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El agua es el recurso más valioso que tiene el semiárido

El ingeniero agrónomo Claudio Sáenz brindó pautas para un uso eficiente, lo que incluye tácticas para cosecharla y almacenarla en suelos arenosos como los de San Luis.

Por María José Rodríguez
| 12 de julio de 2020
Riego por goteo. Es uno de los procesos más comunes en las huertas productivas.

La pandemia por Covid-19 incrementó la conexión virtual a través de múltiples plataformas y redes sociales. El INTA se subió una vez más al tren de la tecnología, de la mano del ingeniero agrónomo Claudio Sáenz, jefe de Extensión Rural de Villa Mercedes, y compartió sus conocimientos sobre el uso eficiente del agua, la importancia para las plantas, y además brindó algunas especificaciones para cosecharla y almacenarla.

 

Al inicio de la transmisión Sáenz mencionó algunos conceptos sobre el ciclo hidrológico, la composición media de una planta en porcentaje de materia seca, la fotosíntesis durante el día y la transpiración de noche. "Cuando llueve y la cantidad de agua que cae es superior a la capacidad de almacenaje del suelo, se va a la profundidad y se pierde por percolación o drenaje. Otra parte queda en el suelo y tiene dos maneras de salir: por evaporación o por la transpiración de las plantas. Este último proceso se basa en el pasaje del líquido a través de la planta y su liberación a la atmósfera, que es arrastrada junto a los nutrientes para que se cristalice la fotosíntesis y la planta produzca su tejido vegetal", explicó.

 

 

 

El suelo tiene una limitada capacidad de almacenaje y es importante mejorarla. "Los suelos de San Luis son más bien arenosos, de textura gruesa. En cambio los de textura fina como la pampa húmeda de Buenos Aires o Entre Ríos, donde predominan las arcillas, tienen mayor capacidad de almacenamiento de agua", dijo el especialista.

 

Básicamente la superficie está compuesta por un 45 por ciento de minerales, un 25 de agua, un 25 de aire y un 5 de materia orgánica. En nuestros suelos a veces apenas llegamos al 1%, entonces se pueden agregar compost y nutrientes. "Cuando llueve en un suelo agrícola, que se equipara a un recipiente con un volumen determinado, pueden ocurrir dos cosas: se llena y se vuelca, por lo que se va por escorrentía; o los poros, que son espacios llenos de aire y de material inorgánico, se llenan de agua", indicó; y siguió: "La planta comienza a consumirla, baja el nivel cuando se absorbe, también se va por transpiración y evaporación del suelo y se va al ambiente, entonces los espacios vacíos vuelven a llenarse de aire".

 

Un cultivo continúa tomando agua, pero si no tiene continuidad en el riego se seca. "Si bien sigue húmedo durante un tiempo, llega a un punto en el que se muere por estrés hídrico", especificó, y agregó que llega a un punto de marchitez permanente, en el que por más que lo rieguen o lo cubran con nailon para mantener la humedad, no se recupera.

 

"Cuando trabajo en la producción tengo que tratar de mantener el suelo siempre con la capacidad de almacenamiento a la mitad o más. Si tomo un metro de profundidad, por un metro cuadrado, puedo almacenar unos 115 milímetros de agua y tengo que consumir unos 30 en lo posible" afirmó.

 

Sáenz señaló que un efecto negativo para el riego es el de la formación de sales. "Si utilizo agua de red o de un pozo, siempre hay algún grado de salinidad. Aunque en el suelo también hay sales. El líquido comienza a evapotranspirar y se empiezan a concentrar en el suelo. La lluvia prácticamente no tiene, aunque puede arrastrar vestigios del ambiente", especificó.

 

Sobre la frecuencia de riego, el ingeniero recomendó que a medida que va creciendo la planta, sobre todo durante el período inicial, se requieren cuotas más seguidas de agua, aunque con menor caudal. "Porque, por ejemplo, en un cultivo de maíz, probablemente las raíces tienen apenas 4 centímetros de profundidad y es suficiente para que crezca bien".

 

"Para los cultivos de una huerta, normalmente en los casos en que se consume la hoja, es preferible hacer riegos seguidos, sin demasiada agua. En una chacra en la que cultivo maíz o zapallo, o en el caso de los que son de raíz como la zanahoria o la remolacha, trabajo en periodos avanzados de la madurez de la planta y tendré consumo de agua más importante", aclaró.

 

La transpiración es la salida de agua a través del cultivo y Sáenz asegura que es lo ideal. "Es la manera productiva en la que se transforma en la producción de verduras. Pero siempre hay que tratar de que cuando regamos, el agua vaya a la raíz que es la que conduce y absorbe el agua hacia la planta. Hay que tratar de que la evaporación sea la mínima posible para no perder agua y que no se concentren sales en el suelo", recomendó el jefe de Extensión Rural de Villa Mercedes.

 

Es bueno medir la eficiencia del uso del agua en función de la humedad. No todas las regiones son iguales. El suelo de San Juan, por ejemplo, es más seco que el de San Luis. "El ambiente exige que la planta entregue agua por transpiración para defenderse. Se cierran los estomas y no dejan que se vaya tan rápido el agua que tiene en el suelo. En los ambientes húmedos tiende a ser más eficiente el uso de agua; en ambientes secos hay más requerimientos porque es ineficiente en el uso", explicó.

 

Sáenz recomendó maximizar el agua disponible para transpiración del cultivo, para que se vaya por la hoja, con una visión sistémica, es decir analizando todo lo que podamos solucionar.

 

"Es bueno que el suelo tenga buena filtración, que no esté apretado, que haya capacidad de almacenaje. Necesito que tenga mucha materia orgánica, por eso es importante la práctica del compostaje para fertilizarlo", aclaró.

 

Hay que medir la capacidad del cultivo para explotar el suelo. "Hablando de una huerta en la que tenemos cultivos de hoja, probablemente explore unos 50 o 60 centímetros del suelo; mientras que si tengo choclo o zapallo van a llegar más abajo, un metro y medio. Para alcanzar esa profundidad se necesita que sea permeable, que tenga buena capacidad de almacenaje, que ese agua no se vaya por evaporación a la atmósfera".

 

Si hablamos de las características del riego, hay que asegurarse que el agua ingrese al suelo. Se debe lograr una buena distribución en canteros o surcos para que todas las plantas reciban la misma cantidad.

 

"Para evitar la evaporación y favorecer transpiración está el 'mulching', que implica poner hojas secas de paja o pino para evitar que el agua se vaya por evaporación entre las plantas y que la que está debajo del suelo salga por transpiración. Así evito que se acumulen sales en el suelo. El efecto de las sales hace que se libere agua que no va a estar disponible para la planta, que le va a costar más obtenerla. Por eso hay que hacer una cobertura, para evitar la evaporación".

 

En el cierre, pidió que las raíces puedan explorar bien el suelo, que sea orgánico, a lo que agregó la importancia de la rotación de cultivos. "En la huerta hay que poner distintos tipos de plantas. Las profundas, un año después generarán canales por los que circulará el agua que ingresará cuando riegue y ayudarán a redistribuirla desde zonas mas húmedas a secas", acotó.

 

Es importante que todas las plantas reciban la misma cantidad de agua. Una menor uniformidad hará que haya plantas a las que no les llegue y otras que sí, que van a crecer más, van a captar energía solar y transformarla a través de la fotosíntesis en producción vegetal.

 

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