eldiariodelarepublica.com
Fijaron fecha para el juicio por el femicidio de Carla Pereira

Escuchá acá la 90.9
X

Fijaron fecha para el juicio por el femicidio de Carla Pereira

El debate iba a iniciar el 3 de junio, pero se suspendió por razones de salud del defensor. Será en setiembre. 

Me despierto y veo un mensaje que a la vez me pone contenta y me deja el corazón roto”, confiesa Carolina, hermana de Carla Pereira, la joven de La Toma que hace casi dos años murió por la golpiza que le propinó su pareja, Nahir Nazareno Pérez. Recibe una noticia: hay fecha para la realización del juicio oral, que había sido suspendido días atrás. Será 4, 5 y 6 de setiembre. “Vamos a tener justicia, estoy segura que se va a hacer justicia”, se esperanza la muchacha. Pero, por otro lado, el juicio no es más que la consecuencia de esa ausencia irremediable que dejó el femicidio, el delito que quisieran nunca se hubiera consumado. “Queremos que Pérez no salga más de la cárcel”, dice Carolina, poniendo en palabras el anhelo de ella y sus allegados. 

Según estaba previsto, el debate comenzaría el pasado 3 de junio en la Cámara del Crimen 2 de San Luis. Pero, por una cuestión médica, el defensor del imputado solicitó la suspensión.

Cuando sufrió el último hecho de violencia de género –fue el domingo 25 de junio de 2017, y murió tres días después, el miércoles 28 a la noche–, Carla tenía 31 años y era mamá de un nene de 8 años, fruto de una relación anterior. Un tiempo antes se había puesto de novia con Pérez, conocido en la localidad con el apodo de “Nachi”, un joven de 17 años que practicaba boxeo y kick boxing. 

La agresión se desató después de que Carla mantuviera aquel domingo una charla, en la puerta de su casa, con el papá de su hijo, que había ido a buscar ropa porque la criatura se había quedado con él. 

El hombre aseguraba que Carla lo había llamado desde el celular de su papá, pero la joven le respondió que no era así. Lo cierto es que cuando el hombre se fue, Pérez encerró a Carla en la casa que alquilaban, la increpó, preguntándole por qué ella no le había dicho que había llamado a su ex desde el teléfono de su padre, y comenzó a golpearla. 

La agresión fue a puñetazos. En un descuido de Pérez, Carla logró abrir la puerta y salir para pedir socorro. Una vecina la ayudó, llamó al padre de ella y el papá, a su vez, contactó a sus otras hijas, Carolina y Claudiné, ya que no estaba en el pueblo para ir a auxiliarla. Claudiné, la hermana mayor, se encontró con Carla en el Hospital de La Toma.

La muchacha no permaneció internada mucho tiempo. Tampoco le practicaron en ese momento estudios de mayor complejidad, solo una radiografía. A las dos de la madrugada le dieron el alta. Fue a la comisaría a hacer la denuncia y volvió a su casa. Recién horas después, cuando estaba en el Hospital San Luis, le hicieron una tomografía. 

El lunes 26 al mediodía, la propia víctima publicó en su cuenta de Facebook fotos de las lesiones que sufrió, que después sus amigos y allegados compartirían, alimentando la difusión del caso. Tenía hematomas en los ojos, en la frente, en un brazo, en una pierna. 

Como a las tres de la tarde, cuando estaba con una amiga, empezó a evidenciar otras secuelas de la paliza. No coordinaba para caminar, hablaba incoherencias, recordó Carolina. La trasladaron al Hospital San Luis, pero ya no mejoró. Todo lo contrario, con el correr de las horas, se agravó, y finalmente murió el miércoles. 

La violencia que sufrió la chica “le provocó múltiples traumatismos, con la producción de grandes hematomas en todo el cuerpo”, reveló el forense Ricardo Torres, encargado de la autopsia.

“Pero la lesión más grave –precisó el médico legista– asentaba en el cerebro, por un traumatismo cráneo encefálico grave, severo. Y pudimos ver en la autopsia que (la secuela estaba) no solamente en el lado izquierdo, donde la operaron, sino que tomaba prácticamente todo el cerebro; del lado derecho, aunque era un poco más chico, también había un hematoma”.

En su oportunidad, al forense le preguntaron si, de  haberla operado antes la podrían haber salvado. “En realidad la lesión fue muy grave, detectada a tiempo se hubiera hecho exactamente lo que se hizo, una cirugía y, bueno, el resultado hubiera sido casi el mismo”, consideró. 

