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Un arma peligrosa

Navegar en internet puede ser divertido o tener serias consecuencias. En las últimas décadas, la expansión de las redes sociales permitió que la información sea cada vez más veloz aunque no siempre certera. Las fake news (noticias falsas) invaden la red y generan desinformación, confusión, alarma y hasta pueden cambiar una idea ya formada. Qué saber antes de hacer click en “compartir”.

Por Noelia Barroso
| 03 de julio de 2018

Básicamente las fake news son las noticias falsas que circulan por internet. Pueden cambiar en un momento la visión de un usuario, hacer que rápidamente considere que esa información que está compartiendo es verídica y así genere una ola de desconcierto, burlas, temor, cadenas de oraciones y hasta pánico. Las redes sociales son la vía más rápida y exitosa de difusión. Son un problema a nivel global y se ha demostrado que también funcionan como herramienta política. Por ejemplo, las elecciones en Estados Unidos, precisamente la campaña del actual presidente Donald Trump, fue la más exitosa en cuanto utilización de las fake news.

 

Si bien Facebook es una plataforma y no un medio periodístico, -según argumentan los que quieren defenderla-, los contenidos falsos que se viralizan ahí tienen un 70% más de probabilidades de ser compartidos que los verdaderos. Aunque esto no es exclusivo de esta red social, ya que Google y Twitter también son generadores de noticias falsas.

 

Después de que Mark Zuckerberg (el creador de Facebook) pasara por tribunales luego de que se descubriera que su red social filtró datos de miles de usuarios, expusieron que había unos tres mil perfiles que compraban publicidad para incentivar el click en este tipo de contenido y, según informaron, tomó medidas para evitar que sigan creciendo. Pero son casi imposibles de erradicar.

 

Trump y el rey de las fake news

 

Paul Horner fue conocido por ser el autor de cientos de noticias falsas en Facebook y webs dedicadas a difundir rumores y hacer dinero fácil. Horner se había autoproclamado “una pieza clave” en la victoria de Trump al lograr que miembros de la campaña e incluso Fox News se hicieran eco de sus “falseadas”. Después de esto, el Congreso de ese país abrió investigaciones para determinar el origen y difusión de estas noticias en plataformas sociales.

 

“Los votantes de Trump difunden mis páginas constantemente. Creo que Trump está en la Casa Blanca gracias a mí. Sus seguidores no contrastan nada… lo difunden todo, se creen cualquier cosa”, dijo Horner en noviembre durante una entrevista con ‘The Washington Post’.

 

“Wikileaks confirma que Hillary Clinton vendió armas al ISIS” o “El Papa Francisco sorprende al mundo y respalda a Donald Trump como presidente”, fueron dos de las “noticias” más controversiales y expandidas. Una página de Estados Unidos se dedicó a analizar qué hubiera pasado con las elecciones de ese país si no se hubiera difundido que el Papa apoyaba a Trump. El mismo sitio asevera que Hillary hubiera sido la vencedora. ¿Realmente una noticia puede cambiar la historia? Al menos así lo cree esta publicación.

 

“Wikileaks confirma que Hillary Clinton vendió armas al ISIS” o “El Papa Francisco sorprende al mundo y respalda a Donald Trump como presidente”, fueron dos de las “noticias” más controversiales y expandidas. Una página de Estados Unidos se dedicó a analizar qué hubiera pasado con las elecciones de ese país si no se hubiera difundido que el Papa apoyaba a Trump. El mismo sitio asevera que Hillary hubiera sido la vencedora. ¿Realmente una noticia puede cambiar la historia? Al menos así lo cree esta publicación.

 

Noticias erróneas y noticias falsas

 

Hay que dejar en claro la diferencia entre noticias erróneas y noticias falsas. La primera se considera tal cuando la información que provee no es certera, tiene datos equivocados o no chequeados y pueden venir de un medio fidedigno.

 

Un claro ejemplo fue una noticia que divulgó radio Popular hace apenas unas semanas en el barrio José Hernández en la que aseguraba que un hombre había matado a su familia y luego se habría suicidado. Lo cierto fue que los integrantes de esa familia murieron por inhalación de monóxido de carbono. En el afán por querer dar una primicia, el cronista de esa radio, una de las más escuchadas de la provincia, cayó en un gravísimo error que todos lamentaron. Otros medios prefieren chequear la información con fuentes oficiales y luego publicar la noticia, aunque demore un poco más en darse a conocer.

 

Las noticias falsas generalmente se realizan con intenciones ulteriores como invadir de publicidad a los usuarios. Que su título llame la atención será la premisa fundamental.

 

Cuando la información genera muerte

 

Las noticias que circulan por internet van desde algo tan simple como lograr que el usuario busque mensajes subliminales en películas de Disney a propagar que las vacunas contra el sarampión, la rubeola y las paperas causan autismo. La primera hizo que muchos de nosotros volviéramos a ver algunas películas infantiles e incluso pausarlas decenas de veces para ver qué había detrás del Rey León o de Toy Story, en cambio la segunda es la mentira más dañina de internet ya que causó muchas muertes.

