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Incluyeron a San Luis en el nuevo mapa del balance hídrico

La herramienta, mejorada por el Instituto del Clima y el INTA Castelar, sirve para planificar estrategias en el manejo del suelo. Pusieron a San Luis por su fuerte crecimiento agrícola.

Por redacción
| 13 de diciembre de 2020
El balance hídrico se actualiza cada diez días y en forma porcentual. Foto: ANSL.

Conocer el contenido de humedad es de vital importancia para tomar decisiones eficientes en un contexto de estrés hídrico. En esta línea, el Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, a través de la plataforma SEPA (Herramientas satelitales para el seguimiento de la producción agropecuaria), actualizaron y mejoraron el mapa del estudio del suelo e incorporaron a San Luis y a Santiago del Estero.

 

La mayor parte de la producción agrícola-ganadera de nuestro país se realiza bajo sistemas de secano y dependen exclusivamente del agua del suelo. Entre las principales aplicaciones puede destacarse: la planificación de labores y de estrategias de manejo, como la elección de la fecha de siembra o la determinación del momento oportuno de fertilización; la estimación de rendimientos de cultivos tanto a nivel local como regional; la delimitación de ambientes; y la identificación de períodos de déficit y excesos de agua para los cultivos.

 

“El nuevo mapa confeccionado a partir de cartas de suelo tiene una mejor representatividad espacial respecto al anterior debido a que se tuvo en cuenta una mayor cantidad de datos”, explicó el ingeniero agrónomo Lucas Gusmerotti, del INTA.

 

El balance hídrico se actualiza cada diez días y en forma porcentual, muestra el contenido hídrico de los suelos con respecto a su máxima capacidad de retención. “Se incorporó en la estimación a San Luis y a Santiago del Estero, porque tienen una importante proporción de tierras agrícola-ganaderas en su territorio”. El balance de cantidad de agua en el suelo se calcula a partir de datos meteorológicos e información de las características de las capas y de la vegetación, y el contenido hídrico del perfil edáfico se calcula mediante un balance entre los flujos de entrada y salida de agua en el suelo.

 

 

SEPA es una plataforma del Instituto de Clima que difunde datos satelitales y agrometeorológicos para la toma de decisiones clave.

 

Patricio Oricchio, del mismo instituto, explicó que “la fuente de entrada de agua considerada son las lluvias que se computan mediante registros diarios de las estaciones meteorológicas del INTA y del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). A partir de ahí se hace una interpolación espacial y se obtienen mapas de precipitación acumulada para un período de diez días”.

 

La fuente de salida de agua considerada por este modelo es la evapotranspiración real (ET), que es la cantidad de agua que es efectivamente evaporada desde la superficie del suelo y transpirada por la cubierta vegetal. De acuerdo con Oricchio, “se hace una estimación usando dos variables: la temperatura de superficie y el Índice de Vegetación Normalizado (IVN), que se obtiene mediante el sensor Viirs, con una resolución espacial de 375 metros”.

 

Los especialistas afirmaron que el balance también considera la capacidad máxima de retención de agua útil de los suelos de la región, “esto se define como el agua utilizable, o potencialmente extractable, por parte de los cultivos en la zona de crecimiento radical, y constituye la fracción del agua del suelo que puede perderse por evapotranspiración”, aseguraron.

 

La información fue obtenida de mapas de suelo elaborados por el INTA de las provincias involucradas a escala 1:50.000 (Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe), 1:100.000 (Entre Ríos, La Pampa y San Luis) y 1:500.000 (para Santiago del Estero).

 

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