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La obra del Teatro Club Social ajusta sus últimos detalles

Tiene un avance del 98 por ciento. Estiman que la réplica estará finalizada a fines de agosto.

Por redacción
| 16 de junio de 2021
Trabajo local. La estructura fue desarrollada por mano de obra puntana. Foto: Martín Gómez.

Lo que en 2018 se proyectaba como un sueño, ahora está a punto de hacerse realidad. La obra del Teatro Club Social lleva cerca del 98% de avance y sus instalaciones ya dejan percibir la mística y el arte. Con una inversión de $300 millones, el proyecto permitió generar fuentes de trabajo, contribuir al impulso de la economía, aun en tiempos difíciles como los de la pandemia, y valorizar la historia puntana.

 

“La fecha aproximada de finalización es para los últimos días de agosto. Tiene una capacidad para 1.200 personas y está compuesta por una acústica importante para diferentes eventos. La Provincia siempre apuesta a la obra pública y ello genera un alcance importante para el desarrollo: en los pliegos exigimos que la mano de obra y la compra de materiales deben ser locales”, manifestó el jefe del Programa de Obras de Arquitectura, Lucas Caymes.

 

La antigua estructura comenzó a construirse en el año 1884, tuvo un papel central en la cultura sanluiseña y tenía una capacidad aproximada de 450 personas. Estaba ubicada en la esquina de San Martín y Belgrano, sufrió un incendio y luego fue demolida.

 

Ahora, la réplica se erige en la avenida Justo Daract, en el predio del viejo hipódromo. Posee camarines, vestuarios, batería de baños con instalaciones de primer nivel, escenario con fosa para equipos técnicos, bar y sala de ensayo.

 

Además, está integrada por un espacio que será destinado a una escuela generativa. Afuera amplían el proyecto con una serie de talleres que servirán para desarrollar escenografías, utilería y vestuario, entre otras necesidades de índole teatral. Hay un playón de estacionamiento para unos 400 vehículos. Aseguran que la obra significará un hito para la cultura de San Luis.

 

Con todo el nivel. El teatro está preparado para las obras más exigentes. Foto: Martín Gómez. 

 

Un trabajo minucioso

 

Desarrollar una megainiciativa no es materia sencilla, aun para los equipos de profesionales más experimentados. Implica un trabajo interdisciplinario, creatividad, lógica y responsabilidad. El arquitecto y jefe de producción de la empresa SEMI S.A., Martín Payer, quien trabaja en coordinación con el jefe de obra, arquitecto Carlos Sutil, y la jefa de oficina técnica, arquitecta Sofía Muzevich, graficó a grandes rasgos cómo está compuesto el edificio.

 

Según referenció, en el frente se ubica la explanada de ingreso, al costado norte se emplaza otra entrada que es exclusiva para la escuela generativa, que se sitúa en el segundo piso. Sobre el costado sur hay una terraza, decorada con farolas, que comunican la explanada con el bar. Hay rampas de acceso para discapacitados. Calculan que el espacio tiene aproximadamente 6.200 metros cuadrados.

 

En el interior hay tulipas de vidrio en diferentes segmentos, también se encuentra un mueble guardarropas. Antes del ingreso a la sala del teatro, se exhiben arañas con luces led, escaleras de travertino pulido y ascensores con vista panorámica hasta el primer piso.

 

“Nos dedicamos a hacer diferentes trabajos, como escuelas, asfalto. Tenemos una división de obras civiles y otra de arquitectura. Tenemos el privilegio de hacer este teatro, que es una obra importante para la provincia. Es un orgullo y un desafío constante pertenecer a este equipo. Es emocionante ver el proceso, guardo fotos de todo. Somos un grupo apasionado en lo que hacemos”, expresó Payer.

 

El interior de la sala de teatro es un espacio que refleja innumerables características. Posee alfombras especiales, las paredes y el cielo raso están revestidos con lana de vidrio, goma espuma y madera para generar una acústica particular. Para graficar, el foso de la orquesta se ubica debajo del escenario, el sonido sale y choca con paneles que llevan el sonido hacia el sector del público; si llueve adentro no se escucha nada.

 

En el escenario hay ocho bambalinas y las butacas están confeccionadas con una pana especial, y remontan a las sillas de época. El telón funciona con un sistema particular. Arriba, en el primer piso, se encuentra el palco presidencial. Más arriba hay otro palco y en la parte superior del edificio se sitúa una pasarela de iluminación. Sobre los palcos hay barandas curvas, que se confeccionaron de un modo minucioso y prácticamente artesanal, un desafío que tardó aproximadamente diez días.

 

En la parte superior hay barandas que tienen una inclinación de 5 grados para que no se genere reverberación. Para la realización de la acústica contrataron a profesionales que se desempeñan en la Universidad Nacional de Córdoba. “El valor de la obra y el concepto es esto”, dijo Payer. Nada está librado al azar en materia de iluminación y sonido.

 

El escenario posee 18 metros de frente y 11 metros de alto. La cámara negra, como se denomina al espacio que se dispone para delimitar la escena de las áreas de servicio, también integra un trabajo único.

 

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