María Zysman: "No naturalicemos el sufrimiento"
La reconocida psicopedagoga y referente de la Asociación Civil Libres de Bullying visitó la provincia a instancias de una serie de actividades desarrolladas en la Escuela Pública Autogestionada Nº 17 "Polo Godoy Rojo". En diálogo con El Diario, abordó temas primordiales.
Reconocida en el país y en el exterior, con un abordaje profundo, concreto y comprometido, María Zysman es la referente más consultada en materia de bullying, cyberbullying y convivencia escolar, entre otros tópicos fundamentales. La psicopedagoga y referente de la asociación civil Libres de Bullying visitó la provincia de San Luis para compartir una serie de actividades en la Escuela Pública Autogestionada Nº 17 "Polo Godoy Rojo", donde capacitó a docentes, madres, padres y alumnos. Durante su presentación, se tomó unos minutos para dialogar con El Diario de la República y reflexionar sobre la actualidad.
¿Qué pasa en Argentina en torno al bullying?
La especialista contó que el presente arroja circunstancias que se reflejan, en general, en la región. De acuerdo a su mirada, nutrida de su abordaje en Latinoamérica y países de Europa como España, los chicos "están muy solos", buscando ser reconocidos a través de formas que no son alentadoras.
"Los números no son muy claros porque no hay una forma de evaluar el bullying cuantitativamente que refleje lo que pasa. Para saber si es bullying o no, tenemos que evaluar el impacto que tiene en ese chico, cosa que con un cuestionario no se resuelve. Estadísticamente, todo lo que circula no es confiable. Lo que es real es que hay mucha dificultad para establecer vínculos de manera saludable; hay mucha dificultad para que todos se sientan bienvenidos y bientratados en las escuelas", explicó.
"Hay muchos docentes que quieren hacer las cosas; a veces pueden hacerlas y a veces no, porque es necesario que haya una comunicación con la familia, y es difícil. La familia le pide todo a la escuela y a veces hay muchas cosas que tienen que ver con cómo lo abordamos desde afuera; es decir, los números que circulan a veces no son reales. Y desde Libres de Bullying entendemos que si es uno el que sufre, sufre el 100 por ciento de ese uno; por lo tanto, ese chico tiene que ser 100 por ciento atendido", agregó.
La comunicación, un eje central
Zysman indicó que, en la actualidad, los chicos muchas veces no saben conversar. Es una cuestión que les cuesta. Según fundamentó, están acostumbrados a "ser interrogados" pero "no son conversados". Es clave advertir que en la conversación actual, o lo que se entiende por conversación, apenas figura un intercambio de preguntas como "¿qué nota te sacaste?, ¿qué tenés que estudiar?, ¿preparaste la mochila?, ¿te bañaste?", pero fuera de eso los chicos "están muy solos".
"No hay mucha conversación familiar para que aprendan lo que es la empatía o la escucha del otro, entender que el otro no siempre va a estar disponible para mí, que le pueden pasar cosas", manifestó.
El diálogo en las escuelas
Zysman destacó que, en medio del contexto, cuando las escuelas se toman una pausa preponderante para dialogar y poner sobre la mesa este tipo de circunstancias, es algo para valorar. Siempre partiendo de la idea de ponerse en cuestión como adultos y en un trabajo integral, que no solo aborde a docentes sino también a tutores y estudiantes.
"Si no empezamos por los adultos, muy poco se podrá hacer por los chicos. Los adultos tenemos que dar cuenta de la cantidad de cosas que hacemos para favorecer al bullying: no respetar a la familia del otro, no interesarnos por la familia nueva que llega a la escuela, ir al choque cada vez que tenemos una inquietud, no preguntar al otro cómo ve la misma situación que nosotros estamos viendo de alguna manera, estacionando el auto donde no se puede, desvalorizando a la maestra de nuestros chicos. Todo eso hace que los chicos se estén llevando como se llevan", advirtió.
Un mensaje indispensable
Sobre el final de la entrevista, Zysman dejó un mensaje trascendental que dejó entrever su pasión y compromiso con la sociedad. En primer término, recomendó "dejar el celular un rato" y mirar a los chicos, entender que no todo pasa por las redes, que los chicos aprenden mirando a los adultos, escuchándolos, y que si los adultos están con sus celulares permanentemente, los chicos entienden que el mundo es de esa manera.
De igual modo, pidió ponerle palabras a las emociones sin justificar las cosas que les pasan a los chicos, "valorizando a las familias que no entendemos". Asimismo, subrayó que más que enseñar a defenderse, a los chicos hay que enseñarles a no atacar, a ser solidarios con los que sufren.
"Naturalizar el desprecio habla de nosotros y es grave. No naturalicemos el sufrimiento de un chico, no naturalicemos la necesidad que pueda tener un chico o una chica de otra cosa y no lo que se le está dando. Y sigamos en el lugar de adultos, no en la identificación de los chicos. Uno como adulto no es par, y para poder sacarlos de situaciones difíciles tenemos que estar en otra posición", concluyó.
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