El cartero, un viejo oficio que se recicló y lucha por sobrevivir
En el oficio hace siete años, Jonathan Lara contó cómo cambiaron sus tareas con la evolución deinternet.
Antes, cuando empecé, llevaba entre treinta y cuarenta cartas por día. Pero actualmente sólo llevo cinco, seis, que son las que tiramos bajo puerta. Ahora cambió todo. Cambió la gente y también nuestro trabajo", sentencia Jonathan Lara. Deja en claro cómo se modificó su actividad y luego explica de qué manera la tecnología alejó al papel y la correspondencia común para ser reemplazada por el teléfono celular, las nuevas aplicaciones e internet.
Con su moto en el estacionamiento y su bolso en modo descanso, el cartero conversó con El Diario de la República. Hablar de su oficio lo entusiasma y, al margen de los detalles, reflexiona sobre la evolución de su tarea. "Casi todo nuestro trabajo se modificó. Hace siete años manejábamos todo con una hoja de ruta. Así le decíamos a nuestros papeles que indicaban la distribución que hacíamos e informábamos a la empresa si entregábamos o no las cartas. Era la manera de afirmar si el destinatario estaba en su casa o no. Ahora llevamos en nuestros teléfonos celulares una aplicación de la empresa. Ahí notificamos todo lo que ocurre con la correspondencia que cada cartero maneja", remarcó.
"Con la llegada de la tecnología, los mails y los mensajes de WhatsApp, la carta postal se redujo muchísimo", remarcó Lara.
"Actualmente sólo llevo cinco o seis cartas. Lo demás son cartas documento o impuestos. El correo electrónico y los mensajes de texto terminaron con la carta escrita. Hasta hace pocos años llevábamos, ahora casi nada", aseguró.
“Si es por comparar, el uso de la tecnología nos ayudó mucho. Ahora es todo más simple para nosotros en cuanto a la organización del trabajo, la distribución y los informes. La diferencia es que repartimos menos cartas y más paquetes. Podemos decir que la tecnología nos favoreció, nos hace ganar tiempo”, contó.
Con esta nueva tendencia, las cartas familiares cambiaron a compromisos comerciales, trámites bancarios o laborales y Lara da cuenta de esa evolución. "Hoy repartimos hasta documentación de autos recién comprados. Pero la correspondencia postal, la carta común de la gente, la que pasamos por debajo de la puerta, la repartimos cada vez menos", explicó.
"Nosotros antes llevábamos en nuestros bolsos un montón de cartas, ahora trasladamos hasta los pequeños paquetes. Lo que podemos llevar, lo cargamos. Desde celulares hasta remeras. A partir de la venta por internet, la distribución de paquetería creció muchísimo. Eso generó un cambio en nuestro trabajo. La gente, al abrir los paquetes de lo que compra, nos pide que le ayudemos. Lo mismo pasa cuando recibe tarjetas de crédito que no ha pedido. Les tenemos que enseñar cómo rechazarlas. Antes, con la carta bajo puerta eso no existía", indicó el cartero.
Cuando el comercio virtual genera cambios empresariales
Javier Bacaicoa: "Los paquetes reemplazaron a las cartas simples"
Rodeado de cajas, bolsas y paquetes de distintos tamaños, Javier Bacaicoa chequea envíos y 'piezas' desde su tablet. Es el gerente de la sucursal San Luis de Andreani y un fiel testigo de lo que hoy sucede en el mundo postal y su evolución. En diálogo con El Diario de la República explicó cómo el comercio virtual impulsó tendencias hasta convertirlas en nuevos oficios o generar la jerarquización de la tarea de un cartero o cadete. "El furor de las compras por internet y el envío de paquetes que genera desplazó casi por completo a las cartas simples", afirmó en el inicio de la charla.
"Los cambios no sólo llegaron para los trabajadores, también para las empresas. El trabajo fue cambiando poco a poco porque la gente comenzó a usar mucho la compra por internet hasta convertirla en un verdadero furor. Y nosotros tuvimos que acomodarnos a esta realidad y profesionalizar mucho más nuestra labor. Hoy entregamos ropa, regalería, electrodomésticos, televisores y hasta heladeras. Eso hizo que los carteros tuvieran que capacitarse mucho más. Ahora hay dos grupos bien definidos. Por un lado, el car-tero que continúa recorriendo las calles con nuevas modalidades de trabajo y por el otro, los compañeros que distribuyen la paquetería más grande. En la actualidad por nuestros depósitos pasa mucha mercadería. Lo del comercio virtual nos sorprende permanentemente. La gente compra de todo. Y eso te obliga a redefinir el trabajo. Por suerte, la tecnología ayuda bastante a la logística", expresó Bacaicoa.
"La carta simple o lo que nosotros llamamos correspondencia bajo puerta fue desplazada por los paquetes. Por día, en nuestras oficinas atendemos cerca de ciento cincuenta clientes, cuya inmensa mayoría viene a buscar productos que compró desde su computadora", reveló el gerente.
Pero no todo es sonrisas para los carteros o distribuidores de paquetería. Además de la ardua tarea tienen que sacar a relucir "nuevas mañas".
"La venta por internet nos abrió una problemática, un nuevo desafío, porque el cartero debe interpretar lo que está por entregar y asesorar al receptor. Hay muchas consultas de la gente cuando el cartero entrega la pieza. Ellos son la cara de la empresa y deben saber responder cada consulta y asesorar a nuestros clientes. Por ejemplo, cuando la gente recibe una tarjeta de crédito que no pidió, un contrato de su auto o documentación banca-ria o un teléfono celular o tablet comprados por internet. Antes sólo entregaban el sobre por debajo de la puerta o a lo sumo se repartían cartas documento. Eso cambió totalmente", contó Bacaicoa.
"Hace unos años, el servicio de paquetería, la distribución domiciliaria en camionetas no existía como ahora. Ahora los carteros llevan lo que es papel, documentos y paquetes chicos. Del resto, o viene el cliente por la sucursal o lo lle-vamos al domicilio. Sólo con mirar nuestro depósito basta para darse cuenta de cómo evolucionó la logística. Hoy el comercio virtual es un furor que crece", contó.
La innovación también tiende puentes para controlar los servicios y la firma Andreani lo ofrece vía web. "La clientela tiene ahora, por internet, la manera de seguir su pieza desde que la envía. Compartimos toda esa información desde que retiramos los productos, hasta que concentramos todo en Tigre, en nuestra central, y desde allí la envíamos a las sucursales de cada ciudad destino para distribuirla. Nuestros clientes pueden ver ese paso a paso en todo momento, vía web. El cartero o transportista se encuentra ahora en un escenario en el que tiene que registrar su labor en los teléfonos o tablets. Ellos agregan todo en Andreani Móvil, nuestra aplicación. Tras subir la información se replica en nuestro sistema y se comparte con la gente que puede ver el circuito operativo que hace su paquete, incluso hasta la hora en la que llegó a San Luis", cerró.
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