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Una imagen del mañana

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Una imagen del mañana

Bernardo Stamateas

Las personas necesitamos soñar pero también accionar para que esos sueños se hagan realidad. Sin sueños, seríamos presa fácil de la desesperanza. Quien sueña es capaz de construir su futuro y es un visionario, una visionaria.

Para obtener resultados, hay que comenzar por imaginar lo que esperamos. ¿Acostumbrás a verte con una familia feliz, con buena salud, haciendo lo que te llena de pasión? Si no lo hacés, tal vez esa sea parte de la razón por la que te sentís estancado. Si somos capaces de verlo, tarde o temprano lo tendremos. No se trata de decirlo sino de verlo. Tal es el poder de la visión.

La visión es el principio de cualquier sueño. Todos tenemos la capacidad de ver, con los ojos de nuestra mente, lo que queremos que suceda. Una mujer embarazada no puede ver al bebé en su panza pero posee la seguridad de que está allí porque siente que se mueve y escucha su corazón latir en el control médico. Así se gesta un sueño y va creciendo en nosotros. Pero para verlo hechos realidad, es fundamental mantener la visión y accionar para llegar a la meta.

 

Para lograr todo aquello que nos proponemos en la vida, es necesario tener bien claro cuáles son nuestros objetivos a cumplir.

 

Para lograr todo aquello que nos proponemos en la vida, es necesario tener bien claro cuáles son nuestros objetivos a cumplir. De este modo, cuando logramos algo, podemos felicitarnos y automotivarnos para no detenernos y seguir adelante hasta el final. Metas y visión son dos elementos que no pueden faltar en nuestro camino.

Aun en medio de circunstancias difíciles, siempre deberíamos soñar, visualizar, fijarnos metas. Porque ser mentalmente mezquino en sueños, nos impide planificar a futuro. Como resultado, nos volvemos personas cortoplacistas que solo se preocupen por su hoy, por su “aquí y ahora”.

Un ejercicio poderoso que suelo recomendar es todos los días separar un tiempo para vernos, imaginarnos, visualizarnos, como si estuviéramos dentro de la mejor película de nuestra vida. Es decir, con el mañana feliz que todos anhelamos. Algunas visiones llevan años en concretarse. Otras, meses. Pero recordá: si lo vemos, es nuestro. Hay que esperar la visión, sin desmayar. Aunque se demore. No importa la edad que tengamos, no importa si nos toca atravesar un desierto por un tiempo, no importa la economía local o mundial. Podemos escoger ser positivos y pensar bien para mantenernos fuertes y sanos, no dejando nunca de soñar. Muchos se dan por vencidos, a veces, cuando están a “metros del oro”.

En este tiempo especial de fin de año, te invito a crear y sostener una imagen del mañana que deseás vivir. Una foto de tu mejor futuro. Pero tené presente que esto precisa espacio y preparación. Como cuando nos compramos ropa nueva, y hacemos espacio en el ropero para guardarla. Para que venga lo nuevo, es necesario remover lo viejo. A veces lo que percibimos como una pérdida es solo un espacio que se crea para recibir lo nuevo.

Llevá tu foto del futuro a todas partes y construí un destino maravilloso para vos y para aquellos que te rodean.

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Las personas necesitamos soñar pero también accionar para que esos sueños se hagan realidad. Sin sueños, seríamos presa fácil de la desesperanza. Quien sueña es capaz de construir su futuro y es un visionario, una visionaria.

Para obtener resultados, hay que comenzar por imaginar lo que esperamos. ¿Acostumbrás a verte con una familia feliz, con buena salud, haciendo lo que te llena de pasión? Si no lo hacés, tal vez esa sea parte de la razón por la que te sentís estancado. Si somos capaces de verlo, tarde o temprano lo tendremos. No se trata de decirlo sino de verlo. Tal es el poder de la visión.

La visión es el principio de cualquier sueño. Todos tenemos la capacidad de ver, con los ojos de nuestra mente, lo que queremos que suceda. Una mujer embarazada no puede ver al bebé en su panza pero posee la seguridad de que está allí porque siente que se mueve y escucha su corazón latir en el control médico. Así se gesta un sueño y va creciendo en nosotros. Pero para verlo hechos realidad, es fundamental mantener la visión y accionar para llegar a la meta.

 

Para lograr todo aquello que nos proponemos en la vida, es necesario tener bien claro cuáles son nuestros objetivos a cumplir.

 

Para lograr todo aquello que nos proponemos en la vida, es necesario tener bien claro cuáles son nuestros objetivos a cumplir. De este modo, cuando logramos algo, podemos felicitarnos y automotivarnos para no detenernos y seguir adelante hasta el final. Metas y visión son dos elementos que no pueden faltar en nuestro camino.

Aun en medio de circunstancias difíciles, siempre deberíamos soñar, visualizar, fijarnos metas. Porque ser mentalmente mezquino en sueños, nos impide planificar a futuro. Como resultado, nos volvemos personas cortoplacistas que solo se preocupen por su hoy, por su “aquí y ahora”.

Un ejercicio poderoso que suelo recomendar es todos los días separar un tiempo para vernos, imaginarnos, visualizarnos, como si estuviéramos dentro de la mejor película de nuestra vida. Es decir, con el mañana feliz que todos anhelamos. Algunas visiones llevan años en concretarse. Otras, meses. Pero recordá: si lo vemos, es nuestro. Hay que esperar la visión, sin desmayar. Aunque se demore. No importa la edad que tengamos, no importa si nos toca atravesar un desierto por un tiempo, no importa la economía local o mundial. Podemos escoger ser positivos y pensar bien para mantenernos fuertes y sanos, no dejando nunca de soñar. Muchos se dan por vencidos, a veces, cuando están a “metros del oro”.

En este tiempo especial de fin de año, te invito a crear y sostener una imagen del mañana que deseás vivir. Una foto de tu mejor futuro. Pero tené presente que esto precisa espacio y preparación. Como cuando nos compramos ropa nueva, y hacemos espacio en el ropero para guardarla. Para que venga lo nuevo, es necesario remover lo viejo. A veces lo que percibimos como una pérdida es solo un espacio que se crea para recibir lo nuevo.

Llevá tu foto del futuro a todas partes y construí un destino maravilloso para vos y para aquellos que te rodean.

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