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Facundo Manes: “Solamente recordamos lo que nos emociona”

Por redacción
| 19 de octubre de 2014
Manes ayer en el ave fénix donde disertó sobre liderazgo y emprededurismo Foto: Martín Gómez

Invitado para disertar en la segunda Expo Nuevas Empresas, Facundo Manes llegó el viernes a San Luis. Vino acompañado de su familia y esa misma tarde fue a visitar la feria instalada en El Ave Fénix. Allí aceptó una charla con El Diario de la República para hablar de los avances de la ciencia sobre el funcionamiento del cerebro humano al que define como “la estructura más compleja del universo”.
Manes es neurólogo y neurocientífico. Tiene 44 años y es pionero en el país y referente mundial en estudios sobre los entramados pliegues que esconde nuestra mente. Estudió Medicina en la UBA y se especializó primero en EE.UU. (en el Massachusetts General Hospital de la escuela médica de Harvard) y luego en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. En 2001 regresó al país. Fue el fundador y actual director del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro en la Ciudad de Buenos Aires.
— Es común “medir” la inteligencia de una persona por medio de su coeficiente intelectual.
¿Un test de ese tipo indica realmente inteligencia?
— El coeficiente intelectual mide algún aspecto de la inteligencia, pero no la complejidad de la  inteligencia humana. Los valores del coeficiente intelectual correlacionan con ciertas  actividades de la vida, como los problemas aritméticos, aunque no con todas. Pero hay otro tipo de inteligencia que es social o emocional y que no se puede medir. Y sabemos que la capacidad social y la capacidad emocional influye en muchos líderes, en mucha gente que inspira comunidades.
En resumen: la ciencia no puede medir la complejidad de la inteligencia, puede medir un aspecto, que es el analítico. Pero hay muchos aspectos de la vida donde la inteligencia social tiene mayor relevancia que la inteligencia analítica.
— ¿Por ejemplo?
— Lo ves en el líder de una comunidad que quizá no sepa hacer un cálculo matemático complejo, pero puede darse cuenta qué quiere o qué necesita la sociedad y entender el pensamiento de una comunidad.
— ¿Cuánto se conoce sobre el funcionamiento del cerebro?¿Es cierto que el ser humano utiliza apenas el 10%?
— Eso es falso. Usamos gran parte de nuestro cerebro. El cerebro trabaja en red, trabaja en paralelo. No es cierto que usemos sólo el 10%. Y sobre cuánto conocemos se ha avanzado mucho: conocemos los mecanismos de la memoria, del olvido, del lenguaje, algunos aspectos de la conciencia, de la percepción visual. Sin embargo, aun no tenemos una teoría general de cómo funciona el cerebro. Tampoco sabemos cómo los circuitos neuronales crean sentimientos personales y unidos de cada uno de nosotros.
— En relación a los circuitos neuronales es común escuchar que las neuronas no se regeneran, que mueren, por ejemplo, con la ingesta de alcohol y no vuelven a recuperarse.
— Hoy sabemos que algunas neuronas del cerebro adulto se regeneran. Y sabemos que hay neurogénesis, es decir nuevas neuronas que se generan en algunas áreas del cerebro adulto y también sabemos que el cerebro es plástico: cada experiencia modula y lo cambia.
— ¿Cuánto hay de cierto cuando escuchamos que los chicos, los más pequeños en particular, “vienen cada vez más inteligentes”?
— Hay un efecto que se llama Flynn, que es que cada generación es un poco más inteligente que la anterior. Aun no podemos saber el porqué de ese efecto Flynn. Pero existe. Una preocupación con los chicos es la tecnología. El uso moderado está bien pero debemos evitar que estén todo el día conectados. Tienen que volver a tener introspección, a estar aburridos, a pensar, imaginar. La tecnología está muy bien pero el uso debe ser moderado.
— El propio Steve Jobs, fundador de Apple, limitaba a sus hijos el uso de dispositivos electrónicos …
— Claro. Creo que un buen consejo no es que no usen la tecnología, sino que la usen en forma moderada, que no estén todo el día conectados porque eso va en contra de la naturaleza. El cerebro tiene que descansar, tener ocio. Cuando el cerebro no hace nada trabaja mucho y en forma ordenada.
— Hablar del descanso del cerebro recuerda la historia que Borges relató en los años 50 en su cuento “Funes el Memorioso”, aquel hombre que no podía dormir, que todo lo recordada con precisión y no conseguía olvidar nada... ¿Cuánto acertó Borges en ese relato?
— En ese cuento Borges grafica la importancia del olvido. Funes el memorioso vivía las 24 horas de mañana para recordar las 24 horas de hoy. Y no podía asociar nada nuevo, no podía aprender nada nuevo. Borges marca allí la importancia del olvido. Uno en la vida olvida casi todo, solamente recordamos lo que nos emociona.
Si te pido que me cuentes tus cinco años en la escuela secundaria, te va a sobrar una hora para contarme esos cinco años.
Seguramente mucho lo has olvidado ¿Y de qué te acordás? Sólo de lo que te emocionó.
— Sobre las enfermedades mentales usted advierte que el Alzheimer se va a convertir en una epidemia ¿Por qué?
— Ya es una epidemia porque el principal factor de riesgo para el Alzheimer es la edad. Y la expectativa e vida está aumentando, la gente vive más.
Entonces a mayor edad, más Alzheimer. Sólo en Argentina se calcula que hay 500 mil personas con Alzheimer y esto es un problema no sólo para los pacientes, sino también para la familia que lo cuida. Es también un problema social y económico porque los estados no saben cómo afrontar esta epidemia.

 


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