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El campo se une detrás de la protección del águila coronada

La especie está en peligro de extinción, por eso científicos del Conicet y de una organización conservacionista trabajan para cuidarla tras avistar unos mil ejemplares.

Por María José Rodríguez
| 03 de mayo de 2020
Imponente. El águila coronada tiene un amplio radio de acción que abarca cuatro países.

El águila coronada es una especie en extinción y, como cualquier animal que habita en un ecosistema determinado, cumple un rol importante. Para proteger a las especies, un grupo de productores agropecuarios se puso a disposición de un equipo de científicos que llevan adelante el  proyecto Águila del Chaco, impulsado por el Conicet y por miembros del Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA).

 

Al conocer la amenaza que pende sobre el águila coronada, Gustavo Díaz, responsable de la firma Garruchos Agropecuaria, perteneciente al Grupo Insud, decidió involucrarse en la iniciativa a partir del establecimiento El Retiro, ubicado en Nueva Galia, que es la sede del grupo empresario en San Luis.

 

“Con este trabajo buscamos promover la conservación, el rescate y la restauración del animal, que es una de las especies más amenazadas de Sudamérica, y está categorizada ‘en peligro de extinción’ en Argentina, y en la Lista Roja de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza”, especificó el biólogo Diego Gallego García, becario doctoral del Conicet, quien además es mágister en Zoología.

 

 

Cuidadores. Los productores agropecuarios  colocaron rampas para que cualquier tipo de animal pueda salir del tanque de agua.

 

 

Con el paso del tiempo y debido al avance del hombre sobre las zonas en las que habita, el ave rapaz fue modificando su rutina. Los productores agropecuarios instalaron sus empresas y con ellas los elementos necesarios para que se desarrolle la actividad. Muchos de ellos resultan peligrosos para este tipo de animales, que mueren por ahogamiento, electrocución o por cacería por retaliación.

 

Gallego García explicó que a través del proyecto, su labor consiste en entregar toda la información que reunieron sobre el comportamiento del águila coronada a los productores. Para ello realizaron encuestas, organizaron visitas a establecimientos, brindaron charlas en escuelas rurales, en asociaciones y en remates, entre otros espacios.

 

“En La Pampa ya se realizaron recorridas por sesenta campos privados, capacitando a más de 400 pobladores para la instalación de rampas”, contó el científico, y añadió: “Además tenemos una cuenta en Instagram ('proyectoaguilachaco') a través de la que buscamos poner en valor el águila coronada como una especie en peligro de extinción y difundir las medidas de mitigación de la mortalidad que sufre esta especie; además del trabajo de investigación que estamos realizando”. Agregó que justamente a través de esta red social, María Reina Rodríguez, de la estancia El Retiro, conoció el trabajo que realizan.

 

La creación de la cuenta en la red social del proyecto Águila de Chaco es de reciente creación, pero el trabajo de investigación lleva cerca de 20 años. Está liderado por José Zarazola, investigador del Conicet y director de Cecara.

 

“María Reina nos contactó para contarnos que a diario observa águilas coronadas sobre las rutas de San Luis. Por la 105, que va de Victorica (La Pampa) a Nueva Galia, y por la 188. Desde un primer momento nos interesó mucho que nos avisara. Estamos muy alertas sobre cualquier dato de avistamiento de individuos, nidos, parejas, muertes o conflictos con el ser humano. Así es como nos solemos mover”, contó.

 

 

Las causas de mortalidad

 

El águila coronada ocupa ambientes áridos y semiáridos del centro y norte de Argentina, desde el norte de Río Negro hasta el sur de Brasil, Bolivia y Paraguay. Ponen un solo huevo por temporada reproductiva, hacen su nido en lo alto de árboles como el caldén, algarrobo, chañares y eucaliptos.

 

Los principales problemas por los que peligra la existencia de la especie son: la fragmentación de su hábitat, la electrocución en postes de tendido eléctrico, el ahogamiento en tanques australianos y la cacería por retaliación (venganza).

 

 

La Pampa. Los investigadores promueven la protección del águila coronada.

 

 

El biólogo detalló que las aves rapaces buscan anidar en los lugares más altos del ecosistema en el que viven, y esto supone que desde allí además pueden ver mejor a sus presas. “El hecho que haya pocos árboles, hace que el águila se pose habitualmente en postes de energía eléctrica, porque son las estructuras más altas”, aseguró, y siguió: “Si tenemos en cuenta que este animal mide noventa centímetros de alto con las alas abiertas y hasta dos metros de envergadura, en un típico poste de cables del tendido trifásico hay menos de dos metros. Por eso tienden a electrocutarse de dos maneras: una es tocando dos cables al mismo tiempo, y la otra que toque un cable y la tierra. Esto nos motivó a hablar con las empresas de energía de cada provincia para encontrar una solución fácil y sencilla para evitar estas muertes. Porque además cada vez que sucede esto, hay un corte de electricidad con todo lo que conlleva”.

 

Debido a que los ecosistemas del centro de Argentina son semiáridos, ante la ausencia de ríos y lagos los productores agropecuarios necesitan instalar tanques de almacenamiento de agua. “Generalmente son de chapa o de cemento y normalmente no están llenos del todo. Si la diferencia entre el nivel del agua y el borde del tanque, es relativamente grande supone un peligro para los animales que bajan a beber”, dijo, y agregó que para solucionar ese problema armaron unas rampas que les entregan a los productores y ellos las colocan en los reservorios.

