SAN LUIS - Domingo 07 de Agosto de 2022

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La solidaridad reparó otra vez la moto de "Oscarcito"

Maldonado estuvo sin trabajar durante más de dos meses. No tenía el dinero para arreglar su vehículo adaptado. Con ayuda de amigos, ya recorre las calles de nuevo.

Por redacción
| 09 de mayo de 2022
De nuevo en marcha. Oscar hace encomiendas y servicio de cadetería. Foto: Luciana Iglesias.

No es la nafta. La solidaridad es el principal combustible de la moto de Oscar Maldonado, un conocido joven con discapacidad que recorre las calles de Villa Mercedes en su vehículo adaptado. Después de más de dos meses sin poder trabajar, pudo ponerlo en marcha nuevamente gracias a la ayuda de amigos y de un comercio.

 

Eran varios los desperfectos que impedían que el rodado, al que se sube con su silla de ruedas, arrancara. "Sobre todo había que arreglar la transmisión, entre piñón, corona, cadena y aceite. Busqué presupuestos para ver si podía hacerlo, pero me era imposible", contó "Oscarcito", como lo llama la mayoría de los vecinos.

 

Maldonado calculó que necesitaba entre $10.000 y $15.000 para comprar los repuestos y otros $10.000, aproximadamente, para pagar la mano de obra. Sin embargo, al no poder salir a trabajar, se le hacía todavía más difícil juntar los fondos.

 

El joven, que pronto cumplirá sus 30 años, convive con las sillas de ruedas desde pequeño. Nació con hidrocefalia y con un desprendimiento de médula que le impide caminar.

 

Por eso, pese a que cuenta con una pensión por discapacidad, sale a ganarse el pan de cada día con la moto adaptada que le fabricaron sus amigos, de forma solidaria. Ofrece un servicio de cadetería que incluye todo tipo de trámites, desde llevar documentación a bancos u oficinas municipales, hasta pagar facturas. También transporta encomiendas, paquetes o papeles dentro de los límites de la ciudad.

 

La pandemia significó un duro golpe para su emprendimiento. Además de que la cuarentena le impidió salir en algunos momentos, el hecho de que muchas diligencias se hicieran de forma virtual le redujo notablemente la clientela. Sin embargo, había logrado reponerse de a poco, hasta que el rodado dijo "basta".

 

"Cuando se hizo público que yo no estaba saliendo a la calle, se ofrecieron muchos para ayudarme. Principalmente, me dieron una mano del local Zerbini Motos y unos amigos que tienen un grupo llamado Deliverys Unidos", reveló agradecido.

 

Aunque todavía le quedan por hacer algunas tareas de mantenimiento, ya se lo ve nuevamente por toda la ciudad con su vehículo azul y su sonrisa gigante.

 

"Estoy muy agradecido a ellos y a todos los que se han preocupado de una u otra manera por mí. Gracias a Dios, conmigo la gente siempre ha estado", expresó.

 

Redacción/ALG

 

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