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El femicida de Brenda escapó por el descuido de un celador

Al guardia le iniciarán un sumario administrativo, al igual que a otros que aún deben ser identificados. Juan Murúa huyó cuando fue llevado a comprar a una proveeduría del Penal.

Por redacción
| 27 de diciembre de 2020
Viernes a la noche. Juan Murúa, de 35 años, luego de ser recapturado. Foto: Policía de San Luis.

Juan José Murúa, según estiman las autoridades del Servicio Penitenciario  Provincial, no logró escapar de la cárcel de Pampa de las Salinas porque ideó un plan maestro. Consiguió fugarse debido a la negligencia de al menos un agente del Penal. Al parecer, el femicida de Brenda Arias aprovechó el descuido de un celador que debía vigilarlo cuando estaba por comprar en una especie de despensa que hay dentro del complejo, y huyó. Ahora, ese guardia será sumariado y la misma suerte pueden correr otros de sus compañeros, porque calculan que el irresponsable no fue solo uno.

 

El celador, quien ya está identificado, aún trabaja en la prisión del paraje La Botija, confirmó Segundo Gimenes, director del Servicio Penitenciario. No obstante, en los próximos días le iniciarán un sumario administrativo que, si bien podría hacerlo de manera interna el personal penitenciario, para garantizar la transparencia de la investigación estará a cargo de la Dirección de Sumario de la Provincia, dijo el director.

 

De acuerdo a lo que ha surgido de las averiguaciones, el miércoles 23 alrededor de las 21:15, Murúa fue llevado junto a otros dos internos a lo que, dentro del complejo carcelario, llaman "La proveeduría". Se trata de un comercio que vende a los presos distintos productos, la mayoría de primera necesidad, tales como yerba, azúcar, galletas, desodorantes y cigarrillos, refirió Gimenes.

 

Por lo general, los celadores se organizan para llevar a los detenidos de a uno o de a dos a ese negocio. Pero en este año tan particular, en el que las presos no recibieron prácticamente visitas que les suministraran mercadería, las compras en "La proveeduría" se intensificaron, explicó el director.

 

Y la noche de la fuga, el agente que debía vigilar al grupo, entre los que estaba el asesino de Brenda, permitió que los otros dos internos entraran primero a la despensa. El femicida quedó afuera, a la orilla de la puerta del negocio, aguardando a ser atendido o al menos se cree que eso habrá pensado el agente penitenciario, quien le ordenó que "esperara afuera".

 

Cuando vio que el efectivo permanecía adentro del comercio, con los ojos puestos en lo que hacían los otros, Murúa aprovechó y corrió hacia el alambrado perimetral que hay a 50 metros de allí. No le fue difícil treparlo y saltar hacia el otro lado, puesto que en esa parte del complejo el alambrado mide un metro ochenta, precisó Gimenes.

 

"Al no estar dentro del predio de seguridad, de los anillos de seguridad, el alambrado tiene esa altura, a diferencia del otro cierre perimetral que tiene cuatro metros de altura y concertina", detalló.

 

Tras ser recapturado, la tarde del viernes, en una estancia llamada El Baldecito, a 20 kilómetros de La Botija, el condenado permanece en un pabellón correctivo, aislado. El lunes será visto por una psiquiatra, quien determinará si está en condiciones de volver a su anterior lugar de alojamiento.

 

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