El incendio dejó más preguntas que respuestas: improvisación, rumores y silencio oficial
Sin informe de daños ni avances en la investigación, crecen las críticas por la respuesta oficial y las dudas sobre el origen del fuego.
Pasó más de una semana desde que el incendio comenzó a devorar el monte de Estancia Grande y el Gobierno provincial todavía no respondió las preguntas centrales: cómo empezó el fuego, quiénes fueron los responsables, cuántas hectáreas se perdieron y cuál fue el verdadero impacto ambiental, productivo y económico del desastre.
En ese vacío de información oficial crecieron los rumores, las sospechas y, sobre todo, el malestar de los vecinos, que cuestionan tanto el origen del incendio como la respuesta de las autoridades durante las primeras horas, cuando todavía existían posibilidades de contener las llamas.
La ministra de Seguridad, Nancy Sosa, deslizó que el foco podría haber sido provocado por personas que realizaban trekking nocturno. Sin embargo, en Estancia Grande circulan otras versiones. Una apunta a un grupo de jóvenes que habría estado festejando el triunfo de la Selección Argentina frente a Inglaterra. Otra menciona la presencia de un bombero de la zona de Potrero de los Funes en el sector de Virorco o El Durazno, aunque hasta el momento no existe información oficial que respalde esa hipótesis.
Mientras las versiones se multiplican, la investigación judicial parece avanzar con extrema reserva. Tampoco trascendieron novedades sobre las medidas ordenadas por el fiscal Fernando Estopanián, ni sobre eventuales sospechosos o pericias que permitan determinar el origen del incendio.
Pero las críticas más fuertes apuntan a la respuesta operativa.
Según reconstruyeron vecinos y productores, durante la madrugada del jueves comenzaron los primeros avisos sobre el avance del fuego. Sin embargo, cerca de las 8 apenas trabajaban tres dotaciones: una oficial y dos cuerpos locales, con recursos limitados para enfrentar un incendio que ya mostraba un comportamiento complejo.
De acuerdo con la reconstrucción que realizan los propios vecinos, el incendio se habría iniciado durante la noche del miércoles en la zona de El Durazno Alto, en cercanías de la cola del dique Berta Vidal de Batini. Varios habitantes aseguran haber visto desde lejos pequeñas llamas, como si alguien hubiera encendido una fogata sobre la cresta del cerro. Esa versión coincide con otras hipótesis que ubican el origen del fuego en ese sector. Con el correr de las horas y la llegada del viento, cerca del mediodía del jueves, las llamas encontraron un escenario ideal para propagarse. La abundante vegetación de las quebradas, los cauces y las márgenes del embalse actuó como combustible natural, permitiendo que el incendio avanzara hacia distintos sectores de Estancia Grande y luego regresara sobre parte de esa misma zona, expandiéndose en múltiples frentes.
Los pobladores sostienen que en esas primeras horas no fueron convocados los cuarteles voluntarios de localidades cercanas como El Volcán, Potrero de los Funes, San Luis, El Trapiche, La Toma y La Carolina, que podrían haber aportado personal y equipamiento cuando el incendio todavía no había alcanzado dimensiones incontrolables.
Para muchos vecinos, el desastre también dejó al descubierto la falta de planificación preventiva. Señalan la ausencia de picadas cortafuego, guardadiques y otras obras de mitigación en una zona conocida por su abundante vegetación y por el riesgo que representa durante la temporada seca.
Otro de los cuestionamientos apunta a la escasa presencia de medios aéreos durante las primeras horas. Recién cuando el incendio ya había adquirido una magnitud extraordinaria comenzaron a verse aviones hidrantes y helicópteros. Posteriormente, desde el Gobierno explicaron que las condiciones de viento impedían operar con seguridad, aunque para los habitantes de la zona la asistencia llegó cuando gran parte del daño ya era irreversible.
La presencia de la ministra Nancy Sosa también es motivo de cuestionamientos entre los pobladores, que consideran que la conducción política de la emergencia apareció cuando el desastre ya estaba consumado y las llamas habían arrasado una extensa superficie de monte nativo.
Mientras tanto, el informe oficial sobre las pérdidas sigue sin aparecer.
No existe una cifra oficial sobre las hectáreas consumidas, las viviendas afectadas, la cantidad de animales muertos ni el impacto sobre la fauna silvestre. Productores aseguran haber encontrado animales calcinados y otros que todavía deambulan con graves quemaduras, además de pérdidas millonarias en alambrados, pasturas e infraestructura rural.
Tampoco hay precisiones sobre el estado de la investigación judicial. La Fiscalía no informó avances, no se conocieron resultados de las pericias realizadas en el lugar ni existen definiciones públicas sobre quiénes podrían haber provocado el incendio.
Con el paso de los días, la tragedia dejó de ser solamente un desastre ambiental. También expuso las falencias en la prevención, las demoras en la respuesta y el silencio oficial. Porque mientras el monte intenta recuperarse de las llamas, las preguntas siguen sin respuesta: ¿cómo comenzó el fuego?, ¿quiénes son los responsables?, ¿por qué no se desplegó una respuesta acorde durante las primeras horas? y, sobre todo, ¿por qué más de una semana después la sociedad todavía no conoce un informe oficial que explique qué ocurrió realmente en uno de los incendios más graves que sufrió Estancia Grande?
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