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La comunidad menonita fabricará queso en el sur

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La comunidad menonita fabricará queso en el sur

La obra tiene un 70% de avance, pero aún falta la conexión de agua y de luz. La marca será "El Tupá".

La comunidad menonita está construyendo una planta elaboradora de quesos en Nueva Galia, para replicar el modelo de trabajo que tenían en México, su tierra natal. El Gobierno provincial los viene ayudando desde que plantearon el proyecto, con asesoramiento, charlas de capacitación y ahora en los detalles finales antes de su inauguración.

El Diario acompañó a un equipo de profesionales del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción y a tres integrantes del Programa de Control de Producciones Primarias (CoProPri), quienes recorrieron las instalaciones para observar cómo marchan las obras y aconsejarlos sobre aspectos sanitarios y legales que son vitales para lograr la habilitación definitiva.

Luis Giménez, el jefe de lo que antes era la Cosafi, fue el más inquieto, ya que en sus manos está parte de la responsabilidad de habilitar el establecimiento. Por eso pidió precisiones sobre si ya habían probado los desagües, supervisó las bateas de fabricación, la ubicación de los distintos sectores para evitar los 'cruces sanitarios' (que la mercadería ya fabricada pase por sectores conocidos como sucios), la provisión de agua y energía y la disposición final de los residuos.

Entre los menonitas, el principal interlocutor fue Isidro Peters, aunque siempre estuvo acompañado por otros cinco menonitas. En realidad, salvo tres familias que se mantuvieron al margen desde el principio, el resto de la comunidad (compuesta por unas 360 personas, entre chicos y grandes) acompaña el emprendimiento y participa de una u otra forma, ya sea con la producción de leche, la mano de obra, la construcción, o la fabricación de los quesos.

“El grado de avance de la obra es de un 70%, ellos están ansiosos por empezar a producir lo antes posible, pero es mejor que vayan paso a paso, haciendo las cosas bien para no tener problemas en el futuro. Falta la conexión de agua y de electricidad, además de la instalación de la maquinaria, que de todas maneras es de última tecnología, lo que nos deja muy tranquilos. Lo que los puede demorar un poco más es la definición de cómo van a tratar los efluentes y la manera en la que van a extraer el agua”, contó Giménez, quien se encargó de asesorarlos en cuestiones sanitarias dentro del predio.

La inversión menonita fue cercana a los dos millones de pesos y la idea es comenzar con una fabricación reducida e ir incrementándola a medida que puedan proveerse de más leche. “Vamos a comenzar con unas 60 u 80 vacas de nuestra comunidad, que nos darían mil litros de leche diarios para hacer 100 kilos de queso”, describió Peters, quien aseguró que en México, antes de su desembarco en San Luis, ya se dedicaban tanto al tambo como a la producción de lácteos.

Decidieron armar una cooperativa entre todos los integrantes y el nombre de los productos será El Tupá, el mismo del campo que compraron 20 kilómetros al sur de Nueva Galia, donde viven las 50 familias. “Cada uno va a ordeñar sus vacas y traerá la leche a la planta, que tendrá tres empleados, pero si todo va bien podríamos llegar a los 15”, agregó Peters, quien está seguro que cuando la fábrica comience a funcionar "vendrán más familias menonitas desde México, están esperando este trabajo".

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La comunidad menonita fabricará queso en el sur

La obra tiene un 70% de avance, pero aún falta la conexión de agua y de luz. La marca será "El Tupá".

Consejos. Luis Giménez (derecha) analizó aspectos sanitarios. Foto: El Diario.

La comunidad menonita está construyendo una planta elaboradora de quesos en Nueva Galia, para replicar el modelo de trabajo que tenían en México, su tierra natal. El Gobierno provincial los viene ayudando desde que plantearon el proyecto, con asesoramiento, charlas de capacitación y ahora en los detalles finales antes de su inauguración.

El Diario acompañó a un equipo de profesionales del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción y a tres integrantes del Programa de Control de Producciones Primarias (CoProPri), quienes recorrieron las instalaciones para observar cómo marchan las obras y aconsejarlos sobre aspectos sanitarios y legales que son vitales para lograr la habilitación definitiva.

Luis Giménez, el jefe de lo que antes era la Cosafi, fue el más inquieto, ya que en sus manos está parte de la responsabilidad de habilitar el establecimiento. Por eso pidió precisiones sobre si ya habían probado los desagües, supervisó las bateas de fabricación, la ubicación de los distintos sectores para evitar los 'cruces sanitarios' (que la mercadería ya fabricada pase por sectores conocidos como sucios), la provisión de agua y energía y la disposición final de los residuos.

Entre los menonitas, el principal interlocutor fue Isidro Peters, aunque siempre estuvo acompañado por otros cinco menonitas. En realidad, salvo tres familias que se mantuvieron al margen desde el principio, el resto de la comunidad (compuesta por unas 360 personas, entre chicos y grandes) acompaña el emprendimiento y participa de una u otra forma, ya sea con la producción de leche, la mano de obra, la construcción, o la fabricación de los quesos.

“El grado de avance de la obra es de un 70%, ellos están ansiosos por empezar a producir lo antes posible, pero es mejor que vayan paso a paso, haciendo las cosas bien para no tener problemas en el futuro. Falta la conexión de agua y de electricidad, además de la instalación de la maquinaria, que de todas maneras es de última tecnología, lo que nos deja muy tranquilos. Lo que los puede demorar un poco más es la definición de cómo van a tratar los efluentes y la manera en la que van a extraer el agua”, contó Giménez, quien se encargó de asesorarlos en cuestiones sanitarias dentro del predio.

La inversión menonita fue cercana a los dos millones de pesos y la idea es comenzar con una fabricación reducida e ir incrementándola a medida que puedan proveerse de más leche. “Vamos a comenzar con unas 60 u 80 vacas de nuestra comunidad, que nos darían mil litros de leche diarios para hacer 100 kilos de queso”, describió Peters, quien aseguró que en México, antes de su desembarco en San Luis, ya se dedicaban tanto al tambo como a la producción de lácteos.

Decidieron armar una cooperativa entre todos los integrantes y el nombre de los productos será El Tupá, el mismo del campo que compraron 20 kilómetros al sur de Nueva Galia, donde viven las 50 familias. “Cada uno va a ordeñar sus vacas y traerá la leche a la planta, que tendrá tres empleados, pero si todo va bien podríamos llegar a los 15”, agregó Peters, quien está seguro que cuando la fábrica comience a funcionar "vendrán más familias menonitas desde México, están esperando este trabajo".

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