 

“Las rampas están hechas con mallas de acero galvanizado, cortadas en pedazos de un metro por un metro, y dobladas de tal manera que consiguen la forma de un tobogán del que los animales se pueden agarrar para buscar agua”, explicó.

 

Otro de los motivos por los que el águila coronada corre el riesgo de extinguirse es por la cacería por retaliación. “Durante mucho tiempo se pensó que estas aves rapaces podían levantar terneros, corderos y chivas, y los cazaban. En un estudio que se realizó poniendo cámaras en los nidos, no se vio ninguna presa de ganado doméstico, ni terneros, ni corderos, ni chivas, entonces comprobamos que la dieta estaba compuesta por peludos, víboras, tortugas o zorrinos”, aseguró.

 

Gallego García especificó que este año en La Pampa identificaron doce nidos y en Mendoza, tres. La suma es récord desde que se investiga la especie, sin embargo en apenas un tercio de ellos se ha logrado sacar un pichón.

 

El biólogo Diego Gallego García aseguró que hasta es posible que el águila coronada sea un aliado indirecto de los productores agropecuarios. Afirmó que en la actualidad no existen resultados que apunten a que el águila coronada sea negativa para la producción, ya que las aves no se alimentan de ganado ovino, bovino o caprino.

 

 

Infraestructura. Las rampas, de uno x uno, están fabricadas con acero galvanizado.

 

 

“Como todo animal, el águila coronada cumple un rol específico. Esta ave se encuentra en la cima de la cadena alimentaria, su importancia radica en que como son animales depredadores ayudan a regular y controlar las poblaciones de otras especies. Si dejaran de existir las especies que son su presa aumentarían de manera considerable”, indicó; y dijo que por ejemplo, cuando el águila está anidando y criando a su pichón es capaz de llevarle hasta cinco o seis ejemplares de víboras al día, que pueden ser venenosas para el hombre, como la yarará, la coral o de la cruz.

 

 

Los productores, una pieza clave

 

“Nos interesa formar parte porque la esencia del Grupo Insud es la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente, entonces dentro de lo que esté a nuestro alcance participaremos con mucho gusto. En principio nosotros les avisamos, ellos identifican especies y las estudian”, expresó Gustavo Díaz, responsable de  Garruchos Agropecuaria, del establecimiento El Retiro en Nueva Galia.

 

El productor agregó que están en contacto con los investigadores desde hace poco más de ocho meses. “A partir de ahí tuvimos charlas telefónicas, se acercaron al campo un par de veces, estuvimos recorriendo todo para ver si encontraban algo y nos comprometimos a avisarles si hay águilas”.

 

El trabajo de los productores es clave para el proyecto Águila del Chaco. “Nuestra participación consiste en permitirles a los científicos el acceso al campo para que puedan estudiar las aves, buscar nidos y observarlas. Colocan cámaras en lugares específicos para grabar sus movimientos, identifican a las crías y hacen todo un seguimiento de su comportamiento”, explicó Díaz, quien trabaja sobre una superficie de 75 mil hectáreas.

 

“Colocamos rampas en los tanques de agua, con eso salvaríamos no solo las aves, sino también todo tipo de animales que pueden caer al tanque. Ellos las diseñaron, son de alambre tejido que se colocan dentro del tanque y cuando un ave se cae dentro puede nadar  y salir”, afirmó. Díaz aseguró que ha visto muy pocas especies por la zona. “Sí hay más águilas moras, son más comunes, pero coronadas se ven muy pocas”.

 

 

Cómo ayudar

 

“El águila coronada habita desde Río Colorado, al norte de Río Negro, hasta Bolivia, Paraguay y el sur de Brasil, cubriendo ecorregiones como el desierto del monte El Espinal, en el Chaco. Incluso están en el litoral, se estima que hay entre trescientos y mil individuos reproductores. Este número está basado en avistamientos que se han hecho hasta el momento. Somos el único grupo en Argentina, y diría en el mundo, que estudia el águila coronada, por tanto la estimación de la población real podría incluso ser peor de lo que parece”, explicó Diego Gallego García.

 

El Conicet y los miembros de Cecara piden a la población que si encuentran algún ejemplar, vivo o muerto, en cualquier lugar, tomen nota de la posición GPS o las referencias geográficas. “El pedido es especialmente para quienes encuentren el animal en las provincias donde tenemos alcance: San Luis, Córdoba, Mendoza, La Pampa y Santa Fe. Esto nos permitirá reunir datos para ver la densidad de la población, la dinámica de estos animales, etc”, dijo Gallego García.

 

Otra manera de aportar los hallazgos es online. “Hay que insertar la observación, con una foto de ser posible, en plataformas de ornitólogos como eBird Argentina (www.ebird.org/argentina/home) o en EcoRegistros (www.ecoregistros.org)”, aseguró.

 

Además indicó que en el caso que vecinos o turistas encuentren un ejemplar muerto hay que avisarles a través de la cuenta de Instagram (proyectoaguilachaco). “Nos interesa mucho saber por qué sucede. Solo hay que sacarle una foto o avisarnos lo antes posible para que vayamos a levantarlo y hacerle una necropsia con un veterinario”, especificó.

 

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