 

El médico estadounidense Andrew Wakefield fue el que divulgó uno de los fraudes científicos más grandes de la historia, cientos de padres dejaron de vacunar a sus hijos y como consecuencia muchos de ellos fallecieron. Si bien le retiraron la licencia y no puede ejercer más su profesión, el daño ya estaba instalado.

 

Su estudio y tesis provocaron un descenso en los índices de vacunación en Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda, y el consecuente aumento de casos de sarampión y paperas provocando casos graves y también fatales. Las continuas advertencias generaron un clima de desconfianza hacia todas las vacunas y la reaparición de otras enfermedades que se creían controladas. Para contrarrestar esto, un grupo de profesionales italianos de la medicina creó una iniciativa con la que publicó una imagen de una lápida infantil que rezaba: “No me han vacunado por miedo al autismo”, una representación fuerte pero con un mensaje bastante claro.

 

La desinformación contamina

 

Pasa en los medios nacionales, internacionales y también en nuestra provincia. En 2016 una serie de imágenes que un periodista compartió en su cuenta de Twitter en un momento más que inoportuno provocó una ola de enojo, miedo e incertidumbre. El fuego preocupaba a los puntanos y ese profesional lo agravó. Aseguró que animales se quemaban en San Luis acompañando sus palabras con una imagen de caballos huyendo de las llamas. Lo cierto es que no sólo eran fotos antiguas, sino que eran de España.

 

Incluso los profesionales pueden equivocarse, pero la malicia es otro cantar. Con este objetivo algunos usuarios usan fotos o grabaciones viejas o de otros lugares y las postean como actuales, generando una ola de desconcierto o pánico.

 

Otro ejemplo es que a principios de este año se viralizó una noticia de San Luis en Clarín cuya fecha era 2016, pero nadie lo notó. El título aseguraba que los sueldos de docentes y estatales puntanos aumentarían un 40%. Como era de esperarse cientos de usuarios de Facebook compartieron en sus muros la publicación.

 

También fue blanco de ilusiones y suspiros esperanzados un banner con Marco Antonio Solís como protagonista. El cartel aseguraba que el autor de “Si no te hubieras ido” daría un show en el Estadio Juventud Unida de San Luis en enero y rápidamente se replicó en muchos medios locales. El matutino que acompaña a Revista Cooltura, antes de publicarlo, se comunicó con los encargados del estadio para corroborar el dato, que resultó ser falso.

 

Recientemente y después de la segunda nevada del año en la ciudad, se propagó en grupos de Whatsapp una imagen anunciando que se suspendían las clases en toda la provincia de San Luis, aunque finalmente la información oficial lo confirmó, los primeros datos correspondían al año pasado.

 

El click fácil con titulares llamativos y generalmente acompañados de imágenes sugestivas atraen más que la miel y los usuarios no se resisten.

 

Twitter, el “asesino” de celebridades

 

La red social del pajarito es, hasta ahora, la plataforma que más famosos mató. Ciento cuarenta caracteres se convirtieron en la vía de publicaciones maliciosas donde deportistas, presidentes, periodistas, músicos, actores, y celebrities del momento, “mueren” en manos de rumores twitteros. Los más resonantes fueron que el futbolista David Beckham sufrió un accidente de tránsito, Lady Gaga, una intoxicación, o que Will Smith murió mientras filmaba una escena de Men in Black. Los famosos son incontables, Luis Miguel, Bon Jovi, Jim Carey, Morgan Freeman, o el Dj David Guetta; y en nuestro país lo sufrieron Mariano Grondona, Piñón Fijo, Marcelo Polino, Carlín Calvo, Mirtha Legrand, entre muchos otros.

 

¿También en la moda?

 

A fines de mayo y mientras acompañaba a su esposo el presidente Juan Manuel Santos a iniciar la jornada electoral, la primera dama de Colombia, María Clemencia Rodríguez, llamó la atención por una inscripción en sus pantalones. “Fake news” escrito sobre unas bandas rojas, mensaje que algunos consideraron “a propósito por las campañas electorales”. La foto estuvo varios días en portales de Argentina.

 

Los “Clickbait”, una carnada perfecta

 

“Fue así vestida a la boda de su hermana y nadie miró a la novia”, “Cazan una pitón de 20 metros, y no creerás lo que había en su estómago”, “Las fotos de la hija de Obama que el presidente no quiere que veas”. Si te suena alguna de estas frases, seguramente caíste en su trampa e hiciste click sin dudar. Porque para eso, las mentes detrás de estas noticias urden planes malévolos e imposibles de eludir. Títulos insistentes y prometedores en los que la principal vía es tu curiosidad y el fin, generalmente, publicitario.

 

Desde los caballos huyendo del fuego hasta el cambio de horario en el San Luis de México, las noticias falsas no se extinguen y lamentablemente se difunden mucho más rápido que las oficiales ya que parecen más novedosas e interesantes.

 

Otra grave consecuencia de las noticias falsas es la pérdida de confianza en los medios de comunicación. Un estudio de este año liderado por “Edelman” determinó que el 63% de los encuestados dice no saber distinguir una noticia falsa de una verdadera, y que encuentran problemas para identificar los medios fiables.

 

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