SAN LUIS - Domingo 26 de Junio de 2022

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Revolución y patria: ayer silenciadas, hoy recordadas

La participación de las mujeres fue restringida, pero tuvieron una relevancia que la historia no menciona.

Por redacción
| 22 de mayo de 2022
Infografía: El Diario.

Argentina conmemora cada 25 de mayo una de las fechas patrias más importantes de la historia: la de la Revolución, una gesta que concluyó en la constitución de la Primera Junta de Gobierno que depuso la autoridad del virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros sobre el Virreinato del Río de la Plata. Pero el papel que jugaron las mujeres en el proceso revolucionario fue invisibilizado. En esa época, a ellas no se les permitía intervenir en la política, considerada como una actividad absolutamente masculina.

 

Si bien tenían restringida la posibilidad de asistir a actos públicos, como el Cabildo Abierto, no se mantuvieron ajenas a lo que ocurrió en aquellos años. Participaban de las tertulias y de las reuniones sociales, donde expresaban sus opiniones políticas y se informaban sobre lo que ocurría. Según lo expresado por la historiadora Cintia Martínez, las mujeres estaban muy subordinadas a los hombres en una sociedad absolutamente patriarcal. No podían ocupar cargos políticos.

 

 

Visibilizar las historias de las mujeres revolucionarias es un deber moral que tenemos con ellas.  Cintia Martínez

 

En los acontecimientos de mayo de 1810 se conocen los nombres de los hombres que participaron activamente y solo se menciona la presencia de algunas mujeres de la elite en las tertulias, que se habían convertido en espacios de discusión política.

 

"Mariquita Sánchez de Thompson es una de las mencionadas. Porque, de acuerdo a la tradición oral, se cree que en su casa se cantó el Himno Nacional. A las mujeres en el período revolucionario se las presenta como parte de una nota de color sin trascendencia", explicó Martínez.

 

La profesora agregó que es importante resaltar que la historia que se enseña en la escuela está atravesada por el enfoque de la historiografía liberal-mitrista o también llamada "historia oficial", que pone en el centro de los acontecimientos a los próceres, a quienes presenta como jefes militares victoriosos. Por lo tanto, la actuación de la sociedad es irrelevante. Mucho más la de las mujeres, a quienes se les quitó toda participación política.

 

Otro dato que aportó la historiadora es que, durante la jornada lluviosa del 25 de mayo de 1810, la gente que estaba en la plaza eran la mayoría vecinos de la elite, es decir hombres de la clase alta de la ciudad. "Solo ellos tenían derecho a hacer exigencias en nombre del pueblo. Reclamaban la renuncia del virrey Cisneros y la conformación de una Junta de Gobierno. Las mujeres no estuvieron ese día. Los cuadros que se pintaron, cien años más tarde, sobre el 25 de Mayo, son una 'representación' de cómo los artistas interpretaron este acontecimiento. Y en esos cuadros aparecen las mujeres, pero es un error. La vida de las mujeres en ese período estaba restringida al ámbito privado, lo que se dice 'de la puerta para adentro'. El espacio público era donde actuaban los hombres", contó Martínez.

 

Más allá de la poca visibilización, la historiadora citó las palabras de su colega Gabriel Di Meglio, quien afirmó que: "El 25 de mayo de 1810 la Revolución recién empezaba. Y durante los siguientes diez años se libró una guerra muy tremenda, se declaró la independencia, se anularon las diferencias sociales establecidas legalmente y se desarrolló una actividad política muy intensa donde intervinieron amplios sectores de la sociedad. Por todo esto, la Revolución fue un gran cambio en las vidas de la sociedad de la época. Y las mujeres participaron activamente en ese proceso".

 

"Pancha" Hernández, "Macacha" Güemes, María Remedios del Valle y Juana Azurduy fueron algunas de las tantas revolucionarias, que rompieron con lo establecido, tomaron las armas y participaron activamente en la Guerra de la Independencia que se desató después de los sucesos de mayo de 1810.

 

"Visibilizar la historia de esas mujeres es un deber moral que tenemos con ellas. Divulgar sus luchas, su compromiso político por una sociedad libre, justa y soberana. Ahora, más que nunca se deben fortalecer los lazos con nuestro pasado, donde las mujeres siempre han estado muy presentes, a su manera y con los recursos que han tenido a mano. Desde el pasado esas mujeres nos interpelan, nos impulsan a continuar en la lucha para recuperar la memoria y visibilizar sus historias", concluyó Martínez.

 

 

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