aquellos que tienen a la cría como principal recurso.

La implantación de prótesis dentales no es una tecnología nueva, pero sí poca difundida. Molinari llegó a ella por necesidad propia. “Teníamos un problema. Descartábamos vacas nuevas por la falta de dientes y así perdíamos animales valiosos, con una fertilidad muy buena, que tenían un montón de trabajo atrás y una genética importante”, contó el cordobés de 36 años, que nació en Del Campillo, pero que recorrió distintas localidades gracias a los puestos que ocupó en diferentes estancias. Desde hace seis años es el encargado del campo que una reconocida firma tiene en el sur de San Luis.

En esta última cabaña notaban que el inconveniente era el desgaste de los dientes que tenían los vientres cuando alcanzaban los ocho años de vida. El ganadero explicó que en condiciones normales, la edad promedio de una vaca con aptitud para parir debería poder prolongarse hasta los 13 o 14 años, siempre y cuando las circunstancias ambientales y su propio estado corporal se lo permitan.

Pero sucede que en varias regiones productivas de San Luis, principalmente en el pujante Departamento Dupuy, pero también en el norte, el centro y el oeste provincial, los sistemas pastoriles que se utilizan para alimentar a la hacienda son bastante duros. En la mayoría de los campos, la oferta forrajera se sustenta en pastos naturales y en dos especies importadas que son lo suficientemente rústicas para tolerar climas hostiles y suelos que son desde semiáridos hasta de una aridez más extrema: el llorón y la digitaria.

“Eso le produce un desgaste muy grande a las dentaduras, por la erosión de esas pasturas. Pero también por la misma arenilla que la vaca toma con la lengua al envolver al pasto para comerlo. En esa práctica, también se daña la pieza dentaria”, advirtió.

Con una boca deteriorada, los bovinos empiezan a alimentarse cada vez peor. En consecuencia, su peso y su condición corporal empiezan a decaer y también su capacidad de ser madres. “No solo perdés la vaca, sino también el ternero", simplificó.

De esa manera, en muchos establecimientos los vientres dejan de ser productivos a los ocho años, en muchos casos se venden como descarte, vacas viejas, o se engordan para salir definitivamente del circuito de cría.

Molinari se puso a investigar en busca de una solución y se topó con las prótesis bovinas. Se contactó con un laboratorio, se interiorizó en la práctica y la pusieron a prueba. El éxito de los resultados lo llevó a iniciar su propio emprendimiento. "Estoy haciendo el trabajo para pequeños productores que están probando y que recién están entendiendo la mecánica", contó con ansias de difundir la novedad.
 


Molinari asegura que las vacas no sufren en el proceso.

 

Las ventajas de una sonrisa

Cuando Hernán describe el proceso y sus resultados, aclara que no pretende exagerar ni sobredimensionar sus beneficios. Por eso se apoya en gráficos y tablas para avalar sus dichos. Así, comparó la evolución de una vaca con una edad aproximada de ocho años a la que no se le coloca prótesis, con otra de igual edad y características a la sí se le decide implantar.

En un período inicial, cuando se les realiza un análisis bucal, es muy probable que ambas tengan apenas un cuarto de diente. En esas condiciones, ambas vacas lograrán dar a luz a un ternero y a destetarlo.

Pero al año siguiente la vaca del primer caso, será catalogada como CUT (cría último ternero), porque no tendrá el estado corporal para seguir por mucho tiempo más, y ni siquiera será una garantía que logre engendrarlo. Un año después, saldrá a la venta como gorda o invernada.

En cambio, el segundo bovino al que se le implantó la dentadura, logrará con seguridad tener una segunda cría y la prótesis estará apenas desgastada en la superficie. Al año siguiente, la hembra logrará quedar preñada nuevamente y el implante estará deteriorado pero todavía servirá. En un tercer período, la vaca servida recién será catalogada como CUT, porque la dentadura estará dañada pero aún quedarán los dientes originales que durante todo el proceso estuvieron preservados. Por lo que recién al cuarto o quinto año, esa vaca saldrá del sistema de cría para ser engordada y luego vendida.

"De ese modo no te desprendés de la vaca buena que tenés en el campo, ésa que durante ocho años pasó todo el ciclo y por todos los filtros de selección, que superó enfermedades, que aguantó sequías, y que está muy bien adaptada a las condiciones de tu campo. Con la prótesis, dura unos cuatro o cinco años más", sintetizó.

Por eso, Molinari sostiene que es una tecnología muy económica si se la compara con los beneficios económicos que puede traer a largo plazo. "Hoy un ternero vale aproximadamente unos $8.000, mientras que un implante vale el 10% colocado y todo. Es una tecnología que está probada, le hemos puesto a vacas donde realmente los sistemas son muy complicados y lograron rendir más tiempo", aseguró.

Con una mejor nutrición, el vientre que finalmente sea destinada al engorde también significará un costo menor, porque darle kilos requerirá de menos tiempo y menos dinero. "Ahora, si a una vaca sin dientes la sacás muy flaca te va a costar más plata engordarla. Quizá llegás al mismo resultado, pero con un mayor costo y en mayor tiempo", amplió.

Al mismo tiempo, le permite al productor retrasar unos cuatro o cinco años la reposición de los vientres, que suele ser una etapa bastante onerosa, sobre todo para los criadores más pequeños.

Y si de beneficios se trata, la implantación también genera cambios positivos en el comportamiento del animal. Cuando la vaca tiene los dientes desgastados, comienza a caminar mucho más por la estancia en busca de los pastos más blandos, le cuesta mucho más llenarse, y eso le produce un agotamiento y la pérdida de los kilos que había ganado. En cambio, cuando tiene colocada la prótesis, se siente más confiada para comer inmediatamente y arrasa de manera más agresiva con las pasturas que estén a su alcance, sean duras o no.

