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Crece la faena vacuna

Imágen: Bentivegna

La oferta de hacienda creció casi 10% pero estuvo concentrada en la primera parte del mes. La caída posterior en los ofrecimientos permitió una mejora en las cotizaciones que empató la inflación del 2017. Se teme por lo que pueda generar la seca. La falta de pasto podría adelantar la zafra y condicionar la recría.

 

La faena de enero fue de las más altas de los últimos tiempos. Los frigoríficos recibieron 1.164 millones de animales. En todo 2017 hubo solo un mes en el que se procesó semejante volumen.  Fue en mayo del año pasado cuando se faenó la misma cantidad de hacienda.

 

El dato sorprende porque los operadores en el Mercado de Liniers desde hace tiempo señalan que la oferta de ganado es acotada, que falta hacienda y que eso motivó la reacción de los precios. Muchos consignatarios se expresaron en tal sentido y manifestaron su conformidad por el resultado de las ventas aunque reconocieron que se trata de una recomposición y no de una suba real de los valores.

 

Diferentes factores explican el aumento de la oferta. Enero fue un mes largo con 22 días hábiles lo que naturalmente generó más oferta. Además comenzó a apretar la seca. La escasez de precipitaciones y las altas temperaturas  también hicieron su aporte para que la faena sea mayor a la esperada en especial, en la segunda parte del mes. Es muy probable que en forma directa los frigoríficos en el mes en curso, reciban mayores volúmenes a los que tendrían de no mediar la falta de agua en el perfil del suelo.

 

Por otra parte lo que hay que tener en cuenta es que enero tuvo dos etapas. Hubo una primera quincena en la cual la oferta fue más que abundante y en la que todavía se estaba en el momento pico de ofrecimientos propio de los encierres de mitad de año en adelante. Esa etapa se caracterizó además por las ventas postergada de parte de algunos productores por cuestiones impositivas y fiscales. Esa sobre oferta duró hasta mediados de mes. Luego, en la segunda quincena la demanda ya no tuvo a su disposición esa hacienda y al mismo tiempo se sintió el faltante de ganado procedente de los corrales. El dato frío dice que hubo más hacienda, pero es muy probable que estuviera más concentrada en la primera parte del año. Por eso el repunte en los valores debe ser tomado más como una recomposición que como una suba real. Si se comparan los precios promedio de enero del año pasado y los de los primeros días de febrero la suba rondó el 25% con excepción de la categoría terneros donde la mejora fue del 21%. Claro que durante todo el año pasado el productor debió absorber la suba de costos que no fue acompañada por los valores, ahora con el nuevo escenario de precios deberá hacer frente a los costos también nuevos del 2018.

 

Con respecto a las variaciones en la faena por categorías hay que señalar lo siguiente. Por un lado hay un dato alentador que es la mayor presencia de novillos. La faena de esta categoría mejoró 5% respecto de enero del año pasado y 15% con relación al dato de diciembre. Muchos productores prefirieron vender en enero por cuestiones impositivas, también impactó el calor y la consecuente necesidad de sacar hacienda de los campos.

 

Los números de la faena de novillos le dan la razón a los que dijeron que el producto apostaba por la recría y el agregado de valor. Consideraron además que el aumento de las exportaciones iba a incentivar ese proceso que se está dando pero de forma lenta, muy lenta. No hubo “boom ganadero” a juzgar por la oferta de novillos, pero sí una tendencia a que su producción aumente mucho. Hay más novillos y menos terneros, pero el cambio es pausado, tiene un ritmo similar al de la llegada de inversiones y al de la reactivación económica del país. Al respecto el consultor Víctor Tonelli consideró que “éste va a ser el año de la recría” por la consolidación del crecimiento de las exportaciones apalancado en la posibilidad de vender más y mejores cortes a China lo que dinamizará la demanda de los frigoríficos que operan en los mercados internacionales. En efecto hay una brecha marcada en favor de la producción de novillos pesados que sirvan para atender a esa demanda.

