11°SAN LUIS - Martes 21 de Julio de 2026

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Es peruano, toca el violín desde los 15 y ahora representará a la provincia en Italia

Vino a la provincia a estudiar, sin ningún conocido. Se sintió tan a gusto que ahora sus amigos músicos le dicen que es más puntano que la tonada. Y hasta celebró en la plaza los triunfos de la Selección. 

Por redacción
| Hace 20 horas

La fascinante vida de Enar Póvez Núñez comenzó en una de las ciudades más altas del mundo, a casi 4400 metros sobre el nivel del mar. No obstante, el músico peruano radicado en San Luis dejó Cerro de Pasco, su lugar natal, muy chico para radicarse con su familia en Huancayo, una hermosa ciudad de 400 mil habitantes en el centro del país.

 

 

Es el menor de seis hermanos y cuando recuerda su infancia (“aunque no fue fácil”) no puede más que describir el disfrute de los primeros años. “Como la situación económica no era nada buena, desde temprano tuve que trabajar, pero también pasé esos años con amigos y vecinos jugando a la pelota”, dice el multinstrumentista en una charla con El Diario de la República.

 

 

A los 37 años, con varios ya en San Luis, el peruano afrontó un momento trascendental en su vida artística al ser invitado por la compañía “Danzantes” a una gira europea que llevará la música y la cultura provincial al Viejo Continente. Enar será parte de la delegación que estará unos 20 días de recorrido por varias ciudades de Italia

 

 

Para recaudar fondos para el viaje, el músico organizó una peña que se realizará el sábado 25 de julio a las 20 en el club El Chorrillo, ubicado en la ruta 20, a la altura del kilómetro 7. Lo recaudado será para el pasaje y para algunos gastos que tendrá en la aventura. Participarán Los Manyines de Cuyo, Norte Libre, Brayan Gatica, Terranova, Dana Azcurra, Luna Alcaraz, Flavia Fernández, Bruno Cantisani, Leandro Orozco, Alan Tula, Roberto Piquillem, Emmanuel Jofré, Leo Funes, Chúcaros Malambo y Danzantes. “Habrá un servicio de cantina completo donde se servirá locro, empanadas y choripanes”, dijo el artista, quien se encarga de todo lo relacionado a la organización.

 

 

Estoy muy agradecido con las personas que Dios puso en mi camino; son tan amables y respetuosas, y siempre me tendieron una mano. Desde el primer día me he sentido contenido”

 

 

 

 

Desde los 13 años, Enar se dedicó con su familia a la venta de artesanías, una actividad lógica para un padre pintor y músico que prefirió para su hijo más chico que se dedicara a la primera de las actividades artísticas, por eso nunca quiso enseñarle a toca un instrumento.

 

 

Fue allí cuando apareció la figura trascendente de Kenty, el mayor de sus hermanos, quien recibió las instrucciones paternales sobre música. Enar recuerda los momentos en que miraba por la puerta entreabierta y aprendía los primeros movimientos para tocar la guitarra.

 

 

Con la facilidad de un autodidacta, Póvez aprendió sobre las seis cuerdas y dijo que le resultó “muy fácil” trasladar esos conocimientos al piano. Entonces se aprestó a otro desafío: “Una de las cosas que me caracteriza es que me gustan los retos”, describió el peruano, quien lleva un nombre inventado por su madre, que en realidad quería ponerle Enan, como el padre. "Pero papá se negó, así que ella le cambió la palabra final", contó el intérprete que con el tiempo descubrió que su nombre es de origen nórdico y significa "Guerrero valiente".

 

 

 

 

Cuando tenía 15 años, Kenty le regaló un violín con el anticipo –que el adolescente había escuchado varias veces- de que era uno de los instrumentos musicales más difíciles de tocar. Por entonces, el joven había desarrollado un desafío personal que imponía un límite de una semana para aprender a tocar cualquier herramienta relacionada con la música.

 

 

“Pasé una semana entera intentando sacarle sonido. Fue muy frustrante y a la vez incómodo para mi familia, pero seguí y seguí hasta que pude sacar una canción religiosa. Desde ese entonces no paré de tocar”, contó el músico, que se considera violinista y que tuvo sus primeras formaciones musicales en las iglesias de su pueblo.

 

 

La vida de Enar cambió radicalmente cuando entendió que su sueño era estudiar música y tuvo, a la vez, la convicción de que tenía que dejar Perú con destino a la Argentina. "En mi país hubiera sido difícil porque hubiera priorizado el trabajo", reconoció. Su primera opción fue la Universidad Nacional de Córdoba pero nunca le respondieron los mensajes que envió para formalizar la inscripción.

 

 

“Alguien me comentó –sostuvo- sobre la Universidad Nacional de San Luis y una nueva carrera que se había abierto y que estaba buenísima: el Profesorado Universitario de Música Popular y Latinoamericana”. La rápida respuesta, el asesoramiento inmediato y la calidad educativa de la casa de estudios puntana fueron los elementos que llevaron a Povez a concluir que San Luis era el lugar indicado.

 

 

Llegó a un lugar desconocido, sin ningún amigo aunque con el apoyo de su madre, la persona que más lo impulsó a tomar la decisión, y se encontró con una provincia que le brindó su hospitalidad. “Estoy muy agradecido con las personas que Dios puso en mi camino; son tan amables y respetuosas, y siempre me tendieron una mano. Desde el primer día me he sentido contenido”, dijo el músico, quien nombró a Julián Manrique, líder de “Los manyines de Cuyo”, a Elías Mamani, como dos de los puntales de su estadía en la provincia.

 

 

El 1 de julio de este año Enar egresó de la Universidad como profesor y si hubo algo que entristeció el momento fue la ausencia de su madre, fallecida hace un par de años. Pero estuvieron, de alguna u otra forma, sus amigos puntanos, como Daniela Garro, Rodrigo Villegas, Bruno Cantisani, Luna Alcaraz, Flavia Fernández, Leandro Orozco, Alan Tula, con quienes alguna vez compartió proyecto musical y estarán en la peña del sábado. "Ellos comprendieron mi vida de inmediato. Ahora, dicen que soy más puntano que la tonada y el buen vino".

 

 

Con inclinación especial hacia el jazz, el rock y el folklore; Enar disfruta de las bandas sonoras de películas y su pasión es improvisar, algo que a veces hace con el reproductor de música al azar y en base al género que le proponga el algoritmo. Así, el violinista se mete en los géneros conocidos pero también en la música clásica, el trap, el reggae, el rap, el flamenco, la electrónica y la cumbia. “Cualquier estilo me viene bien para crear”, dice el músico que tiene como referentes los ensambles del pianista griego Yanni, las fusiones de Michael Jackson (“uno de los artistas más completos que han existido”), el violinista Itzhak Perlman, la versatilidad de David Garrett y sus colegas argentinos Néstor Garnica y Leandro Lovato, de quien suele tocar la zamba "Donde mueren las palabras".

 

 

Aunque su deporte favorito es el básquet, el peruano vio todos los partidos del Mundial de fútbol y salió a festejar a la plaza con sus amigos puntanos, especialmente la semifinal. "El partido contra Inglaterra fue sumamente emotivo porque llegó a ser más que un encuentro deportivo: fue sobre la historia, trajo a la memoria el dolor y también la hermandad", dijo el músico, quien señaló que el pueblo de su país alienta siempre a las expresiones argentinas.

 

 

 

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