El CCCB apuesta por repensar la belleza en una exposición de 400 Piezas
Hay pocas preguntas que parezcan tan inofensivas y resulten tan incómodas como "qué es bello". El CCCB de Barcelona abre el 21 de mayo una exposición que lleva ese incordio al centro de la sala.
Si eres de los que pasan ratos en juegos de casino o en cualquier plataforma de entretenimiento digital, sabes que el diseño visual te atrapa antes que el contenido. Acá la lógica es parecida, pero al revés. Las más de 400 piezas de "El culto a la belleza" están pensadas para que mires, y después te preguntes por qué estabas mirando. La muestra ocupa la Sala 3 del centro hasta el 8 de noviembre.
De dónde sale esta exposición y quién la armó
El proyecto arrancó en 2023 como una idea de Janice Li para la Wellcome Collection de Londres. Para Barcelona, Blanca Arias y Júlia Llull adaptaron la propuesta al contexto del CCCB, que lleva años mezclando ciencia, cultura y debate público en un mismo edificio. Jordi Costa, responsable de exposiciones del centro, lo resumió bien cuando dijo que palabras como Ozempic, cosmeticrexia e inteligencia artificial ya están modificando el canon estético, y que una exposición así llega en el momento justo.
Artistas Que Cruzan Épocas y Formatos
La lista de nombres va desde William Hogarth, que pintaba en el siglo XVIII, hasta Arvida Byström, que construye imaginarios artificiales desde lo digital. Angélica Dass, la artista brasileña que hizo el proyecto Humanae sobre los tonos de piel, aporta una de las piezas más directas de la muestra. Marina Vargas reinterpreta el canon clásico masculino con esculturas que lo cuestionan sin destruirlo. Esther Ferrer, Regina José Galindo, Colita, Sandra Gamarra y Lorenza Böttner completan un cartel donde conviven la performance, la fotografía, la pintura y la instalación.
No es un recorrido cronológico limpio. Las piezas saltan entre siglos, entre soportes, entre geografías. Eso desorienta un poco al principio, pero funciona. La belleza no se construyó de forma lineal y la exposición no pretende contarla como si lo fuera.
Hay un hilo que atraviesa toda la muestra. Cada ideal de belleza que parecía definitivo terminó siendo reemplazado por otro. La exposición lo demuestra con ejemplos concretos.
- Piel y raza a través del trabajo de Angélica Dass, que demuestra cómo las diferencias mínimas de tono se convierten en estereotipos
- Cuerpo y control en las obras de Regina José Galindo y Maria Alcaide, que exploran los límites entre estética y sometimiento
- Identidad digital con Arvida Byström y Renaissance Goo, que fabrican bellezas artificiales para examinar qué pasa cuando el filtro se convierte en el estándar
- Canon clásico revisado por Marina Vargas, cuyas esculturas dialogan con la tradición sin repetirla
El entretenimiento digital y las plataformas de ocio en línea comparten algo con esta exposición, aunque no lo parezca. Ambos diseñan experiencias visuales que condicionan cómo miras y qué esperas ver. La diferencia es que el CCCB te pide que cuestiones esa mecánica en lugar de dejarte llevar por ella. Para los aficionados a las apuestas deportivas y los juegos en línea, el concepto de "estética diseñada para atrapar la atención" resulta familiar.
Detalle
| Información
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Lugar
| Sala 3, CCCB, Barcelona
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Duración
| Seis meses, de mayo a noviembre de 2026
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Curaduría local
| Blanca Arias y Júlia Llull
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Visitantes CCCB 2025
| 470,000
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Presupuesto anual CCCB
| 16.8 millones de euros
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Directora del centro
| Judit Carrera
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Si vas entre semana, la experiencia cambia. Menos gente, más tiempo para quedarte frente a las piezas que te enganchan. Y con una muestra de seis meses, no hay prisa.
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