 

"Él dijo que se pegaba sola"

 “Con mi hermana Claudiné nos juntamos todas las mañanas. Lo único que hacemos es hablar de Carla, todo el tiempo. Ella está en todas nuestras conversaciones, siempre. A veces, recordando cuestiones que hemos pasado en nuestras vidas. Pero a partir del lunes 3, de la marcha (organizada por la Secretaría de Estado de la Mujer #NiUnaMenos, a la que fueron invitadas), no paramos de leer partes del expediente que nos ha compartido el abogado. Es muy fuerte. Pasaron dos años, pero parece que fue ayer”, refirió. 

“Pérez declaró. Nunca reconoció su responsabilidad. Dijo que mi hermana se pegaba sola contra la pared, contra una mesa. Y si vieran la mesa… era de plástico, se tambaleaba sola. Si ella se hubiera golpeado la cabeza contra la mesa, se hubiera roto, y estaba sana”, dijo. “Según Pérez, Carla se pegaba porque había tenido una discusión con su ex. Pero nada de lo que dijo tiene sentido. Además, aparte de los golpes recientes, tenía otros de días anteriores”, completó. 

Carolina recordó que ella y su familia volvieron a vivir a La Toma los primeros días de marzo, y fue ahí cuando conoció a Pérez. Nunca, hasta el hecho que llevó a su hermana a la muerte, vio maltrato de él hacia Carla. “Ni siquiera una discusión vi. Después (de su muerte) empezamos a escuchar que él le pegaba. Hay una declaración de una amiga de ella, en la que cuenta que Pérez la llevó un día a un basural, que le tiró unos perros, uno de ellos, un pitbull. Eso fue en los primeros días de junio, o un mes antes” del asesinato, calculó. 

“Dicen también que se drogaba, pero nunca lo noté. Uno se pregunta ‘¿qué pasó, estábamos en una burbuja, que no vimos nada?’ Siempre hemos sido muy unidas como hermanas. Hemos tenido nuestras peleas, pero el distanciamiento no duraba más de un mes, volvíamos a escribirnos. Teníamos la confianza suficiente como para que nos comentara o nos pidiera ayuda. Recién ese lunes (el 26) me dijo que él siempre le pegaba, que no se animaba a contarnos y me decía ‘perdoname, perdónenme’. Creo que él la manipulaba, que la tenía amenazada”, consideró.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Fijaron fecha para el juicio por el femicidio de Carla Pereira

El debate iba a iniciar el 3 de junio, pero se suspendió por razones de salud del defensor. Será en setiembre. 

Me despierto y veo un mensaje que a la vez me pone contenta y me deja el corazón roto”, confiesa Carolina, hermana de Carla Pereira, la joven de La Toma que hace casi dos años murió por la golpiza que le propinó su pareja, Nahir Nazareno Pérez. Recibe una noticia: hay fecha para la realización del juicio oral, que había sido suspendido días atrás. Será 4, 5 y 6 de setiembre. “Vamos a tener justicia, estoy segura que se va a hacer justicia”, se esperanza la muchacha. Pero, por otro lado, el juicio no es más que la consecuencia de esa ausencia irremediable que dejó el femicidio, el delito que quisieran nunca se hubiera consumado. “Queremos que Pérez no salga más de la cárcel”, dice Carolina, poniendo en palabras el anhelo de ella y sus allegados. 

Según estaba previsto, el debate comenzaría el pasado 3 de junio en la Cámara del Crimen 2 de San Luis. Pero, por una cuestión médica, el defensor del imputado solicitó la suspensión.

Cuando sufrió el último hecho de violencia de género –fue el domingo 25 de junio de 2017, y murió tres días después, el miércoles 28 a la noche–, Carla tenía 31 años y era mamá de un nene de 8 años, fruto de una relación anterior. Un tiempo antes se había puesto de novia con Pérez, conocido en la localidad con el apodo de “Nachi”, un joven de 17 años que practicaba boxeo y kick boxing. 

La agresión se desató después de que Carla mantuviera aquel domingo una charla, en la puerta de su casa, con el papá de su hijo, que había ido a buscar ropa porque la criatura se había quedado con él. 

El hombre aseguraba que Carla lo había llamado desde el celular de su papá, pero la joven le respondió que no era así. Lo cierto es que cuando el hombre se fue, Pérez encerró a Carla en la casa que alquilaban, la increpó, preguntándole por qué ella no le había dicho que había llamado a su ex desde el teléfono de su padre, y comenzó a golpearla. 

