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Tras 25 años, el Ave Fénix volvió a rugir por el básquet

La llegada de la Selección Argentina a San Luis despertó el interés de los fanáticos que colmaron el estadio.

Pasaron 25 años para que el Ave Fénix volviera a vibrar con básquet del mejor nivel.

La última jornada importante en el estadio de Juana Koslay la tuvo GEPU; fue una amarga noche de 1994 en donde la falta del reloj que marcaba los 30 segundos de posesión (ahora 24) le dio una victoria en el escritorio y, por consiguiente, el pase a semifinales a Peñarol de Mar del Plata. Ese fue el último partido del "Lobo" puntano en la Liga Nacional A de Básquet.

 

Vivan todos los trapos. La hinchada de la "Vinotinto" se hizo sentir en los momentos candentes del cotejo.

 

 

Pero esa historia ya es pasado. Anoche volvió el básquet grande de la mano de los chicos de Sergio Hernández. Jugó el subcampeón del mundo.

El escenario sigue teniendo esa mística basquetbolera de siempre. Lució colmado, incluso algunos asientos fueron ocupados por las mismas personas de hace 25 años. El "y dale, y dale, dale 'Lobo' dale"; está vez se transformó en un "vamos vamos... Argentina, vamos vamos a ganar".
 

 

 

Un grande. Luis "Mili" Vi-llar, una gloria de Atenas y la Selección Argentina, estuvo en San Luis.

 

 

 

El partido fue intenso y la gente acompañó cada jugada de la Selección con palmas, gritos y cornetas. Fue sobre el final del primer cuarto cuando llegó el delirio, la primera gran ovación de la noche. Una tapa espectacular y la posterior conversión en el aro contrario de Tayavek Gallizzi despertó el Ave Fénix.

Seguramente en la cabeza de más de uno, luego de semejante jugada, aparecieron los rostros del "Gallo" Pérez, Carl Amos, Carey Scurry o el "Pichi" Campana, por citar algunos de los monstruos que dejaron huella en ese parquet.

Anoche, a pesar de la derrota en el Ave Fénix, estuvo la juventud, la promesa y el futuro vivo del básquet argentino. Jóvenes que en su mayoría, hace 25 años cuando GEPU jugó su último partido, no habían nacido.

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Tras 25 años, el Ave Fénix volvió a rugir por el básquet

La llegada de la Selección Argentina a San Luis despertó el interés de los fanáticos que colmaron el estadio.

Renació de las cenizas. El público puntano respondió a la llegada histórica del equipo de Sergio Hernández y colmó cada sector. Hubo más de 3.000 personas que alentaron sin parar. Foto:Alejandro Lorda.

Pasaron 25 años para que el Ave Fénix volviera a vibrar con básquet del mejor nivel.

La última jornada importante en el estadio de Juana Koslay la tuvo GEPU; fue una amarga noche de 1994 en donde la falta del reloj que marcaba los 30 segundos de posesión (ahora 24) le dio una victoria en el escritorio y, por consiguiente, el pase a semifinales a Peñarol de Mar del Plata. Ese fue el último partido del "Lobo" puntano en la Liga Nacional A de Básquet.

 

Vivan todos los trapos. La hinchada de la "Vinotinto" se hizo sentir en los momentos candentes del cotejo.

 

 

Pero esa historia ya es pasado. Anoche volvió el básquet grande de la mano de los chicos de Sergio Hernández. Jugó el subcampeón del mundo.

El escenario sigue teniendo esa mística basquetbolera de siempre. Lució colmado, incluso algunos asientos fueron ocupados por las mismas personas de hace 25 años. El "y dale, y dale, dale 'Lobo' dale"; está vez se transformó en un "vamos vamos... Argentina, vamos vamos a ganar".
 

 

 

Un grande. Luis "Mili" Vi-llar, una gloria de Atenas y la Selección Argentina, estuvo en San Luis.

 

 

 

El partido fue intenso y la gente acompañó cada jugada de la Selección con palmas, gritos y cornetas. Fue sobre el final del primer cuarto cuando llegó el delirio, la primera gran ovación de la noche. Una tapa espectacular y la posterior conversión en el aro contrario de Tayavek Gallizzi despertó el Ave Fénix.

Seguramente en la cabeza de más de uno, luego de semejante jugada, aparecieron los rostros del "Gallo" Pérez, Carl Amos, Carey Scurry o el "Pichi" Campana, por citar algunos de los monstruos que dejaron huella en ese parquet.

Anoche, a pesar de la derrota en el Ave Fénix, estuvo la juventud, la promesa y el futuro vivo del básquet argentino. Jóvenes que en su mayoría, hace 25 años cuando GEPU jugó su último partido, no habían nacido.

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