El gato de Poggi trabaja más que su gabinete: Gaspar suma likes
Mientras la provincia atraviesa una crisis histórica con salarios de miseria y parálisis total, el Gobernador se refugia en la frivolidad.
El contraste entre la realidad que se vive en las calles de San Luis y el micromundo que expone el gobernador Claudio Poggi en sus redes sociales ha comenzado a generar una profunda indignación.
No se trata de un cuestionamiento al noble hecho de tener una mascota o de exhibirla públicamente, sino que el verdadero eje del debate pasa por la alarmante falta de oportunidad, empatía y sentido común.
En el peor momento económico y social de la provincia, con salarios que empujan a los trabajadores públicos a la pobreza y la indigencia, persecuciones laborales y la obra pública completamente paralizada, el mandatario provincial parece haber elegido evadirse de la realidad jugando al defensor de los animales a costa de su gato "Gaspar".
La desconexión es de tal magnitud que en los pasillos de la política puntana ya circula un comentario tan irónico como certero: con todas las apariciones públicas que ha tenido en los últimos meses, el felino Gaspar ha trabajado bastante más que todo el gabinete de ministros, cuyo desempeño diario no hace más que profundizar una fuerte crisis política que hace tambalear la gestión.
El archivo digital del Gobernador se ha convertido en un catálogo de frivolidad que contrasta de manera violenta con una provincia que explota en crisis, acumulando publicaciones altamente polémicas.
El último fin de semana, en un contexto de extrema sensibilidad social y luego de que River Plate clasificara como finalista del Torneo Apertura, Poggi no dudó en subir una foto de su mascota con el mensaje donde afirmaba que no quería presumir, pero Gaspar había pasado a la final, una broma que cayó como un balde de agua fría en una ciudadanía que no tiene nada que festejar.
A este episodio se le suma lo ocurrido el pasado 29 de abril, cuando el mandatario utilizó sus canales oficiales para escribir que le parecía que alguien había arrancado temprano con ganas de festejar en su día, enviando un saludo de parte de su amigo Gaspar por el Día del Animal.
Quizás la publicación que más indignación causó fue la del 10 de marzo, una fecha en la que se podían ver las piernas del propio Poggi en una postura totalmente relajada, acompañada por un texto que indicaba el fin de la jornada y mostraba cómo compartía un momento de descanso con su amigo felino.
Mientras el Gobernador junta interacciones y se muestra relajado junto a su mascota, las familias puntanas hacen malabares para subsistir en una gestión que parece haber perdido definitivamente el rumbo y la sensibilidad.
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