“Pagamos todo y no tenemos nada”: reclamos por el abandono en los barrios de San Luis
Vecinos denuncian pérdidas de agua, desbordes cloacales y calles deterioradas. Cuestionan la falta de respuestas municipales.
Un pozo abierto en una plaza, una pérdida de agua potable y una reparación que, según el reclamo vecinal, lleva dos semanas sin terminar. La escena sintetiza el malestar de habitantes de San Luis que cuestionan el deterioro de los servicios y la falta de respuestas de la Municipalidad. El planteo tiene un eje concreto: cumplen con el pago de las tasas, pero los problemas de sus barrios siguen sin solución.
El caso fue difundido a través de un video enviado a El Diario. La denuncia describe una excavación con agua acumulada, barro, basura y ladrillos desparramados. Como señalización, una cinta de peligro atada entre un árbol y un aparato de gimnasia. Según el testimonio, el lugar fue intervenido para reparar una pérdida, pero el trabajo quedó inconcluso y el agua continúa corriendo por el cordón.
La queja se suma a otras por pérdidas, falta de suministro, desbordes cloacales, baches, contenedores deteriorados y fallas en el alumbrado. Los reclamos abarcan sectores del sur, el oeste y el centro de la capital provincial.
En el barrio República, vecinos denuncian que una pérdida mantiene una calle anegada y aseguran que sus pedidos de reparación no obtuvieron respuesta. En otros sectores del oeste, las quejas apuntan a interrupciones prolongadas del suministro. También hay cuestionamientos al color y al olor del agua que reciben mediante camiones.
El contraste alimenta el descontento: mientras algunas familias deben buscar cómo abastecerse, otras ven correr agua por la calle durante días. Frente a esa situación, los pedidos de cuidar el consumo domiciliario resultan insuficientes para quienes esperan que el municipio repare su propia red.
Los desbordes cloacales agregan otro problema. Hay denuncias sobre escurrimientos en calle Buenos Aires, hacia San Martín, y en la esquina de Juan Gilberto Funes y Rivadavia. En este último punto, los vecinos advierten que el paso de los vehículos salpica a los peatones con aguas servidas.
A esas situaciones se suman reclamos por residuos alrededor de contenedores rotos, malos olores y presencia de roedores. El deterioro del pavimento y las luminarias que permanecen encendidas durante el día o no funcionan de noche completan las quejas.
El malestar tiene también una lectura sobre las prioridades de la gestión municipal: los vecinos señalan que las obligaciones de pago se mantienen, mientras las reparaciones se demoran. No reclaman una obra extraordinaria, sino agua, cloacas que funcionen, limpieza, iluminación y calles transitables.
En la plaza señalada por la denuncia, la espera tiene una medida concreta: dos semanas, según el testimonio enviado al medio. Un pozo abierto y una cinta de peligro son, hasta ahora, la respuesta que describe la vecina.
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