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Son beneficiarios del Plan Solidario y en el ring superan adversidades

En el taller de boxeo entrenan a jóvenes con discapacidad, recuperan a otros de las drogas y dan defensa personal. Las clases las dictan en un sector del bajo estadio, en el Parque la Pedrera.

En el gimnasio montado en el bajo estadio del parque La Pedrera, un grupo de hombres tira puñetazos a las bolsas, otros hacen la entrada en calor, algunas mujeres descansan entre ejercicios y otras intercalan piques con rutinas de fuerza. Cuando el entrenamiento concluye, sin importar las diferencias, de a poco se acercan a uno de los bancos y, en una suerte de fogón, empieza a girar el mate y aparecen las risas cómplices. Ese ambiente de compañerismo ha conseguido que el taller de boxeo del Plan Solidario sea algo más que un lugar de entrenamiento: allí, juntos, han conseguido superar los miedos, las dudas y las tristezas. Han integrado a personas con discapacidad y a jóvenes en recuperación de las drogas.

 

 

 "Fue una idea que hablamos con Carlos 'Pitu' Ferreyra y el plan era armar algo para quienes no pueden pagar un gimnasio, para quienes estaban en la calle, invitar a los que no tenían recursos y darles enseñanza y contención. El primer objetivo fue ese, nos mentalizamos en traer chicos que nos necesitaban, que luchaban contra las adicciones y le damos lugar a todos, hay mujeres con problemas personales en la casa y acá las acompañamos", enfatizó Juan Carlos Rodríguez, el entrenador a cargo de las clases.

El hombre no es un improvisado, hace décadas que se dedica al deporte del ring y de hecho fue uno de los primeros que trabajó con Micaela "La Princesita" Luján.

Si bien hace 8 meses que formaron el espacio, día a día consolidan más el grupo y ya son unas 35 personas, de 14 años en adelante. "Al principio los separamos por edades, pero después nos pareció mejor que compartieran, aunque cada uno hace un trabajo diferenciado. Hay señoras que vienen a hacer aeróbico, contamos con gente capacitada en eso", aclaró Rodríguez.

 

 

A pesar de que el taller prepara a beneficiarios del Plan, hoy es abierto a la comunidad. Las clases son de lunes a viernes de 16 a 20 y han sumado a Carina Rodríguez que da Defensa Personal.

La mayoría de los alumnos son de los barrios San Antonio y de La Ribera, pero también concurren dos hermanas que viven a 40 kilómetros de la ciudad.

Claudia Pérez, de 37 años, arrancó con el surgimiento del taller, luego debió dejar unos meses y retomó hace dos. "Hago entrenamiento funcional, bajé casi 6 kilos, me ha hecho muy bien física y mentalmente", describió. Junto con ella asiste su hijo Alexis, de 20, que padece el Síndrome de Sotos, una patología que presenta sobrecrecimiento y que le ha provocado curvatura en la columna y anomalías en algunos órganos. "Se integró muy bien porque el equipo es solidario, son buenísimos, se siente muy cómodo y le gusta participar porque acá lo cuidan mucho", contó.

 

 

Otro de los que está chocho es Emanuel Stenta, de 25, un albañil que ama el boxeo. Una lesión había frenado su entrenamiento, pero en unos meses recuperó su fuerza y empezó a prepararse para su primera pelea, el viernes pasado en Justo Daract. "Cuando vine me gustó. Somos muy unidos y hay mucho respeto, compañerismo. Al terminar jugamos al fútbol, tomamos mate, somos una familia. Acá nos olvidamos de los problemas. Yo la vengo luchando y quiero salir adelante. El profe me da las chances y yo le pongo todo lo que pueda hacer", dijo entusiasmado.

 

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Son beneficiarios del Plan Solidario y en el ring superan adversidades

En el taller de boxeo entrenan a jóvenes con discapacidad, recuperan a otros de las drogas y dan defensa personal. Las clases las dictan en un sector del bajo estadio, en el Parque la Pedrera.

En el gimnasio montado en el bajo estadio del parque La Pedrera, un grupo de hombres tira puñetazos a las bolsas, otros hacen la entrada en calor, algunas mujeres descansan entre ejercicios y otras intercalan piques con rutinas de fuerza. Cuando el entrenamiento concluye, sin importar las diferencias, de a poco se acercan a uno de los bancos y, en una suerte de fogón, empieza a girar el mate y aparecen las risas cómplices. Ese ambiente de compañerismo ha conseguido que el taller de boxeo del Plan Solidario sea algo más que un lugar de entrenamiento: allí, juntos, han conseguido superar los miedos, las dudas y las tristezas. Han integrado a personas con discapacidad y a jóvenes en recuperación de las drogas.

 

 

 "Fue una idea que hablamos con Carlos 'Pitu' Ferreyra y el plan era armar algo para quienes no pueden pagar un gimnasio, para quienes estaban en la calle, invitar a los que no tenían recursos y darles enseñanza y contención. El primer objetivo fue ese, nos mentalizamos en traer chicos que nos necesitaban, que luchaban contra las adicciones y le damos lugar a todos, hay mujeres con problemas personales en la casa y acá las acompañamos", enfatizó Juan Carlos Rodríguez, el entrenador a cargo de las clases.

El hombre no es un improvisado, hace décadas que se dedica al deporte del ring y de hecho fue uno de los primeros que trabajó con Micaela "La Princesita" Luján.

Si bien hace 8 meses que formaron el espacio, día a día consolidan más el grupo y ya son unas 35 personas, de 14 años en adelante. "Al principio los separamos por edades, pero después nos pareció mejor que compartieran, aunque cada uno hace un trabajo diferenciado. Hay señoras que vienen a hacer aeróbico, contamos con gente capacitada en eso", aclaró Rodríguez.

 

 

A pesar de que el taller prepara a beneficiarios del Plan, hoy es abierto a la comunidad. Las clases son de lunes a viernes de 16 a 20 y han sumado a Carina Rodríguez que da Defensa Personal.

La mayoría de los alumnos son de los barrios San Antonio y de La Ribera, pero también concurren dos hermanas que viven a 40 kilómetros de la ciudad.

Claudia Pérez, de 37 años, arrancó con el surgimiento del taller, luego debió dejar unos meses y retomó hace dos. "Hago entrenamiento funcional, bajé casi 6 kilos, me ha hecho muy bien física y mentalmente", describió. Junto con ella asiste su hijo Alexis, de 20, que padece el Síndrome de Sotos, una patología que presenta sobrecrecimiento y que le ha provocado curvatura en la columna y anomalías en algunos órganos. "Se integró muy bien porque el equipo es solidario, son buenísimos, se siente muy cómodo y le gusta participar porque acá lo cuidan mucho", contó.

 

 

Otro de los que está chocho es Emanuel Stenta, de 25, un albañil que ama el boxeo. Una lesión había frenado su entrenamiento, pero en unos meses recuperó su fuerza y empezó a prepararse para su primera pelea, el viernes pasado en Justo Daract. "Cuando vine me gustó. Somos muy unidos y hay mucho respeto, compañerismo. Al terminar jugamos al fútbol, tomamos mate, somos una familia. Acá nos olvidamos de los problemas. Yo la vengo luchando y quiero salir adelante. El profe me da las chances y yo le pongo todo lo que pueda hacer", dijo entusiasmado.

 

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