 

¿Cómo es la colocación?

La tecnología de las dentaduras postizas no distingue en edades, razas, ni sexo, ni épocas del año. Pero hay algunas pautas para que la inversión se aproveche al máximo.

En primer lugar, explicó el cordobés, es recomendable hacerla en vientres que ya hayan superado los cinco años y tengan su dentadura completa. Es que la cantidad de dientes va aumentando conforme a que el animal crece. Así, a los dos años la vaca tiene recién dos; a los cinco años alcanzan los cuatro; y después de esa edad completan la boca con las ocho piezas que, vale la pena aclararlo, solo están en la parte baja del hocico. Recién ahí, sobre todo a los ocho años aproximadamente, cuando el material dentario ya está desgastado, es cuando tiene más sentido hacer la inversión.

De todos modos, hay que tener la precaución de que el ejemplar no haya perdido completamente la dentadura, porque la prótesis requiere de un anclaje sobre el que asentarse. "Por eso aconsejamos que como mínimo tiene que tener un cuarto de diente. Pero lo bueno de esta tecnología es que si le falta alguno de los ocho dientes, se coloca un cemento que ocupar ese lugar vacío, por más que no tenga las pinzas o un extremo", sostuvo.

Donde no hay restricciones es en el sexo de animal, porque puede aplicarse tanto en hembras como en machos. Pero es en los vientres donde también es más provechosa la técnica, porque la "fábrica" de terneros es la que permanece más tiempo en el campo. Un novillo, por ejemplo, sale muy joven del sistema productivo, aunque en los toros padres también puede ser una buena opción.

Hay diferentes sistemas y tipos de prótesis dentarias bovinas. Hay algunas que son tecnológicamente más avanzadas y precisas que, al igual que en los seres humanos, toman el molde de la encía de cada animal y realizan el artilugio a medida. "Sin embargo, son técnicas muy costosas que no siempre se justifica ni se puede recuperar", advirtió Molinari.

Por eso, los materiales que él utiliza son elaborados por laboratorios en tamaños estándar que calzan perfecto en la boca de las hembras. El método de colocación consiste en realizar una preparación de un cemento especial que se forma con la mezcla de un componente líquido y otro en polvo. Ese pegamento se pone sobre los dientes y se forma una especie de acrílico que recubre todos los espacios vacíos en la dentadura. Por encima lleva un recubrimiento de silicona y, finalmente, hay una capa de acero que le da mayor rigidez a toda la pieza.

La prótesis no tiene la forma de dientes individuales, sino que queda conformada por un solo elemento.

El material es resistente, pero tiene su lógico deterioro con el uso y el paso del tiempo. Hernán sostuvo que la duración varía en función de la dureza de los pastos que alimenten la vaca. Así, si la vegetación es blanda puede llegar a perdurar hasta que el animal muera. Pero en sistemas pastoriles más rústico como los que hay en San Luis, aseguró que se mantendrá vigente durante cuatro o cinco años.

No hay un momento único del año en que se pueda realizar el proceso. Sin embargo, "nosotros aconsejamos que el productor que quiera implantar, aproveche el momento en que hace el tacto, para apartar los ejemplares que quiera implantar", recomendó.

Aunque parece sencilla, la colocación requiere de paciencia y de un tiempo de dedicación exclusiva a cada animal. En primer lugar, porque es necesario que la dentadura original esté completamente limpia y seca al momento de introducir el cemento. No tiene que tener rastros de pastos y ni siquiera saliva, para que la artificial se adhiera bien.

Para realizar las tareas en la boca del bovino con mayor tranquilidad, se pueden utilizar las mismas instalaciones y mangas que el productor tenga en sus tierras.

Los humanos sabemos que no hay nada más temible que el torno del dentista asechando entre las encías. Sin embargo, en el caso de los vacunos, el ganadero afirmó que "no sufren nada, porque no se los lastima. No agujereás, ni ponés alambre, solo adherís algo sobre lo que ya hay", tranquilizó".

Una vez que la prótesis está pegada, tarda entre cuatro y diez minutos en fraguar, siempre en base a las condiciones ambientales que haya en ese momento. Pero un instante después de ese lapso, los resultados son inmediatos y el animal ya está listo para volver a comer, e incluso con mayor voracidad que antes.

Molinari aseguró que en estos dos años de experiencia con la tecnología, ya han probado su rendimiento y los resultados han sido excelentes. Sin embargo, advirtió, "esto funciona si el trabajo está bien hecho, ésa es la garantía".



Hernán, su esposa y su hijo viven en Villa Mercedes y disfrutan del campo.
 

Hacia una ganadería de precisión

Convencido de que los avances tienen que llegar a todos los productores, independientemente de su escala, Molinari dijo que las prótesis dentales todavía tienen poco uso en la Provincia de San Luis y en el país en general. Paradójicamente, "son los grandes productores, los que tienen más acceso a la información y las últimas novedades, son los que la usan. Cuando en realidad, son ellos los que más necesitan de este tipo de técnicas que la ayuden a preservar sus recursos", analizó.

Sin embargo, sostuvo, cada vez es más necesario avanzar hacia una ganadería de precisión, en la que hay que atender a cada vaca del plantel en detalle y en particular. "Hay que ser lo más eficientes que se pueda y cada vez más exactos en nuestros procedimientos. Desde el paisano que recorre los corrales, hasta los manejos, todo tiene que estar encadenado", dijo y, al igual que sus vacas, lanzó una sonrisa.

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