SAN LUIS - Viernes 24 de Julio de 2026

SAN LUIS - Viernes 24 de Julio de 2026

EN VIVO

Improvisación y horas perdidas dejaron al fuego arrasar Estancia Grande

Vecinos y productores sostienen que el incendio fue subestimado y que la respuesta llegó cuando ya era tarde. A una semana del fuego, no hay registro oficial sobre las pérdidas.

Por redacción
| Hace 3 horas

Más de una semana después del incendio que arrasó Estancia Grande, todavía no existe un informe oficial que dimensione cuántas hectáreas de monte se perdieron, cuántas viviendas y construcciones resultaron afectadas, de cuántos animales murieron o cuál fue el impacto económico sobre los productores de la zona. Pero entre quienes vivieron el fuego desde la primera línea hay una conclusión que se repite como una sentencia: "Si esto se hubiera tomado en serio desde el principio, no habría llegado a tanto".

 



La imagen todavía persiste. Días después del incendio, a pocos metros de la Municipalidad de Estancia Grande, seguían apareciendo brasas humeantes entre la vegetación negra. En algunos sectores el monte continuaba ardiendo lentamente, como una evidencia silenciosa de que el desastre no terminó cuando dejaron de verse las grandes columnas de humo.

 

 

Los vecinos sostienen que el incendio no sorprendió a las autoridades. Aseguran que la Policía y los bomberos tenían conocimiento del foco al menos desde las dos de la madrugada del jueves. Sin embargo, según sus testimonios, la respuesta recién cobró verdadera dimensión cerca de las ocho de la mañana, cuando las llamas ya habían descendido sobre el poblado y el viento las empujaba sin control.

 

 

"Los que conocemos el campo sabemos que un fuego de madrugada, con viento, puede convertirse en un desastre. Yo avisé a las dos de la mañana, pero recién al otro día se vio movimiento de bomberos", contó quien asegura haber realizado uno de los primeros avisos a las autoridades.

 


 

Para entonces, el tiempo ya jugaba del lado del incendio.

 

 

Mientras las dotaciones se organizaban, fueron los vecinos quienes comenzaron a defender sus casas, sus animales y sus lugares de trabajo con mangueras, palas y ramas.

 

 

Gustavo Barroso pasó gran parte del jueves intentando salvar el Camping Los Nogales. Desde temprano vio avanzar un frente de fuego de casi un kilómetro. Les advirtió a los bomberos que el incendio terminaría llegando al predio, pero dice que nadie permaneció allí.

 

 

"Cuando volvió el fuego ya estaba encima del camping. Se prendió un quincho enorme, donde funcionaban las caballerizas. Lo apagamos como pudimos entre nosotros. Los bomberos llegaron cuando ya se había quemado todo", recordó.

 

 

Durante horas luchó prácticamente solo.

 

 

"Me quemé las pestañas. Las llamas saltaban más de cien metros. Tratábamos de que no se prendieran los otros quinchos y de salvar un buffet que era todo de madera. Recién a la noche llegaron bomberos de Concarán y Los Molles".

 

 

Juan Quiroga también pasó toda esa jornada esperando el fuego. "Nos enteramos el miércoles y empezamos a mojar los quinchos porque son de paja. En dos horas el fuego pasó de estar a unos doscientos metros a meterse dentro del camping. Ahí ya no había manera de frenarlo".

 

 

En otro extremo del pueblo, una familia de productores agropecuarios vivía una escena similar. Su establecimiento está cerca de la Municipalidad y durante toda la madrugada combatieron el incendio prácticamente solos para impedir que las llamas alcanzaran los corrales.

 

 

"Vino una dotación y nos dijeron que solamente podían actuar si el fuego llegaba a la casa. Nosotros evitamos que avanzara, pero igual se quemaron todos los pastizales. Si no hubiéramos estado ahí, también perdíamos los animales", relató uno de los productores.

 

 

Las consecuencias recién empiezan.

 

"Ahora tengo que vender los animales porque no tienen pasto para alimentarse y no tengo cómo mantenerlos. Unas yeguas que estaban sueltas se quemaron completamente", dijo el trabajador.

 

 

La pérdida no se mide solamente en hectáreas negras. También se mide en años de trabajo que desaparecieron en pocas horas.

 

 

Otro de los reclamos apunta a la organización del operativo. "El jueves a la mañana pedían agua y paracetamol para las dotaciones. Pero nosotros no los veíamos apagando el fuego. Estaban concentrados en la Municipalidad mientras las llamas seguían avanzando", cuestionó un vecino.

 

 

Nadie pone en duda el esfuerzo de los bomberos que finalmente combatieron el incendio durante días. La crítica apunta a otra parte: al momento en que se tomó dimensión del peligro. Porque, para los habitantes de Estancia Grande, la batalla más importante era la de las primeras horas. Y sienten que esa batalla se perdió antes de empezar.

 

 

El mayor enojo terminó concentrándose en las declaraciones posteriores de la ministra de Seguridad, Nancy Sosa, quien sostuvo que el operativo se había desarrollado correctamente. "Sosa sabe que se empezó a trabajar tarde. Los vecinos sabemos que las horas fundamentales fueron las primeras. Ahí fue cuando el incendio se subestimó y se dejó que avanzara", resumió uno de los productores.

 

 

Sin un informe oficial que explique qué ocurrió, cuántas hectáreas se perdieron o por qué el fuego terminó arrasando buena parte del monte, en Estancia Grande quedó instalada una sensación difícil de apagar: que el incendio fue tan devastador por la fuerza del viento como por una cadena de improvisaciones que hizo que, cuando llegaron los recursos, el fuego ya hubiera ganado demasiado terreno.

 

LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casa

Temas de nota:

Suscribite a El Diario y tendrás acceso a la versión digital de todos nuestros productos y contenido exclusivo