 

Si bien el aumento de la faena de novillos es un dato alentador, los privados piden más incentivos a su producción y por eso desde la Mesa de las Carnes siguen insistiendo con la implementación de algún mecanismo de desgravación de impuestos que empuje al productor a retener los machos más tiempo con todo lo que eso implica con respecto a la inmovilización del capital y al riesgo de no contar con el precio conveniente de parte de los exportadores cuando luego esa mercadería no tiene fácil aceptación en el mercado local que pide carne de animales chicos.

 

También creció la oferta de novillitos. En menor proporción que la de novillos pero hubo un crecimiento al fin y no fue despreciable. Respecto de enero de 2017 el aumento en esta categoría fue del 14,5% y con relación a diciembre del 2%. También aquí se observa el interés del invernador y del feedlotero por agregar kilos a la hacienda, recordemos que el maíz utilizado para la producción de este ganado se compró a valores inferiores a los que tiene el mercado ahora.

 

Al tiempo que crece la oferta de novillos y novillitos se achica la de terneros, lo que pasó durante el 2017, aunque si se toman sólo los datos del primer mes de este año y se los compara con igual período del año pasado se observa un aumento interanual en la faena de esta categoría de 14,5% que se debería al aporte de los feedlots al menos en la primera parte del mes. En efecto, los datos de la Cámara de Feedlot explican que en los últimos meses los encierres en los establecimientos más profesionalizados estuvieron en niveles altos y esa hacienda aparece ahora.

 

En cuanto a la faena de hembras hay que destacar que se ubica en el 45% del total aun cuando hubo más machos en oferta. La faena de hembras se estabilizó en los últimos meses en el punto de inflexión en el cual todavía no se puede hablar de liquidación pero sí claramente del fin de la retención que fue consecuencia del gran entusiasmo que generó el cambio de gobierno y que se reflejó en la retención del 2016.

 

En el caso de las vacas se produjo el salto más importante. Respecto de enero del año pasado hubo un aumento en la oferta de vacas del 12%. Es un salto importante que da cuenta del menor interés por la retención pero no es la categoría de hembras que más aumentó porque se trata de los vientres ya hechos. Un salto mayor se da en vaquillonas cuyo incremento fue del 15% y en terneras fue del 21%.

 

¿Qué factores empujan al criador a desprenderse de las hembras?

 

En parte está influyendo el mal clima (seca y altas temperaturas) pero también la sensación cada vez más generalizada de que la política y la economía no está dando las señales necesarias como para apostar al “boom ganadero” que muchos alientan pero que los números dan cuenta que no se está dando. Eso se refleja particularmente en el rubro vaquillonas, en la categoría de hembras que señala la apuesta del productor al crecimiento. Lo mismo sucede con el desprendimiento de las terneras aunque en este caso talla también el aporte de los feedlots que engordan gran parte de las terneras.

 

El clima en adelante será cada vez más determinante. “El clima de diciembre y enero define el servicio” explicó el consultor Ignacio Iriarte quien agregó que la evolución de las lluvias de febrero serán determinantes para la cría y especialmente condicionarán la salida del ternero, si el clima sigue seco podría verse un claro adelanto de la zafra.

 

En las últimas semanas diferentes consignatarios señalaron el interés de muchos de sus clientes por vender vientres cuya comercialización estaba prevista para el otoño. El productor que pueda va a aguantar porque el impacto del clima en la oferta de pasto no es tan inmediato, y porque siempre se esperan lluvias que a último momento reviertan la cuestiones y den una nueva oportunidad, pero el paso de los días va haciendo su daño y llega un momento en el que no queda alternativa, el punto es cuándo decidir la venta para sacar el mejor precio, dentro de la posibilidad que presenta el mercado y las chances que da el clima.

 

Columnista: Nicolás Razzetti

 

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