La agresión fue a puñetazos. En un descuido de Pérez, Carla logró abrir la puerta y salir para pedir socorro. Una vecina la ayudó, llamó al padre de ella y el papá, a su vez, contactó a sus otras hijas, Carolina y Claudiné, ya que no estaba en el pueblo para ir a auxiliarla. Claudiné, la hermana mayor, se encontró con Carla en el Hospital de La Toma.

La muchacha no permaneció internada mucho tiempo. Tampoco le practicaron en ese momento estudios de mayor complejidad, solo una radiografía. A las dos de la madrugada le dieron el alta. Fue a la comisaría a hacer la denuncia y volvió a su casa. Recién horas después, cuando estaba en el Hospital San Luis, le hicieron una tomografía. 

El lunes 26 al mediodía, la propia víctima publicó en su cuenta de Facebook fotos de las lesiones que sufrió, que después sus amigos y allegados compartirían, alimentando la difusión del caso. Tenía hematomas en los ojos, en la frente, en un brazo, en una pierna. 

Como a las tres de la tarde, cuando estaba con una amiga, empezó a evidenciar otras secuelas de la paliza. No coordinaba para caminar, hablaba incoherencias, recordó Carolina. La trasladaron al Hospital San Luis, pero ya no mejoró. Todo lo contrario, con el correr de las horas, se agravó, y finalmente murió el miércoles. 

La violencia que sufrió la chica “le provocó múltiples traumatismos, con la producción de grandes hematomas en todo el cuerpo”, reveló el forense Ricardo Torres, encargado de la autopsia.

“Pero la lesión más grave –precisó el médico legista– asentaba en el cerebro, por un traumatismo cráneo encefálico grave, severo. Y pudimos ver en la autopsia que (la secuela estaba) no solamente en el lado izquierdo, donde la operaron, sino que tomaba prácticamente todo el cerebro; del lado derecho, aunque era un poco más chico, también había un hematoma”.

En su oportunidad, al forense le preguntaron si, de  haberla operado antes la podrían haber salvado. “En realidad la lesión fue muy grave, detectada a tiempo se hubiera hecho exactamente lo que se hizo, una cirugía y, bueno, el resultado hubiera sido casi el mismo”, consideró. 

 

"Él dijo que se pegaba sola"

 “Con mi hermana Claudiné nos juntamos todas las mañanas. Lo único que hacemos es hablar de Carla, todo el tiempo. Ella está en todas nuestras conversaciones, siempre. A veces, recordando cuestiones que hemos pasado en nuestras vidas. Pero a partir del lunes 3, de la marcha (organizada por la Secretaría de Estado de la Mujer #NiUnaMenos, a la que fueron invitadas), no paramos de leer partes del expediente que nos ha compartido el abogado. Es muy fuerte. Pasaron dos años, pero parece que fue ayer”, refirió. 

“Pérez declaró. Nunca reconoció su responsabilidad. Dijo que mi hermana se pegaba sola contra la pared, contra una mesa. Y si vieran la mesa… era de plástico, se tambaleaba sola. Si ella se hubiera golpeado la cabeza contra la mesa, se hubiera roto, y estaba sana”, dijo. “Según Pérez, Carla se pegaba porque había tenido una discusión con su ex. Pero nada de lo que dijo tiene sentido. Además, aparte de los golpes recientes, tenía otros de días anteriores”, completó. 

Carolina recordó que ella y su familia volvieron a vivir a La Toma los primeros días de marzo, y fue ahí cuando conoció a Pérez. Nunca, hasta el hecho que llevó a su hermana a la muerte, vio maltrato de él hacia Carla. “Ni siquiera una discusión vi. Después (de su muerte) empezamos a escuchar que él le pegaba. Hay una declaración de una amiga de ella, en la que cuenta que Pérez la llevó un día a un basural, que le tiró unos perros, uno de ellos, un pitbull. Eso fue en los primeros días de junio, o un mes antes” del asesinato, calculó. 

“Dicen también que se drogaba, pero nunca lo noté. Uno se pregunta ‘¿qué pasó, estábamos en una burbuja, que no vimos nada?’ Siempre hemos sido muy unidas como hermanas. Hemos tenido nuestras peleas, pero el distanciamiento no duraba más de un mes, volvíamos a escribirnos. Teníamos la confianza suficiente como para que nos comentara o nos pidiera ayuda. Recién ese lunes (el 26) me dijo que él siempre le pegaba, que no se animaba a contarnos y me decía ‘perdoname, perdónenme’. Creo que él la manipulaba, que la tenía amenazada”, consideró.

Logín